Cesárea Programada
Mostrando entradas con la etiqueta Cesárea Programada. Mostrar todas las entradas
Sueño
07 octubre 2009
El lunes pasado a la madrugada tuve un sueño. Un sueño extrañísimo. Por cierto, hacía muchísimo tiempo que no me acordaba de ninguno de mis sueños, o que no lo vivía así, de una manera tan nítida y real.
Soñé que iba a parir a un sanatorio, estaba embarazada y vestía una bata blanca. Tenía una panzota de antología y por lo visto había decidido pasar por otra cesárea. Me ponía en una cola de mujeres que esperaban para parir. A todas las revisaban y les decían lo mismo: sólo tenés 1 cm. de dilatación y ya no podemos esperar y ahí nomás les abrían las panzas y nacían los bebés.
Yo esperaba paciente en la cola, tranquila como sabiendo que ya estaba decidida la cesárea. A veces me acompañaba David aunque por momentos me daba vuelta y veía la cara de mi mamá (mi mamá murió hace 9 años). Llegaba mi turno en la fila y de pronto, de la nada, me daba cuenta de que no quería otra cesárea. Pataleaba en la fila, al lado de la camilla, gritaba que no quería y salía corriendo.
Escena siguiente: en casa, los días habían pasado y yo seguía embarazada. El parto no parecía empezar nunca. Estaba junto a una mujer oscura y silenciosa -sería la partera?- que me decía que tenía un "espasto" (literal)...y me desperté.
Lo primero que hice cuando me levanté (los lunes me levanto 5:30 am para ir a trabajar) fue anotar en un papelito la palabra "espasto" y a la tarde la busqué en el google. En castellano no existe y como no suelo soñar en inglés (igual tampoco significa nada en inglés) habría que ver qué palabra está sublimada detrás de esta. Lo único que figura en google es un lugar de Filipinas que se llama así.
Cuando me subí al colectivo (viajo una hora y pico hasta un pueblo) el "estado alterado de conciencia" aún me duraba, sobre todo porque entre el sueño, el lunes y el movimiento del colectivo la verdad es que viajo medio dormida. Así que medio adormilada aún empecé a analizar algunas cuestiones del sueño. En realidad empecé a comparar algunas emociones mías con esto que había soñado. La figuras que más resaltan son David, mi vieja y la partera. Los tres sostenes fundamentales. En realidad mi vieja puede no ser mi vieja, sino una figura maternal que debería sostenerme desde su ¿experiencia?. Pero la partera me conmovió. Por si no saben en Rosario no hay parteras, es decir no existen como alguien "institucionalizado". Solamente te atiende el obstetra y el equipo del mismo. Pero yo quiero tener una partera en mi próximo parto y estoy viendo de contactarme con alguien de Buenos Aires o Córdoba para que me asista (si saben de alguien dispuesto a viajar para atender partos me avisan? mi correo está en el borde del blog)
Es evidente que soñar esto tiene que ver con mis propios deseos. ¿La verdad? Me la paso pensando en esto desde que decidimos tener otro hijo (que empezaremos a buscar sobre finales de este año). Siento que por momentos me presiono mucho y a veces hasta tengo temor de no poder cumplir con las expectativas (con las mías y con las de los demás). Por otro lado está el tema de que -después de todo lo leído y sabido- simplemente no puedo pensar en pasar por otra cesárea por el solo hecho de tener una cesárea anterior. Todo esto mezclado con mis dudas acerca de si estoy/estaré preparada emocionalmente para afrontar un PVDC. A ver si puedo explicarme: yo quiero regalarme a mí misma esa posibilidad, pero ¿estaré a la altura de las circunstancias? Tengo miedo de tener miedo, sobre todo porque no quiero tener miedo.
Por otro lado está el tema de dónde tener ese PVDC. Y tengo que confesar que sí, que deseo que sea en casa. Y tengo que responder que sí, que me animo. Pero ¿será posible?¿tendré el suficiente sostén?¿podré con mis propias expectativas? Y ojo, por expectativas que no me refiero a "presiones", sólo que sé que va a haber mucha gente deseando positivamente que yo pueda tener el parto que deseo.
Y por último mi temor máximo: que no se desencadene el parto. Y que todos a mi alrededor empiecen a ponerse nerviosos. Y que termine en otra cesárea porque se pusieron nerviosos.
Desde la conciencia yo recién me estoy preparando para un nuevo embarazo. Y el inconsciente me regaló todo esto. Para seguir pensando...
