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Nutrición
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Hoy cenamos...

Hoy cenamos...

17 noviembre 2009
Hace mucho que no pongo recetas en el blog, pero hoy casualmente me acordé de algo que leí en el libro de Laura Gutman La revolución de las madres, y decidí compartir con ustedes esta receta. Gutman sostiene que la introducción de alimentos sólidos debería hacerse cuando el niño se muestra interesado en ellos, en lo que come la familia o en lo que ve pasar por delante. Esto seguramente no ocurrirá hasta que el bebé pueda mantenerse sentado y firme,  cerca de los seis meses, coincidiendo así con las recomendaciones de la OMS acerca de la lactancia materna. Gutman sostiene que el bebé debería empezar a comer cuando puede manejarse con autonomía frente al alimento:

"¿Qué significa comer con autonomía? Significa que el niño pequeño es capaz de encontrar, tomar y llevar a la boca, por sus propios medios el trozo de alimento. Si pensamos en "un trozo" de alimento, es obvio que el puré es el alimento anti niño por naturaleza, porque se deshace en el intento de llevarlo a la boca.
Por lo tanto, tendremos que pensar en ofrecer comida en forma de "trozos blandos", cuando el niño es muy pequeño y no tiene aún dientes para triturarla. La comida sencilla en forma de croquetas, bollos, formitas, son ideales. Se pueden comer fríos o calientes y pueden estar preparados con anterioridad para ser utilizados en cualquier momento del día. La "forma" en que el alimento es presentado al niño tiene mucha importancia, de hecho ése es uno de los motivos por los cuales la "comida chatarra" tiene tanto éxito entre los niños pequeños: porque pueden comerla con autonomía y como parte del juego. Con un poco de imaginación podremos ofrecer al niño alimentos de mejor calidad, conservando la facilidad y la autonomía para comer. Básicamente se trata de poder tomar el trozo de alimento con la mano."

Laura Gutman: La revolución de las madres. El desafío de nutrir a nuestros hijos, Del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 2009. Pág. 201

Aclaro que yo también empecé con puré y a los cinco meses de Guille (ay!), así que -si les molesta lo que piensa- a quejarse a lo de Laura Gutman ;-) Incluso me costó un montón introducir la comida en "pedacitos" porque soy hiper paranoica con que se ahogue. Pero esto tiene una razón: cuando Guille empezó a comer murió un bebito de seis meses en una ciudad vecina, atragantado con un caramelo duro. Quedé terriblemente impresionada y aunque sé que hay diferencias entre un "pedacito" de carne y un caramelo duro, igual me asustaba cada vez que Guille tosía. También quiero aclarar que esto de darle de comer al bebé en trozos que pueda sujetar con las manos no lo inventó Laura Gutman, sino que es una tendencia muy fuerte en Estados Unidos (vean esta página de Baby Finger Food). Igualmente, aunque haya empezado con puré, realmente estoy convencida de que es una buena idea intentar con trocitos de comida y así lo haré cuando introduzca los sólidos en un futuro hij@. Por eso todos los días pienso y pruebo recetas en donde el principal atributo sea que puedan agarrarse con las manos, sobre todo porque Guille jamás se sienta a comer y es imposible perseguirla por la casa con el tenedor.
La idea general de la receta la saqué de un programa de Utilísima que ví hace un millón de años. No es nada muy nuevo, tampoco se vayan a creer que innové tanto. Es una idea básica a partir de la cual se pueden aplicar muchísimas variantes.

Necesitamos (para un montón)
2 tazas de arroz cocido bastante pasado
1 taza de espinaca cocida (o cualquier otro vegetal, o una mezcla de varios vegetales, eso sí cuidar que no tengan demasiada cantidad de agua)
pan rallado o avena molida fino

