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El embarazo
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Etapa cerrada: el cochecito

Etapa cerrada: el cochecito

20 septiembre 2009
Cuando quedé embarazada y empezamos a pensar en qué cochecito comprar lo primero que dije fue: tiene a ser liviano, esa es la prioridad. Es que fui niñera por un tiempo y el cochecito de la nena que cuidaba (la hija de mi primo) era pesadísimo, grande: me parecía tan poco práctico. Además, como no tenemos auto, tenía que pensar en algo chiquito y liviano para trasladarnos en taxi o colectivo. Apostilla aparte: los taxistas no te paran si te ven con un cochecito muy grande. Bueno, algunos sí...pero es más difícil que paren ¿pueden creerlo? Desconsideración total.

Volviendo al tema, el chochecito se lo regaló a Guille su bisabuela Olga. Fuimos a elegirlo en Octubre del 2007. Lo compramos chiquito, compacto y ultraliviano. Aún hoy -que soy una convencida de llevar a Guille en un portabebés y no en coche- considero que fue una excelente compra. En ese momento lo compramos pensando que lo íbamos a usar 3 años o más.

Después de acercarme a la crianza con apego, empecé a mirar al cochecito con un poco de bronca. En parte porque considero que si hubiera tenido un poco más a Guille en brazos durante sus primeros meses, hubiéramos zafado de la displasia de caderas. A ver, la tenía en brazos, pero cuando dormía la ponía en el cochecito, cuando estaba tranquila también, jamás escuchaba mi propio deseo de tenerla pegadita a mí. Siempre apurada por limpiar o cocinar. Por otro lado me acuerdo del día en que llegamos a casa, estábamos ansiosos por estrenar el cochecito y lo primero que hicimos cuando llegamos fue poner a Guille -que estaba dormidita- en el carrito. Ahora lo pienso y me siento tan idiota. Por suerte la maternidad da tantas oportunidades de "arrancar de nuevo", de reparar. Después vino la historia ya conocida: la displasia, el arnés y el mundo maravilloso de los portabebés tradicionales. Seguimos usando el coche de tanto en tanto, principalmente para las siestas de Guille, pero la teníamos muchísimo tiempo en brazos.

Cuando en junio de este año nuestra hija empezó a caminar nunca más quiso subirse al cochecito. Pero cuando digo nunca es NUNCA: la subíamos para pasear con el perro y ella se las arreglaba para tirarse en menos de 4 segundos. Por lo tanto, desde hace muchos meses el cochecito no sale a la calle, sólo lo usábamos para que Guille durmiera sus siestas.

Hasta hoy que decidimos guardar el cochecito. David lo plegó y lo subió al entrepiso. Y ahí estará a la espera de nuestr@ próxim@ bebé. Aunque no sé cuánto lo usaremos. Seguramente mucho menos que con Guillermina ya que el próxim@ tendrá los brazos de todos desde su primer día.

Me dio un poco de nostalgia, así que fui a buscar un video que grabamos el día que compramos el coche. Lo hicimos para que la bisabuela viera lo que habíamos comprado en su nombre. Me dio tanta risa, se respira un aire de felicidad tan grande en el video. Le dije a David por MSN: "Nos veíamos tan jóvenes". Pero no era jóvenes la palabra, simplemente nos vemos distintos. Éramos otros, aún no nos habíamos convertido en los papás de Guillermina y no sabíamos que nuestro mundo estaba a meses de ser puesto patas para arriba. Me dio risa tanta ingenuidad, pero a la vez pude ver el aire de embobamiento en el que estábamos inmersos. Pensé que me iba a dar bronca y hasta tenía miedo de decir alguna frase de las que decía antes (sí, sí...de esas del estilo "si lo tenés mucho a upa se va a acostumbrar!!" jaja). Pero no ¡estaba feliz con el cochecito! No por el objeto material en sí sino por la realidad de mi embarazo de 24 semanas. Acá les dejo a esa muchacha y ese muchacho que "juegan" a pasear al bebé en el cochecito. Y otras fotitos del aguante que tuvo el pobre y desprestigiado cochecito ;-)




Guille durmiendo a la vera del río Panaholma en Cura Brochero, Córdoba

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El día anterior la que escribe había estado enferma así que ni soñar con atarse a Guille en el mei tai. Aquí David demuestra sus dotes aventureras ;-)