¿Qué fue lo peor de tu cesárea?
03 octubre 2009
Muchas veces, cuando se plantea el tema del parto y de las cesáreas, escucho comentarios que no me gustan para nada. Y no me gustan no sólo porque estoy a favor del parto humanizado y respetado, sino también porque son comentarios hechos desde la ignorancia. Otras veces leo a mujeres que ocultan su inmenso dolor -dolor que ni siquiera ellas pueden vislumbrar- con frases que no hacen más que intentar ocultarlo.
Una de las cosas que más me molestan es escuchar frases como: "yo prefiero que me hagan una cesárea". Está bien que vos prefieras lo que quieras, pero a ver...vas a traer a este mundo a un ser humano ¿qué hay de lo que él prefiere? ¿Acaso a nadie le importa?
Otra que escucho mucho es "el bebé sufre menos", "sale sin estar hinchadito". Quiero creer que sólo es ignorancia lo que impulsa a esta gente a afirmar algo así. No, el bebé "no sufre menos". De hecho sufre más: tiene que iniciar un contacto bruco con el mundo, con el aire frío del quirófano, su respiración es más difícil porque el líquido que sus pulmones aún traen no ha tenido la posibilidad de ir siendo expulsado de a poco a través del canal de parto, demoran más en regular su temperatura, al no haber tenido la oportunidad de entrar en contacto con las hormonas que se ponen en juego en el parto el comienzo de su vida es mucho más difícil, etc. Todos estos aspectos están comprobados científicamente, no los inventé yo. Así que no, los bebés nacidos por cesárea no sufren menos, sufren más. Claro que hay excepciones, todos aquellos casos en donde la cesárea es necesaria: menos del 10% de los partos totales.
Otra frase de cabecera que escucho más de lo que quisiera es "yo no sufrí nada", "a mi la cesárea no me dolió", "a los 3 minutos estaba caminando". Bueno, yo tampoco sufrí nada ¿y qué? Estas afirmaciones realmente me sublevan. A ver, el parto no se trata de sufrir o no. Se trata de traer un hijo al mundo, de darle el nacimiento y la bienvenida que se merece.
Personalmente, pienso que todos estos comentarios esconden más dolor que el que puede haberles causado la cesárea. Yo elijo saber por qué tuve una cesárea, mirarme a mí misma en ese embarazo y en ese parto que no fue: por qué mi hija estaba sentada, qué bloqueos míos impidieron que se ubicara normalmente, por qué el líquido amniótico era escaso, etc. Y al empezar a mirar también descubrí el otro lado: el de las mujeres que sí cuestionan sus cesáreas. Y hoy a la mañana me emocioné muchísimo leyendo un apartado del sitio El Parto es Nuestro: una recopilación de mujeres contando qué fue lo peor de sus cesáreas. Por momentos es escalofriante leerlo, sin dudas estan muy lejos de esas frases que cité anteriormente. Son mujeres concientes de su maternidad, que buscan dentro suyo y van por más.
Lo peor de mi cesárea fue que mi marido no estuvo conmigo. A pesar de que hay una ley en Argentina que dice que toda mujer en trabajo de parto, parto y cesárea puede estar acompañada por alguien de su confianza, no dejaron que mi marido entrara al quirófano. Y también fue horrible que mi hija fuera dos horas a la incubadora "por precaución", como si una caja trasnparente fuera mejor que los brazos de mamá. Si realmente la hubiera necesitado ¿no creen que hubieran sido más de dos horas? Y para hacerla completa le dieron una mamadera porque lloraba: sí, lloraba porque sabía que no era ése el sitio en donde tenía que estar.
Y ustedes qué piensan ¿qué fue lo peor de sus cesáreas? No es para que me cuenten, es sólo para que reflexionen. Y si aún están en la etapa de "a mi no me dolió nada" y "el bebé sufre menos" tal vez les haga un "click" pensar qué fue lo peor en el momento de entrar al quirófano.
Miren este bebé nacido en casa, en un parto fisiológico, natural y respetado ¿parece haber sufrido mucho?¿está muy hinchado? Hay que empezar a desterrar mitos.
(oh, borré la foto por equivocación, ya la repondré...era un bebé rosadito)
(oh, borré la foto por equivocación, ya la repondré...era un bebé rosadito)
¿Parir a un bebé en podálica?