Lo que hacemos
Ponemos el arroz en la procesadora junto con los vegetales, procesamos bien todo (también se puede hacer con pollo crudo, con una pechuga por ejemplo, en lugar de vegetales). En una bandejita de telgopor o en una bolsita de nylon pincelamos con un poquito de aceite para que no se pegue y estiramos la mezcla que hicimos con el arroz procesado. Llevamos al freezer un ratito, retiramos y cortamos las formitas. Personalmente, creo que la comida no debe tener aspecto de algo que no sea comida, por eso yo corto o círculos o barritas (pero éste es un raye mío y perfectamente podrían usar un corta pastas en forma de barco, corazón o flor, o lo que tengan). Los rebozamos con el pan rallado o la avena (no hace falta pasar por huevo porque es bastante pegajoso el arroz procesado), y horneamos hasta que estén doraditos de ambos lados.
La receta es inagotable: se puede agregar casi cualquier ingrediente al arroz. Podemos reemplazar el arroz por cebada cocida o por fideos. También podemos acompañar con alguna salsita de queso crema o con tomate procesado. O hacerlas a la "napolitana" con salsa de tomate y queso fresco.
A mi me encanta esta receta, me parece súper versátil, fácil de hacer y hasta se puede hacer en cantidad y freezar. También les propongo que lo prueben como alternativa para los cumpleaños, en vez de la típica comida "chatarra", realmente son riquísimas.

Les dejo fotos del proceso

Procesar
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Estirar
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Rebozar
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Servir
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Las fotos están un cahitín oscuras porque las hice a las apuradas. Guille huele comida y empieza a pedir a los gritos ;-)
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Hiperactividad en los niños y alimentación

Hiperactividad en los niños y alimentación

15 agosto 2009
Me gustó muchísimo este artículo que uno de mis contactos de Facebook (Ale Galván)publicó en su muro. Me pregunto si no es bastante evidente que los productos sumamente elaborados puedan tener repercusiones sobre la salud. Les cuento que tengo un alumnos super tranquilo, amoroso, y el otro día hablando de los regalos del día del niño (tienen 13 años y aún reciben mimos y regalos, me encantó!), me dijo que su regalo había sido "comer caramelos" ya que su mamá es odontóloga y no tienen mucho acceso a dulces excesivos. Me llamó la atención ese dato y relacionarlo con este artículo. No, no digo que comer un caramelo o un paquete de papas fritas de tanto en tanto cause hiperactividad. Digo que deberíamos ser un poco más conscientes de lo que comemos nosotros y de lo que le damos de comer a nuestros hijos. Porque todo lo que "metemos" en el cuerpo genera repercusiones. Al final es mucho más fácil retirar los alimentos "sospechosos" que medicar a los niños con Rivotril ¿No podemos siquiera probar?

"Déficit de atención con y sin hiperactividad, empezando por el principio.

La hiperactividad y déficit de atención en los últimos años ha venido creciendo de una manera alarmante, ¿porqué antes no se veían tantos casos? ¿Esta es una nueva enfermedad o condición adquirida por los nuevos estilos de vida, aditivos químicos utilizados por la industria de alimentos o nuevas generaciones de medicamentos? Quedan muchas interrogantes por contestar, pero el hecho concreto es que el ambiente y la tecnología están cambiando.

En la literatura científica (R. Schnoll, Health Nutrition centre NY, H. M Anthony Allergy Centre UK, L Eugene, Dep. Psyquiatry Ohio St. y muchos otros) y en la práctica se ha podido comprobar que más del 70% de niños con Déficit de atención con y sin hiperactividad ven beneficiados por una dieta exenta de sustancias alérgenas. Lo lamentable es que son pocos los estudios que toman en cuenta esta factor, ya que la mayoría se centran en la efectividad de los medicamentos sobre la condición, por la gran presión que ejercen las empresas farmacéuticas sobre las investigaciones, los investigadores y los medios de comunicación, sin tomar en cuenta los motivos por los que la bioquímica de los niños se ha visto alterada. Casi ningún estudio toma en cuenta los hábitos de la familia y del niño.

Si realizamos un análisis de la alimentación de los niños hoy en día veremos un elevado consumo de productos lácteos, productos de panificación, galletería, golosinas y productos empacados.

Muchos padres y educadores se preguntaran ¿qué de malo tienen estos alimentos?, y la respuesta es que son altamente alergizantes, sobre todo en personas susceptibles. A casi la totalidad de niños con hiperactividad que se realizan pruebas de alergias IgG, los productos lácteos presentan un elevadísimo grado de afectación estos productos incluyen leche, quesos, yogures. Esto debido a que las proteínas como caseína y beta lacto albúmina son sumamente alérgenas pero no presentas signos evidentes de alergia es decir normalmente no aparecen ronchas, ni enrojecimiento de la piel, pero si rinitis alérgica por ejemplo y trastornos del comportamiento. Asimismo muchos niños son sensibles al gluten del trigo lo que puede ocasionar también alternaciones en el comportamiento, aunado al alto consumo de productos empaquetados que contienen benzoato de sodio y colorantes sobre todo el Amarillo Nº 5 o Tartrazina contenido también en todos los productos de galletería y panadería para darle color a los alimentos y hacerlos más apetitosos.