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El embarazo

01 noviembre 2008
La verdad es que tuve un embarazo espectacular. Nunca un vómito, nunca una náusea. Tenía la presión baja pero me sentía bien! Si hoy llego a tener 8/11 me desmayo, pero durante el embarazo estuve genial así. Caminaba, iba a trabajar...no falté ni una vez en todo el embarazo.
Me atendía el Dr. Casanova en el Sanatorio Británico. Cada vez que iba me hacía una eco en un aparato bastante viejo...pero a mi me alcanzaba para quedarme tranquila de que todo iba bien.
A las 6 semanas me hice la primera ecografía, el corazón latía con fuerza y el embrión medía 7 mm todo estaba perfecto. Me dieron fecha probable de parto para el 23 de marzo de 2008, corrí a fijarme en el almanaque: era domingo de pascuas. Me dió un poco de miedo pensar que pudiera presentarse el parto en semana santa...
En la semana 15 me hice la segunda eco y salí bastante decepcionada porque pensé que iba a saber el sexo del bebé...y no se vió!
Cuando empezó el calor sufrí un poco más, pero dentro de lo soportable. Lo úncio malo fue que entré en una especie de melancolía y andaba llorando por los rincones sin poder contenerme. Estaba extremadamente sensible, todo me hacía llorar...emocionalmente no la pasé de diez. Me costó mucho aceptar la transformación total de mi cuerpo (aún hoy me cuesta).
El 21 de diciembre hicimos la eco 4D y nos enteramos de que venía una nena! Desde el comienzo del embarazo los dos queríamos una nena, así que esa noticia compensó el hecho de que no le pudimos ver la carita porque tenía las piernitas contra la cara y de que había "poco líquido amniótico". Llamé al obstetra para preguntarle por lo del poco líquido y nos vimos a los pocos días. Me dijo que, si bien estaba un poco bajo, la cantidad seguía dentro de los parámetros normales. Me autorizó a irme de vacaciones al sur y me dió una orden para realizarme una ecografía la semana después de llegar del viaje.
Esa navidad la pasamos en casa, con los padres de David y Olga, la abuela. Hizo taaanto calor...el 31 llegamos a los 40 grados, casi morimos todos...El 2 de enero salimos para el sur, a disfrutar de un viaje hermosísimo. Recorrimos Neuquén, Río Negro y Chubut. Llegamos agotados y felices por todos los lugares conocidos...también comimos muchísimo!! Más que vacaciones fue un tour gourmet...jajaja.
El 14 de enero hacemos la eco de control por el líquido. El resultado nos asustó, y la ecógrafa se encargó de acentuarlo aún más...nos dijo que había poquísimo líquido y que ese bebé iba a nacer sí o sí en unas semanas, yo en ese momento estaba de 30 semanas. Me voy de mi obstetra que me ordena reposo absoluto e inyecciones de corticoides para madurarle los pulmones al bebé. La verdad es que la pasamos bastante mal. Estar en reposo es sumamente desgastante, frustrante, deprimente. Yo lo único que hacía era buscar en internet las malformaciones asociadas con la falta de líquido amniótico...y el resto del tiempo me la pasaba llorando, asustadísima por lo que leía. Por suerte muchos me hicieron compañía y de a poco lo fui sobrellevando.
Lamentablemente el final de mi embarazo fue en reposo...estuve en una cama prácticamente dos meses. Miro para atrás y no puedo creer que esa haya sido yo! Todos los viernes hacíamos una ecografía con dopler de cordón umbilical con el Dr. Fernando Plá, para constatar que todo estuviera bien. Después nos íbamos a tomar el té al barcito que queda enfrente del Distrito Centro: té con torta, alfajores y lo que hubiera...jajaja. Era mi única salida.
Hasta que el jueves 28 de febrero (día en el cual festejábamos el cumpleaños de David) fui a ver al obstetra. Miró la última ecografía y me dijo: "Yo no me quiero arriesgar más, un bebé de 37 semanas ya está de término ¿qué te parece si hacemos la cesárea el lunes?" Y así fue programada mi cesárea. La verdad agradezco mucho al Dr. el hecho de que se haya "jugado" a aguantar para que mi Guille naciera a término, gracias a eso estuvo solo dos horitas en Neo.
Quiero aclarar que la cesárea fue programada porque Guillermina estaba en "podálica" es decir, de nalgas. Por lo tanto no quise arriesgarme a que algo saliera mal. Desde que quedé embarazada deseaba un parto natural...hasta me hubiera animado a tenerla en casa, y me desilusioné mucho cuando no pudo ser. Pero al menos tuve tiempo para hacerme a la idea de que iba a ser una cesárea...
El lunes 3 de marzo nos encaminamos al Sanatorio Británico: fuimos en el colectivo 120!!! Qué locos, íbamos con todos los bolsos a internarnos, a las 10 am hice el ingreso y me dediqué a esperar: obstetra, quirófano, camillero, anestesista...pero eso ya forma parte de otra historia. La historia del día más importante de nuestras vidas.





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Luisina Serenelli

Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción

Bienvenidos

Hola! Soy Luisina Serenelli. Sanlorencina viviendo hace 19 años en Rosario, Argentina.
Fotógrafa de familia, doula y profesora ❤

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