20 mayo 2009
La semana pasada se comentó en la Red Social Familia Natural este fragmento de Odent acerca del nacimiento en posición pélvica, es decir, cuando el bebé está "sentado". Ya había leído algunos fragmentos de Michel Odent en donde afirmaba que el parto en podálica es perfectamente posible y que es una indicación relativa de cesárea. Me interesa este tema en particular, ya que Guillermina estaba sentada, con las piernas cruzadas y la colita apoyada en mi pelvis. Lamentablemente esto lo sé ahora ya que durante el embarazo no me preocupé en informarme y supuse que, si mi médico "me mandaba" a cesárea, seguramente era porque lo necesitaba.
Las preguntas me surgieron muchos meses después, casi sobre el primer año de mi beba. La cesárea fue programada por oligoamnios (escaso líquido amniótico) en la semana 37. Ya hacía desde la semana 26 que tenía este problema y desde la semana 30 que estaba en reposo. Aquí pueden leer la experiencia del nacimiento de mi hija. Quiero aclarar que, después de mucha incertidumbre, supimos que el oligoamnios no se debía a ninguna patología genética de mi beba. Simplemente lo diagnosticaron "oligoamnios por causa desconocida".
Mi búsqueda ahora ya no se enfoca en la necesidad o no de la cesárea. Sino en mi desconexión con un embarazo deseado. Más exactamente en las emociones con las cuales no supe conectarme. Seguramente mi beba nunca se dio vuelta porque el nivel de líquido amniótico era demasiado bajo: nunca pudo "flotar" y por lo tanto no pudo ubicarse. Ahora ¿por qué el líquido amniótico era tan insuficiente? El médico ecógrafo que lo detectó me dijo que era estres. Yo no estaba bien emocionalmente. Pero aparte, en ese momento, lo que menos me importaba era el embarazo. Me sentía horrible, mal con mi cuerpo: lo único que me alentaba era saber que ya faltaban pocos meses. Puede sonar crudo pero fue así.
Hace unos meses leí en el blog Familia Natural una entrevista excelente a la partera Mirna Amaya en donde se comentaba que muchas veces la posición "de nalgas" está asociada con problemas emocionales de la madre. Pueden leer la entrevista aquí.
Seguiré buscando, buceando en mi interior para encontrar las respuestas a tantas preguntas. Por el momento les dejo el fragmento de Odent. Qué ganas de atenderse en Pithiviers, ¿no?
"En Pithiviers, casi nunca planeamos cesáreas. Aunque sospechemos que una cesárea puede llegar a ser necesaria, preferimos esperar que el trabajo de parto empiece espontáneamente. Después, dependemos de nuestra experiencia para ayudarnos a tomar decisiones rápidas. Primeramente -ya que tenemos razones para creer que el sistema endocrino fetal juega un rol en la puesta en marcha del principio del trabajo- cuando el trabajo empieza espontáneamente, quiere decir que el bebé ha desarrollado adecuadamente las glándulas pituitaria y adrenal y está lo bastante maduro como para lidiar con los rigores del trabajo y del nacimiento. Segundo, parece ser que las contracciones uterinas durante el trabajo juegan un rol estimulando el sistema neuroendocrinológico del bebé; no queremos privar al bebé de ninguna parte de este estímulo.
Por último, dentro del campo del trabajo y el alumbramiento, uno aprende rápidamente a esperar lo inesperado. A veces, una mujer tendrá una rápida y fácil labor aunque los profesionales creían que sólo era posible una cesárea. Por ejemplo, a mujeres que en otras oportunidades habían tenido cesáreas, a veces se les dice que siempre tendrán que dar a luz de esa manera. Sin embargo, en nuestra clínica, una de cada dos mujeres que previamente han tenido cesáreas, logran dar a luz por vía vaginal. Tampoco los nacimientos que vienen con presentación pelviana justifican siempre esta operación.
Por nuestra experiencia con bebés de presentación pelviana, nos hemos dado cuenta de que observando el progreso natural de la primera etapa del trabajo, tenemos las mejores indicaciones para saber a qué atenernos hasta el último momento. Esto quiere decir que no haremos nada que pueda interferir con la primera etapa del trabajo: ni Pitocin, ni baño en la pileta, ni ninguna mención de las palabras "de nalgas". Si todo sale bien, no hay ninguna razón para pensar que la segunda etapa del trabajo pueda crear algún problema. Nuestra única intervención será insistir en la posición acuclillada, ayudada, para el nacimiento, ya que mecánicamente es la más eficaz. Reduce la posibilidad de que tengamos que sacar al bebé hacia afuera y es la mejor manera para minimizar el tiempo entre la expulsión del ombligo del bebé y su cabeza, que podría resultar en la compresión del cordón umbilical y privarlo de oxígeno. Jamás nos atreveríamos a arriesgarnos a hacer un parto con presentación pelviana si la madre estuviera en una posición dorsal o semisentada.