Ecología nutricional

Muchos padres y educadores en una primera impresión pensarían que este argumento es una exageración, es más a muchos padres les da pena pensar que sus hijos no deben comer golosinas artificiales, y si hablamos de los lácteos quizás se sientan confundidos debido a que culturalmente son considerados como alimentos sanos, muchos padres dicen ¡cómo le voy a quitar los lácteos a sus hijos si es lo único que comen!

A medida que se investiga más acerca de el perjuicio de la leche para la salud, la población se irá convenciendo que no es una buena opción nutricional y menos para personas sensibles o alérgicas, pero como no tenemos el poder económico de las empresas lácteas no podemos bombardear la ciudad con mensajes veraces sobre sus cualidades.

Asimismo estamos expuestos a una inmensa cantidad de productos basura para los niños como caramelos llenos de colorantes y preservantes, galletas y productos de panadería con alto contenido de químicos, todos ellos ajenos a nuestra biología, por ello nuestro organismo no los reconoce y genera reacciones de rechazo o sensibilidad dando como resultado cambios en nuestro sistema inmune y comportamiento.

Si su hijo tiene trastorno del comportamiento, analice su alimentación, ¿está consumiendo grandes cantidades de lácteos, galletas? Debe ser que muchas alergias se comportan de forma poco convencional haciendo que uno quiera consumir en mayor cantidad los alimentos que le generan reacciones alérgicas adversas".

Mg. Geraldine Maurer

El artículo fue publicado en la web Alerta Nutricional
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Reemplazando la leche de vaca

12 agosto 2009
Hace casi 4 meses que empezamos a reducir el consumo de lácteos en casa. Debo confesar que no nos resulta demasiado difícil ya que el único lácteo que nos gusta a David y a mi es el queso. Rectifico, no nos gusta, más bien MORIMOS por el queso. El resto: leche, yogur, postrecito, flan, no nos gusta. Sin embargo, cuando empezamos con la alimentación complementaria de Guille, le dimos yogur, danonino, postrecitos, porque supuestamente era "lo que había que hacer". Después, informándonos y leyendo, llegamos a otras conclusiones y retiramos los lácteos que nos parecía que "estaban de más". No retiramos todos los lácteos, Guille sigue tomando leche y nosotros seguimos muriendo por el queso (jaja!), pero retiré lo que me parecía un consumo innecesario y excesivo: yogures, danonino, postrecitos varios. Los fui reemplazando por colaciones distintas: frutas, galletitas de cereales, muffins o tortas elaboradas en casa con harina integral, pan negro y algún trocito de queso, entre otras cosas.
Después empecé a probar reemplazos posibles para la leche, sin intención de retirarla por completo, pero sí de reducir un poco la cantidad (Guillermina llegaba a tomar hasta 1 lt. de leche por día y a mí me parecía demasiado). Los reemplazos no tuvieron éxito, Guille no aceptó ni leche de avena, ni de almendras, ni de soja. Debo confesar que a mi tampoco me gustaron...y la máxima de la alimentación para con mi hija es "no pretendo que le guste algo que a mi no me gusta". Pero, después de mucho probar, encontré el reemplazo: Mate Cocido Taragüí Niños...lo malo es que viene saborizado, pero bueno, al menos reduje un poco la ingesta de leche.



Por cierto, los sobrecitos traen unos stickers de las chicas superpoderosas, y mi amiga Marcia dice que Guille se parece a Bellota en esta versión:



¿A ustedes les parece? ;-)
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Budincitos de verdura

02 julio 2009
Con esta receta pueden hacer casi cualquier budín de verduras: para los bebés, para los chicos e incluso para los más grandes. También se pueden probar muchísimas variantes y agregados.