Por otra parte, si las contracciones en la primera etapa del trabajo son dolorosas e ineficaces y la dilatación no progresa, rápidamente debemos dejar de lado la idea de un alumbramiento por vía vaginal. Si no, vamos a tener que encarar el peligro del "punto de no retorno", a último momento, cuando luego de la aparición de las nalgas del bebé, ya sea demasiado tarde para cambiar estrategias y decidir hacer una cesárea. Sin embargo, a pesar de que siempre hacemos cesáreas cuando la primera etapa del trabajo es difícil y la situación no mejora, la mayoría de los nacimientos que vienen con presentación de pelvis, en nuestra clínica, terminan siendo nacimientos por vía vaginal.
En dos situaciones, a veces, planeamos cesáreas por adelantado: la primera es cuando una madre desarrolla una preeclampsia. Si una mujer tiene un crecimiento abrupto en la presión arterial hacia el final del embarazo y hay proteínas en su orina, la hospitalizamos y la tenemos bajo cuidada observación. Si se tiende sobre su costado izquierdo, para aliviar la presión en la vena cava, su presión arterial a veces baja y puede dar a luz normalmente. Una mujer en este estado no tendría que tomar ningún medicamento. Si le vienen repentinos dolores de cabeza y siente como una barra en el estómago o si el amnioscopio muestra que las aguas no están claras, se hará una cesárea, inmediatamente.
En ocasiones, hacemos una cesárea sin esperar que comience el trabajo de parto espontáneamente, cuando un embarazo dura más de lo requerido. Sin embargo, es realmente raro que un bebé llegue con retardo; hay una tendencia a subestimar la frecuencia con que esto sucede, generalmente porque la madre o el obstetra han calculado mal o se han equivocado sobre la fecha de concepción. Cuando estamos seguros de que una mujer está con verdadero retraso, se le hace una amnioscopía cada 36 horas; mientras el líquido amniótico se presente claro, esperamos pacientemente. No vemos ninguna buena razón para inducir el trabajo de parto en forma rutinaria con goteos intravenosos de Pitocin o romper la bolsa, en semejantes casos. A veces, esa amnioscopía revela el líquido amniótico coloreado o en disminución; esos signos de peligro fetal requieren intervención inmediata. Si la futura madre ya ha tenido bebés, quizás rompamos las membranas y veamos que pasa, antes de decidir hacer una cesárea. En caso de que la mujer sea primeriza, generalmente esperamos un trabajo mas largo y más difícil; entonces en general preferimos hacer una cesárea inmediatamente, para no añadir dificultades. Con esta estrategia el número de cesáreas en relación con la "postmadurez", se mantiene muy bajo.
Dado que por lo general terminamos decidiendo hacer una cesárea de una manera totalmente inesperada, inmediatamente antes del nacimiento, no podemos usar anestesia que requiera larga preparación, como sucede con la epidural. Usamos una típica anestesia general liviana que dura lo suficiente para la operación".
Odent, Michel: Antiobstetricia en Nacimiento renacido, Ed. creavida.
Hace unos meses leí en el blog Familia Natural una entrevista excelente a la partera Mirna Amaya en donde se comentaba que muchas veces la posición "de nalgas" está asociada con problemas emocionales de la madre. Pueden leer la entrevista aquí.
Seguiré buscando, buceando en mi interior para encontrar las respuestas a tantas preguntas. Por el momento les dejo el fragmento de Odent. Qué ganas de atenderse en Pithiviers, ¿no?
"En Pithiviers, casi nunca planeamos cesáreas. Aunque sospechemos que una cesárea puede llegar a ser necesaria, preferimos esperar que el trabajo de parto empiece espontáneamente. Después, dependemos de nuestra experiencia para ayudarnos a tomar decisiones rápidas. Primeramente -ya que tenemos razones para creer que el sistema endocrino fetal juega un rol en la puesta en marcha del principio del trabajo- cuando el trabajo empieza espontáneamente, quiere decir que el bebé ha desarrollado adecuadamente las glándulas pituitaria y adrenal y está lo bastante maduro como para lidiar con los rigores del trabajo y del nacimiento. Segundo, parece ser que las contracciones uterinas durante el trabajo juegan un rol estimulando el sistema neuroendocrinológico del bebé; no queremos privar al bebé de ninguna parte de este estímulo.
Por último, dentro del campo del trabajo y el alumbramiento, uno aprende rápidamente a esperar lo inesperado. A veces, una mujer tendrá una rápida y fácil labor aunque los profesionales creían que sólo era posible una cesárea. Por ejemplo, a mujeres que en otras oportunidades habían tenido cesáreas, a veces se les dice que siempre tendrán que dar a luz de esa manera. Sin embargo, en nuestra clínica, una de cada dos mujeres que previamente han tenido cesáreas, logran dar a luz por vía vaginal. Tampoco los nacimientos que vienen con presentación pelviana justifican siempre esta operación.
Por nuestra experiencia con bebés de presentación pelviana, nos hemos dado cuenta de que observando el progreso natural de la primera etapa del trabajo, tenemos las mejores indicaciones para saber a qué atenernos hasta el último momento. Esto quiere decir que no haremos nada que pueda interferir con la primera etapa del trabajo: ni Pitocin, ni baño en la pileta, ni ninguna mención de las palabras "de nalgas". Si todo sale bien, no hay ninguna razón para pensar que la segunda etapa del trabajo pueda crear algún problema. Nuestra única intervención será insistir en la posición acuclillada, ayudada, para el nacimiento, ya que mecánicamente es la más eficaz. Reduce la posibilidad de que tengamos que sacar al bebé hacia afuera y es la mejor manera para minimizar el tiempo entre la expulsión del ombligo del bebé y su cabeza, que podría resultar en la compresión del cordón umbilical y privarlo de oxígeno. Jamás nos atreveríamos a arriesgarnos a hacer un parto con presentación pelviana si la madre estuviera en una posición dorsal o semisentada.
Por otra parte, si las contracciones en la primera etapa del trabajo son dolorosas e ineficaces y la dilatación no progresa, rápidamente debemos dejar de lado la idea de un alumbramiento por vía vaginal. Si no, vamos a tener que encarar el peligro del "punto de no retorno", a último momento, cuando luego de la aparición de las nalgas del bebé, ya sea demasiado tarde para cambiar estrategias y decidir hacer una cesárea. Sin embargo, a pesar de que siempre hacemos cesáreas cuando la primera etapa del trabajo es difícil y la situación no mejora, la mayoría de los nacimientos que vienen con presentación de pelvis, en nuestra clínica, terminan siendo nacimientos por vía vaginal.
En dos situaciones, a veces, planeamos cesáreas por adelantado: la primera es cuando una madre desarrolla una preeclampsia. Si una mujer tiene un crecimiento abrupto en la presión arterial hacia el final del embarazo y hay proteínas en su orina, la hospitalizamos y la tenemos bajo cuidada observación. Si se tiende sobre su costado izquierdo, para aliviar la presión en la vena cava, su presión arterial a veces baja y puede dar a luz normalmente. Una mujer en este estado no tendría que tomar ningún medicamento. Si le vienen repentinos dolores de cabeza y siente como una barra en el estómago o si el amnioscopio muestra que las aguas no están claras, se hará una cesárea, inmediatamente.
En ocasiones, hacemos una cesárea sin esperar que comience el trabajo de parto espontáneamente, cuando un embarazo dura más de lo requerido. Sin embargo, es realmente raro que un bebé llegue con retardo; hay una tendencia a subestimar la frecuencia con que esto sucede, generalmente porque la madre o el obstetra han calculado mal o se han equivocado sobre la fecha de concepción. Cuando estamos seguros de que una mujer está con verdadero retraso, se le hace una amnioscopía cada 36 horas; mientras el líquido amniótico se presente claro, esperamos pacientemente. No vemos ninguna buena razón para inducir el trabajo de parto en forma rutinaria con goteos intravenosos de Pitocin o romper la bolsa, en semejantes casos. A veces, esa amnioscopía revela el líquido amniótico coloreado o en disminución; esos signos de peligro fetal requieren intervención inmediata. Si la futura madre ya ha tenido bebés, quizás rompamos las membranas y veamos que pasa, antes de decidir hacer una cesárea. En caso de que la mujer sea primeriza, generalmente esperamos un trabajo mas largo y más difícil; entonces en general preferimos hacer una cesárea inmediatamente, para no añadir dificultades. Con esta estrategia el número de cesáreas en relación con la "postmadurez", se mantiene muy bajo.