Budín de verduras

Ingredientes

(para 6 budincitos pequeños)


1 taza de salsa blanca. Simple: harina disuelta en agua y a fuego hasta que se cocine la harina y espese la preparación (cocínenlo bien porque si no, les va a quedar gusto a harina). Esta no es la salsa blanca de verdad, pero está buena para ligar preparaciones sin necesidad de usar grasas y/o lácteos. También se puede hacer con almidón de maíz.

1 huevo

1 taza de verdura cocida. Puede ser una sola verdura, o mezcla de 2, o de muchas, o de lo que tengan en la heladera. Estos decidí hacerlos de zapallitos y zanahorias. En el caso de la última foto, el budín es de brócoli. La verdura puede estar procesada, cortada en cubitos pequeños o en trozos grandes.

1 cucharada de perejil. A esta receta le puse porque porque combina, no es necesario agregarlo.


Bueno, básicamente se mezcla todo y se cocina en el horno a baño de María (es decir, se apoya el molde sobre otro molde con agua) y a temperatura máxima. En unos 30 minutos van a estar listos. En el caso del budín de brócoli, le agregué un trocito de queso fresco en el medio.

A partir de esta receta pueden hacer el budín como prefieran, agregándole cualquier tipo de ingredientes (pollo por ejemplo).
Si lo vas a cocinar para tu bebé, tené en cuenta que ya tiene que haber incorporado el huevo (normalmente se incorpora entre los 9 meses y el año), podés probar haciéndolo sin agregarle el huevo y cocinándolo menos tiempo. Yo no lo probé, pero prometo hacerlo.

Aquí, las fotos del proceso








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La salud en nuestras manos

La salud en nuestras manos

En épocas de gripes y anunciadas pandemias, fomentamos el miedo en vez de la salud. Información parcial, noticias catastróficas y fuera de contexto promueven el temor, mientras se pide a la población que no entre en pánico, en una contradicción insostenible. Es verdad que cualquiera de nosotros puede “contagiarse” y enfermar. Es más: tenemos derecho a enfermar, a tomarnos un respiro y apartarnos de nuestras rutinas cotidianas. Para lograrlo, necesitaremos utilizar los virus para realizar la enfermedad. Incluso podemos afirmar que no hay nada más saludable que enfermar, entendiendo que es la manera de recuperar el equilibrio perdido. Sin embargo, para enfermar, tendremos que recurrir a instancias mucho más potentes que los virus: necesitaremos sentimientos o dolores no reconocidos, hartazgos o conflictos internos sin solución aparente y el deseo de apartarnos y distanciarnos, erigiendo enemigos por doquier. También precisaremos comida de mala calidad o alejada de nuestra naturaleza personal. Quiero decir, comemos lo que luego nos enferma y pensamos lo que luego nos enferma. Esto significa que el equilibrio físico y psíquico está en nuestras manos y depende de nosotros mucho más que de los temibles virus externos. Aunque no lo parezca, ésta es una excelente noticia. Porque podemos hacer algo muy concreto. ¿No queremos enfermar? Pues bien, abandonemos completamente la leche y sus derivados. Completamente significa completamente: yogures, postres, flanes, cremas, helados, manteca, chocolate. En los niños pequeños, esta debería ser la regla. ¿Es muy difícil? ¿Acaso es más fácil tolerar las virulentas gripes que nos tienen aterrados que sostener una dieta momentáneamente rigurosa? Ahora bien, supongamos que prestamos una estricta atención al alimento, aún tendremos que abordar el territorio de los dolores afectivos. Eso es más complejo, pero no imposible. Como mínimo, preguntémonos qué nos aportaría una enfermedad respiratoria en este momento de nuestras vidas. ¿No tenemos ninguna pista? Pidamos ayuda, para ver aquello que enceguecidos por nuestras propias opiniones, no alcanzamos a vislumbrar. En lugar de alimentar el miedo o de aislarnos, sepamos que sólo podemos enfermar de aquello que nos completa. Y que todo síntoma nos aporta información sobre el estado de nuestra conciencia. No hay verdadero peligro si miramos hacia adentro.
Laura Gutman / Newsletter de Julio
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Luisina Serenelli

Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción

Bienvenidos

Hola! Soy Luisina Serenelli. Sanlorencina viviendo hace 19 años en Rosario, Argentina.
Fotógrafa de familia, doula y profesora ❤

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