Dado que por lo general terminamos decidiendo hacer una cesárea de una manera totalmente inesperada, inmediatamente antes del nacimiento, no podemos usar anestesia que requiera larga preparación, como sucede con la epidural. Usamos una típica anestesia general liviana que dura lo suficiente para la operación".
Odent, Michel: Antiobstetricia en Nacimiento renacido, Ed. creavida.
El nacimiento
06 diciembre 2008
El 3 de marzo de 2008 llegaba al mundo mi hija. La noche anterior a su nacimiento había dejado todo en orden y la verdad es que ni siquiera sentía ansiedad: tenía ganas de verla, de empezar a disfrutar nuestras vidas junto a ella. Comí un poco de pollo al horno a eso de las 8 de la noche y, a partir de las 5am no pude tomar más líquido...para las dos de la tarde alucinaba con oasis, jejeje.
A las 14 horas entré al quirófano, en dónde el anestesista Juan Marini me colocó la vía para el suero (qué dolor!!!) y la peridural: juro que no me dolió nada. Todo fue muy rápido: ahora corto, ahora vas a sentir un tirón (que nunca sentí), ahí está doctor (dijo la otra obstetra) y guaaaaaaaaaa...los gritos de mi hija se escucharon con fuerza a las 15:05.
Después la envolvieron en un toallón azul y me mostraron la carita llena de unto sebáceo y, como nunca la lavaron, tuvo esa capa blanca hasta una semana despues...cuando se le cayó el cordón y la bañamos nosotros.
Obvio que lloré: todos los nervios acumulados se soltaron en ese momento. Después la ansiedad por salir hizo que ya ni recuerdo los detalles posteriores...sé que me cosieron y me pasaron de la mesa de cirugía a la camilla, sé que vi a mi hermana mayor ni bien dejamos el asensor (con mi sobrino a upa), sé que vino mi tía y me dió un beso en la frente (tenía los ojos húmedos mi tiíta). Al segundo llegó David que volvía de Neo: Guille había quedado allí por distres respiratorio y prometían dármela en dos horas. Qué euforia, qué ansiedad...no podía parar de hablar: no me importaban ni las amenazas de la enfermera, ni los shhh de Mirta. Yo sólo quería comunicar que estaba bien, que mi hija había nacido y que todo había salido de diez. Si me decían: "Vamos a brindar" yo me tomaba 1 botella de champagne...jajaja. Estaba realmente eufórica.
Y cuando por fin nos conocimos...bueno, tengo que contarles que no fue muy íntimo porque había muchísimas personas en la sala. Incluso, la última en conocer a mi hija fui yo, porque David la traía de Neo y se la iba mostrando a todos en el pasillo. Pero fue como que se borró el mundo: por fin estaba aquí. Pasó la tarde, la noche y otro día entero más en el Sanatorio. Yo no dormía porque necesitaba verla todo el tiempo, ella sí dormía....mucho! Tanto que había que despertarla para tomar la teta y costaba muchísimo!!
Recién el miércoles al mediodía me dieron el alta. Salimos del Sanatorio y yo llorando, llegamos a casa y yo llorando...jajaja. Qué lindos momentos, no podía creerlo. Así comenzó nuestra vida junto a Guillermina...una vida nueva, en donde todo es más lindo!!
A las 14 horas entré al quirófano, en dónde el anestesista Juan Marini me colocó la vía para el suero (qué dolor!!!) y la peridural: juro que no me dolió nada. Todo fue muy rápido: ahora corto, ahora vas a sentir un tirón (que nunca sentí), ahí está doctor (dijo la otra obstetra) y guaaaaaaaaaa...los gritos de mi hija se escucharon con fuerza a las 15:05.
Después la envolvieron en un toallón azul y me mostraron la carita llena de unto sebáceo y, como nunca la lavaron, tuvo esa capa blanca hasta una semana despues...cuando se le cayó el cordón y la bañamos nosotros.
Obvio que lloré: todos los nervios acumulados se soltaron en ese momento. Después la ansiedad por salir hizo que ya ni recuerdo los detalles posteriores...sé que me cosieron y me pasaron de la mesa de cirugía a la camilla, sé que vi a mi hermana mayor ni bien dejamos el asensor (con mi sobrino a upa), sé que vino mi tía y me dió un beso en la frente (tenía los ojos húmedos mi tiíta). Al segundo llegó David que volvía de Neo: Guille había quedado allí por distres respiratorio y prometían dármela en dos horas. Qué euforia, qué ansiedad...no podía parar de hablar: no me importaban ni las amenazas de la enfermera, ni los shhh de Mirta. Yo sólo quería comunicar que estaba bien, que mi hija había nacido y que todo había salido de diez. Si me decían: "Vamos a brindar" yo me tomaba 1 botella de champagne...jajaja. Estaba realmente eufórica.
Y cuando por fin nos conocimos...bueno, tengo que contarles que no fue muy íntimo porque había muchísimas personas en la sala. Incluso, la última en conocer a mi hija fui yo, porque David la traía de Neo y se la iba mostrando a todos en el pasillo. Pero fue como que se borró el mundo: por fin estaba aquí. Pasó la tarde, la noche y otro día entero más en el Sanatorio. Yo no dormía porque necesitaba verla todo el tiempo, ella sí dormía....mucho! Tanto que había que despertarla para tomar la teta y costaba muchísimo!!
Recién el miércoles al mediodía me dieron el alta. Salimos del Sanatorio y yo llorando, llegamos a casa y yo llorando...jajaja. Qué lindos momentos, no podía creerlo. Así comenzó nuestra vida junto a Guillermina...una vida nueva, en donde todo es más lindo!!



El embarazo
01 noviembre 2008
La verdad es que tuve un embarazo espectacular. Nunca un vómito, nunca una náusea. Tenía la presión baja pero me sentía bien! Si hoy llego a tener 8/11 me desmayo, pero durante el embarazo estuve genial así. Caminaba, iba a trabajar...no falté ni una vez en todo el embarazo.
Me atendía el Dr. Casanova en el Sanatorio Británico. Cada vez que iba me hacía una eco en un aparato bastante viejo...pero a mi me alcanzaba para quedarme tranquila de que todo iba bien.
A las 6 semanas me hice la primera ecografía, el corazón latía con fuerza y el embrión medía 7 mm todo estaba perfecto. Me dieron fecha probable de parto para el 23 de marzo de 2008, corrí a fijarme en el almanaque: era domingo de pascuas. Me dió un poco de miedo pensar que pudiera presentarse el parto en semana santa...
En la semana 15 me hice la segunda eco y salí bastante decepcionada porque pensé que iba a saber el sexo del bebé...y no se vió!
Cuando empezó el calor sufrí un poco más, pero dentro de lo soportable. Lo úncio malo fue que entré en una especie de melancolía y andaba llorando por los rincones sin poder contenerme. Estaba extremadamente sensible, todo me hacía llorar...emocionalmente no la pasé de diez. Me costó mucho aceptar la transformación total de mi cuerpo (aún hoy me cuesta).
El 21 de diciembre hicimos la eco 4D y nos enteramos de que venía una nena! Desde el comienzo del embarazo los dos queríamos una nena, así que esa noticia compensó el hecho de que no le pudimos ver la carita porque tenía las piernitas contra la cara y de que había "poco líquido amniótico". Llamé al obstetra para preguntarle por lo del poco líquido y nos vimos a los pocos días. Me dijo que, si bien estaba un poco bajo, la cantidad seguía dentro de los parámetros normales. Me autorizó a irme de vacaciones al sur y me dió una orden para realizarme una ecografía la semana después de llegar del viaje.
Me atendía el Dr. Casanova en el Sanatorio Británico. Cada vez que iba me hacía una eco en un aparato bastante viejo...pero a mi me alcanzaba para quedarme tranquila de que todo iba bien.
A las 6 semanas me hice la primera ecografía, el corazón latía con fuerza y el embrión medía 7 mm todo estaba perfecto. Me dieron fecha probable de parto para el 23 de marzo de 2008, corrí a fijarme en el almanaque: era domingo de pascuas. Me dió un poco de miedo pensar que pudiera presentarse el parto en semana santa...
En la semana 15 me hice la segunda eco y salí bastante decepcionada porque pensé que iba a saber el sexo del bebé...y no se vió!
Cuando empezó el calor sufrí un poco más, pero dentro de lo soportable. Lo úncio malo fue que entré en una especie de melancolía y andaba llorando por los rincones sin poder contenerme. Estaba extremadamente sensible, todo me hacía llorar...emocionalmente no la pasé de diez. Me costó mucho aceptar la transformación total de mi cuerpo (aún hoy me cuesta).
El 21 de diciembre hicimos la eco 4D y nos enteramos de que venía una nena! Desde el comienzo del embarazo los dos queríamos una nena, así que esa noticia compensó el hecho de que no le pudimos ver la carita porque tenía las piernitas contra la cara y de que había "poco líquido amniótico". Llamé al obstetra para preguntarle por lo del poco líquido y nos vimos a los pocos días. Me dijo que, si bien estaba un poco bajo, la cantidad seguía dentro de los parámetros normales. Me autorizó a irme de vacaciones al sur y me dió una orden para realizarme una ecografía la semana después de llegar del viaje.
Esa navidad la pasamos en casa, con los padres de David y Olga, la abuela. Hizo taaanto calor...el 31 llegamos a los 40 grados, casi morimos todos...El 2 de enero salimos para el sur, a disfrutar de un viaje hermosísimo. Recorrimos Neuquén, Río Negro y Chubut. Llegamos agotados y felices por todos los lugares conocidos...también comimos muchísimo!! Más que vacaciones fue un tour gourmet...jajaja.
El 14 de enero hacemos la eco de control por el líquido. El resultado nos asustó, y la ecógrafa se encargó de acentuarlo aún más...nos dijo que había poquísimo líquido y que ese bebé iba a nacer sí o sí en unas semanas, yo en ese momento estaba de 30 semanas. Me voy de mi obstetra que me ordena reposo absoluto e inyecciones de corticoides para madurarle los pulmones al bebé. La verdad es que la pasamos bastante mal. Estar en reposo es sumamente desgastante, frustrante, deprimente. Yo lo único que hacía era buscar en internet las malformaciones asociadas con la falta de líquido amniótico...y el resto del tiempo me la pasaba llorando, asustadísima por lo que leía. Por suerte muchos me hicieron compañía y de a poco lo fui sobrellevando.
El 14 de enero hacemos la eco de control por el líquido. El resultado nos asustó, y la ecógrafa se encargó de acentuarlo aún más...nos dijo que había poquísimo líquido y que ese bebé iba a nacer sí o sí en unas semanas, yo en ese momento estaba de 30 semanas. Me voy de mi obstetra que me ordena reposo absoluto e inyecciones de corticoides para madurarle los pulmones al bebé. La verdad es que la pasamos bastante mal. Estar en reposo es sumamente desgastante, frustrante, deprimente. Yo lo único que hacía era buscar en internet las malformaciones asociadas con la falta de líquido amniótico...y el resto del tiempo me la pasaba llorando, asustadísima por lo que leía. Por suerte muchos me hicieron compañía y de a poco lo fui sobrellevando.
Lamentablemente el final de mi embarazo fue en reposo...estuve en una cama prácticamente dos meses. Miro para atrás y no puedo creer que esa haya sido yo! Todos los viernes hacíamos una ecografía con dopler de cordón umbilical con el Dr. Fernando Plá, para constatar que todo estuviera bien. Después nos íbamos a tomar el té al barcito que queda enfrente del Distrito Centro: té con torta, alfajores y lo que hubiera...jajaja. Era mi única salida.
Hasta que el jueves 28 de febrero (día en el cual festejábamos el cumpleaños de David) fui a ver al obstetra. Miró la última ecografía y me dijo: "Yo no me quiero arriesgar más, un bebé de 37 semanas ya está de término ¿qué te parece si hacemos la cesárea el lunes?" Y así fue programada mi cesárea. La verdad agradezco mucho al Dr. el hecho de que se haya "jugado" a aguantar para que mi Guille naciera a término, gracias a eso estuvo solo dos horitas en Neo.
Quiero aclarar que la cesárea fue programada porque Guillermina estaba en "podálica" es decir, de nalgas. Por lo tanto no quise arriesgarme a que algo saliera mal. Desde que quedé embarazada deseaba un parto natural...hasta me hubiera animado a tenerla en casa, y me desilusioné mucho cuando no pudo ser. Pero al menos tuve tiempo para hacerme a la idea de que iba a ser una cesárea...
El lunes 3 de marzo nos encaminamos al Sanatorio Británico: fuimos en el colectivo 120!!! Qué locos, íbamos con todos los bolsos a internarnos, a las 10 am hice el ingreso y me dediqué a esperar: obstetra, quirófano, camillero, anestesista...pero eso ya forma parte de otra historia. La historia del día más importante de nuestras vidas.

Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Luisina Serenelli
Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción