De amor y de casualidad

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Oligoamnios
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Seis meses

Seis meses

26 marzo 2012
A la misma hora en que se publique esta entrada, Emilio cumplirá 6 meses. Hace ya algunos días que estoy emocionada. Me senté a releer la larguísima cadena de mensajes en respuesta a un privado mío por facebook. Aún hoy se me caen lagrimitas de emoción cuando leo esa enorme red de contención que tejieron  para nuestra familia tantas mujeres enREDadas: amigas, compañeras de lucha y de camino, conocidas significativas, antiguas compañeras del foro. Era un momento delicado, habíamos recibido una sacudida pero debíamos estar en pie para recibir a este hijo. Soñado, pensado, planificado y esperado. Fue un niño respetado desde su concepción. Y, si bien torció el camino que teníamos preparado, también fue respetado en su nacimiento. Yo lo busqué así y lo logré. No, no fue nuestro soñado PVDC en casa que tanto planificamos. Nació en una cesárea respetada que curó cualquier herida anterior. Él lo dispuso así y marcó el camino de su llegada.
Todas las palabras de aliento, apoyo y cariño me las guardo para mi familia y para mi. Comparto con ustedes el mail que desencadenó esa avalancha de amor y contención. Ese mail refleja muy bien mis sentires con respecto al momento en el que estábamos :)
(las negritas son aclaraciones mías)
"Hola a todas!
Si están agregadas en este mensaje es porque en algún momento me han preguntado cómo estaba o cuáles eran mis novedades con respecto al embarazo. Obvio que pueden "bajarse" de la cadena cuando quieran. 
Bueno, la mayoría de ustedes saben -porque han sido parte importante de esta búsqueda- que habíamos decidido tener nuestro PVDC en casa, con Cristina Giménez, que es la única en Rosario que atiende en domicilio. Nos preparamos durante semanas con Cristina, asistiendo al taller que ofrece, compartiendo muchos momentos muy lindos con otras parejas (ya esos bebés nacieron en casa! estoy muy contenta por eso). En total éramos 4 parejas: 2 primerizas que parieron en casa y 2 con cesáreas previas, la otra chica sí logró su PVDC :)
A mitad de camino surgió lo que sería nuestro "primer inconveniente": bebé Monje estaba sentado, pero corría la semana 32 y aún teníamos mucho tiempo por delante. Me desanimé un poco, claro, porque fue encontrarme ante una situación muy parecida a la de mi anterior embarazo....pero como muchas me dijeron, el camino hacia el PVDC también nos posibilita superar los obstáculos que nos llevaron a la cesárea anterior. Así que fui de un médico chino a hacer moxibustión (y continué por mí misma el tratamiento en casa, con los rollitos de artemisa que el mismo chino me regaló, un divino el médico), gateé y estuve en posición de mahometano 40 minutos por cada dos horas (es decir, mucho tiempo, jeje), de paso me sirvió para aliviar el dolor de espalda, hablé con el bebé (tranquilamente y por momentos intimándolo jeje), empecé a recorrer mi biografía humana con una terapeuta del equipo de Laura Gutman que me dio muuuuchas pistas y me ayudó un montón (y que recomiendo, me sirvió mucho), lloré, patalié, escribí infinidad de emails, exigí la versión externa y la intentamos 4 veces (a pesar de que antes de la semana 37 es riesgoso, valoramos los beneficios con mis equipos obstétricos y lo intentamos), por cierto...es un dolor indescriptible -me refería a la versión externa-, también recurrí al homeópata. Cristina no atendía un parto en podálica en mi casa y los sanatorios en donde ella atiende no están en mi obra social. Ante la realidad de encontrarme en la semana 36 y que mi bebé siguiera sentado, decidí negociar con mi otro obstetra la posibilidad de esperar a que se desencadene el trabajo de parto y, si el bebé seguía sentado, hacer la cesárea una vez comenzado el mismo. Ese día le conté que yo había planeado un parto en casa y él se solidarizó tanto conmigo que aún hoy me emociono cuando pienso en toda la buena voluntad que le puso (me refería a Jaime Lardizábal). Cuando vi su buena predisposición, decidí negociar con él la posibilidad de que me atendiera el parto en podálica en el sanatorio, me escuchó, me explicó los riesgos y me dijo que si el trabajo de parto se desencadenaba solo y avanzaba sin detenerse, podíamos intentar el nacimiento de nalgas. No se pueden imaginar la tremenda batalla "ganada" que significó eso para mi...antes de que Jaime Lardizábal (el obstetra del sanatorio) aceptara atenderme el parto en podálica habíamos charlado la posibilidad de viajar a Villa General Belgrano a que nos atienda Silvia Peyrú, pero la verdad es que esta opción era bastante compleja porque David no puede tomarse vacaciones y bueno, porque yo soy muy arraigada a mis espacios...pero lo consideré de todas maneras, por ser una opción más.
En el medio, Lardizábal me pide otra eco para ver si podíamos volver a intentar la versión. En esa eco se presenta otro problema, que yo venía arrastrando y que se presentó tb en el embarazo de Guille: oligoamnios. En la semana 32 tenía un índice de líquido amniótico de 6 (lo normal es que sea de entre 9 y 12), pero una vez más yo tomé decisiones y mis dos obstetras me apoyaron: no iba a hacer reposo en cama porque con Guille no había servido de nada, sí iba a tomar más líquido, lo que se llama "sobrehidratación", llegué a tomar 6 litros diarios de agua más todo lo que ya e por si uno consume (mate, jugos). Bueno, en la eco del jueves el ILA (índice de líquido amniótico) estaba en 3. Me asusté, pero decidí que "a mi otra vez no me agarran", así que me fui a otros dos ecografistas independientes del sanatorio en donde me atiendo. Y el diagnóstico es el mismo: oligoamnios severo. Estoy de 37 semanas.
Con las tres ecos me fui de Lardizábal y bueno, la situación es compleja, digamos...él acepta esperar unos días más para llegar a término, pero no le parece bueno que esperemos hasta la sem 40 o hasta que se desencadene el parto, básicamente porque probablemente el ILA siga bajando y ya un ILA de 4 es indicación de cesárea. Para "aguantar" me mandó a un monitoreo el lunes (me había negado a los monitoreos anteriores) y una eco con doppler el viernes que viene. Si cualquiera de los dos estudios da alterado, bebé Monje debería nacer.
Si me preguntan cómo estoy, bueno...es raro...es como que ya lloré tanto que me siento un poco vencida, como sin ganas de más. También es cierto lo que me dijo Cristina: basta de autocompasión, porque también están el papá y la hermana y el propio bebé monje y vieron que yo tiendo a ser bastante egocéntrica.
Como ya les dije a varias de ustedes: nunca perdí las esperanzas de que el bb se diera vuelta, pero la realidad ya me dice otra cosa y es que con tan poco líquido, es casi imposible incluso que se mueva demasiado. También sigo teniendo esa sensación de duelo, de no poder creer que no vaya a pasarme a mi. Lo soñé tanto, lo imaginé tanto, que no puedo creer que no vaya a ser real.
Por otro lado, las causas del oligoamnios son desconocidas: puede ser idiopático, pero también puede ser un problema de la placenta o incluso puede ser que algo en los riñones del bebé no funcione bien. Esto es lo que más me preocupa, porque tengo mucho miedo de que lo metan en neo por rutina o (peor) porque lo necesite realmente.
Así que en realidad ahora se viene lo más difícil y tengo que reponerme para afrontarlo de la mejor manera posible. No creo que lleguemos mucho más allá de las 38 semanas (las cumplo el sábado que viene).
Podría decir mil cosas más, pero lo voy a cortar acá porque ya es larguísimo y no es justo para ustedes jaja. Es irónico haber planeado un parto en casa y terminar peleando por una habitación privada en el sanatorio jejeje...ni les cuento lo que es tener la pileta de parto (Cristina me había prestado una pileta de partos para que me relaje) en casa y estar negociando los detalles de una posible cesárea programada :S Claro que todo esto me reconcilia con mi cesárea anterior, que no fue una innecesárea, pero que ahora ya tengo la seguridad de que no lo fue. Sí me queda de esa experiencia anterior cosas que definitivamente van a mejorar esta vez.
No me queda más que darles infinitas gracias a todas, por el apoyo permanente y por estar ahí siempre alentándome. Por algo están en mi camino aunque finalmente no logre pasar del otro lado del PVDC. Igual creo que fue un camino exitoso, por todo lo que aprendí y por todo lo que me deja adentro el recorrido.
Un beso enorme a todas y perdón por este mensaje tan largo. Recibirán noticias seguramente por medio de Anita cuando nazca mi bebé (que por cierto aún no tenemos claro si es bebé o beba, aunque yo siempre sentí que era varón).
Luisina"

Y Emilió nació, a las 8 en punto de la mañana del 26 de septiembre de 2011. Ni bien salió de mi panza, aún con el cordón latiendo, me lo colocaron encima (me ataron, pero muy suavemente, así que pude abrazarlo dando un suave tirón a las gasas y desatándolas). Yo misma descubrí que era un varón. Ahí estuvo mientras pasaba el minuto de espera que habíamos pactado (no es usual en una cesárea). Después cortaron el cordón y lo limpiaron. Vino la neonatóloga y lo revisó encima mío aún lleno de sangre y grasita blanca. Olía riquísimo y lo primero que hice fue sacarle la grasa y pasármela por los labios. David estaba al lado nuestro y sacó algunas fotos. No se oían otras voces que las nuestras (o tal vez el mundo se detuvo, no sé). No lo pincharon, no lo lavaron y no nos separaron en ningún momento. No le pasaron sondas, ni lo midieron. Lo pesaron en un segundo con la balanza puesta a mi lado: 3.050 kg. En seguida se prendió a la teta y salimos del quirófano los dos juntitos (David se sacó el traje de cirugía que le dieron para presenciar la cesárea, lo encontramos en la salida del asensor). Tengo además que destacar el trabajo de las puericultoras del Sanatorio de la mujer (al menos de las que me tocaron a mi) porque pasaban 2 veces al día y realmente asesoraban de lactancia.
Ya más adelante hablaré del papel de mis dos obstestras: Jaime Lardizábal y Cristina Giménez. Pero eso será otro día.
La búsqueda de mi segundo hijo me llevó a un largo camino para buscar mi parto vaginal después de cesárea. Me encontré con mujeres valiosas y valientes que me mostraron el trayecto y las opciones. Yo elegí parir en casa, me informé y me preparé para eso. No pudo ser, pero mi hijo me enseñó una cosa más: el camino de la aceptación. Y es una increíble lección. Por eso yo, que no parí en casa, que no parí después de cesárea y que no parí vaginalmente, me siento igualmente emponderada. Porque pude elegir y decidir con información, porque pude hacer que la vida de mi hijo empiece en forma digna aunque no lo haya llenado de las hormonas del parto (porque esa es una realidad). Emilio nació y no fue violentado. Yo creo que el final del camino, de MI camino personal hacia este segundo hijo fue maravilloso y exitoso, aún cuando el final haya sido distinto al soñado.
Felices seis meses hijito mío, mi pequeño duende de la felicidad. Gracias por tu vida, gracias por tanto :)


Emilio con 30 minutos de vida




*(se puede parir vaginalmente después de cesárea, MIL veces se puede! Y si no, mirá todas estas historias

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Aventuras en el mundo del control prenatal

Aventuras en el mundo del control prenatal

03 septiembre 2011
¿Les cuento las impericias de mi médico ecógrafo? Sí, les cuento, capaz que a alguien le sirve ver cómo pretenden manipular la información de los aparatos, pasarla por el filtro de su propia subjetividad, asumir que los datos son científicos y luego tomar decisiones (la mayoría de las veces equivocadas) tomando esos mismos datos como si fueran la verdad absoluta.

(lo que va entre paréntesis son mis acotaciones)

Ecografía 32 semanas

(Señor) Ecografista: mmmm (cara de preocupación), tenés poco líquido
Yo: ¿cuánto de poco? (ya tuve esa condición en mi primer embarazo, estoy entrenada)
(Señor) Ecografista: no, no es grave, la disminución es moderada, te voy a mandar a reposo
Yo: (????) Mirá, perdoname pero yo en reposo no me quedo porque ya lo hice en mi anterior embarazo y no me sirvió para nada y aparte de última el que me indica el reposo es mi médico obstetra, jeje (el jeje se agrega para mantener la cordialidad)
(Señor) Ecografista: sí claro, yo quise decir (blablabla). Si te pasó en el otro embarazo puede ser "el envase"(sic)

....en fin...

Ecografía de control con doppler por lo del líquido amniótico disminuído (en el transcurso de esta semana)

Yo: Hola! (para ver si disminuímos la tensión)
(Señor) Ecografista: Hola! (con cara de ¿te conozco?)
Yo: vamos a ver si esta vez me das buenas noticias, porque la última vez...jeje...(no me digan que no intento ponrle onda, che!)
(Señor) Ecografista: ¿qué?¿te dije que tu hijo era del sexo que no querían? (-----)(podría agregar tantas observaciones sobre la imbecilidad de este comentario!)(pero voy a mantener el silencio)
Yo: No! Me dijiste que tenía poco líquido...(todavía pensando en la idiotez del comentario ¿cómo un sexo que "no querían"? o seaaaaa! mil veces HUECO, de qué trivialidades me habla este señor!)
(Señor) Ecografista: ahhhh, ahora me acuerdo. Vos sabés que después de que caíste vos, vinieron 4 más con oligoamnios, a "una" directamente la mandé a operar (juro que no me drogo y que reproduzco textualmente las palabras de este caballero, a riesgo de parecer ciencia ficción!).
Yo: ¿vos decidiste la cesárea????? Che, y qué raro tantos oligoamnios en este sanatorio ¿no tendrán fallado el aparato este? (ahhhh, sí...mi simpatía no dura mucho, llega un momento que tengo que ser irónica, es que parece que te agarran para la joda!)
(Señor) Ecografista: no, si, eh, ah....bueno, no era paciente de X (mi médico obstetra)(como diciendo: a él no lo manipulo)(como diciendo: qué te importan las demás!)(ggggrrrrrr) ¿Te mandaron a reposo, no?
Yo: NO

Momentos de suspenso con el transductor sobre la panza...

(Señor) Ecografista: guauuu! Este bebé viene grande, pesa 3.600 kg. (juro que es verdad lo que les digo), y estás solo de 34 semanas!
(mudez, sorpresa, momentos de saber cómo miércoles reacciono sin violencia)
Yo: a ver, perdoname, pero eso es IMPOSIBLE, hace dos semanas pesaba 2kg, no puede ser, medilo de nuevo por favor (con tanta convicción que no le quedó otra)

Silencio...

(Señor) Ecografista: (ruborizado) sí, sí, tenés razón, pesa 2.600kg. (nunca dijo aproximado, siempre tomó sus datos como "la verdad"), es que como tu panza tiene esa enoooorme cicatriz, se me hace difícil medir la pancita del bebé (nótese cómo siempre la culpa es mía)
Yo: ajhá, si llego a ser primeriza vos ponés en el informe los primeros datos que tomaste, o no?
(Señor) Ecografista: (silencioooooo...qué mal que la estoy pasando,debe haber dicho el pobre para sus adentros)
Yo: Y decime, así como es tan subjetivo el peso del bebé, ¿no puede ser que tu medición del líquido también sea algo errónea?
(Señor) Ecografista: eh, sí, ehhhh, puede ser, es algo muy subjetivo, igual si el ILA (índice de líquido amniótico) baja de 4 (yo estoy en 6, lectores), tengo que indicar una cesárea (y vuelta con que él indica!)
Yo: (silencio)(silencio)(silencio ¿de cuánto es la pena por matar a un imbécil partiéndole un ecógrafo en la cabeza?)(no pienso hacerme otra eco con vos, porque ya sé lo que va a pasar, es mas debés tener mi nombre anotado en un papelito por ahí abajo junto con otras más que estamos en la fatídica lista del cuchillo)

¿Ustedes piensan que el señor es un ignoto doctorcito? No, es uno de lo "recomendados" por los obstetras, hace las ecos de guardia (uy, ni quiero fijarme en el incremento de cesáreas que debe tener esa guardia), las Eco4D y atiende a todas las de alto riesgo. Según su subjetividad todos los bebés son grandes y todas las madres sufrimos oligoamnios. Y lo más grave, toda su subjetividad aparece escrita cual verdad médica en los informes que te entrega.

Este sistema está mal, vamos cada vez peor y estamos rozando los límites de la perversidad.

De más está decir que el doppler dio perfecto, el líquido algo diminuído pero dentro de lo normal y el pibe de culo en podálica incompleta (eso es lo más complicado, pero ellos obvio no lo ven como complicado porque es una cesárea servida...buuuuu)

Para que vean que estas cosas pasan en todo el mundo, pueden ir a darle un vistazo al blog de Lady Vaga y leer hermosas aventuras similares a esta ;-)

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De traste

26 agosto 2011
De nuevo (340/365)
De nuevo frente al espejo (340/365)

"Creo que de alguna forma, los pvdc nos enfrentan a lo que necesitemos y así nos ayudan a sanar... en mi caso, Y también estuvo posterior y complicado como X (su primer hijo, nacido por cesárea) y bajó!" Eso me dijo Mara hace unos días, ya me lo había dicho en una cadena por mensaje privado en FB, hace apenas un par de semanas atrás. Cuando la leí por primera vez pensé "no, yo no puedo tener tanta mala suerte".
Veníamos muy bien, demasiado bien diría. Hasta la fatídica ecografía del 17 de agosto, hace dos semanas. Les cuento que yo andaba por la vida "sintiendo" la cabeza del bebé en mi pelvis. O sea, no tenía ningún miedo a que mi bebé no estuviera "bien colocado" o digamos "colocado de la mejor forma para facilitar el nacimiento". Bueno, todo mal: mi hijo está de nalgas, sentado, de culo, como quieran decirle. Y como si eso fuera poco, el índice de líquido amniótico es menor del normal (ya me pasó también con Guille). Y mis dos equipos obstétricos sólo me habilitan el PVDC si el bebé está en cefálica, es decir, de cabeza.
Claro que en el momento me derrumbé. Aguanté lo más que pude frente al ecografista, pero en la puerta del Sanatorio ya estaba llorando. Con los días me fui tranquilizando y del shock inicial pasé a la acción. Primero, verbalizar mi enojo contra esto y después buscar soluciones posibles. Y en el medio de todo eso, intentar destrabar lo emocional.
Sí, creo que este proceso me está enfrentando a los mismos desafíos que el nacimiento de mi hija, la cuestión es si esta vez podré atravesarlos o no. Por otro lado está el tema puramente fisiológico, ya que mis obstetras coinciden en que no sólo juega lo emocional (aunque es muy importante, claro), sino también la forma del útero y las características que tenga como para posibilitar el giro del bebé. Digamos que a veces, el envase viene distinto a los envases de los demás y en ese caso, hay poco para hacer :S
Y ahí se abren los interrogantes ¿por qué mis bebés no se dan vuelta cuando corresponde?¿es mi cabeza?¿es mi útero?¿es una historia que me condiciona? Es difícil darle a esas preguntas una respuesta única y definitiva, puede ser eso o puede ser cualquier otra causa desconocida.
Esa, lectores, es la parte "que me toca" en esta vida. Requiere un trabajo emocional y físico que llevo adelante con toda mi energía, haciendo TODO lo posible (hasta lo más loco! jeje) para que mi bebé se dé vuelta y podamos aunque sea llegar a intentar el PVDC.  A la vez, es muy frustrante para nosotros que Felipe decida nacer como él quiere y no como nosotros se lo preparamos. Tal vez, Feli está esperando que su mamá acepte que no tiene control sobre todo, más bien sobre nada. ¿Girará entonces? Tal vez no, pero al menos llegará a este mundo dándome una gran lección. ¿Podré aprenderla? A veces me canso y siento que no quiero aprender más nada de mis hijos (jijiji), o capaz podrían ser un poquito más pedagógicos, ¿no? Habla su mamá traumada y controladora. (Acá es cuando me enojo y lloro, pienso en todas las mujeres que tienen colocados a sus bebés para nacer y sin embargo eligen una cesárea, me sublevo, puteo y después intento despejar tanta boludez y volver a centrarme en mí y en mi bebé, que somos los que importamos en esta casa. Esta es la tarea que nos toca a nosotros, los demás tienen que hacer su vida como elijan y yo no tengo por qué meterme, ni siquiera por qué acordarme de los demás porque pierdo las perspectiva).
Aprender a soltar el control, ahhh, qué difícil!
A la vez digo "intentar TODO para ver si se da vuelta" (en breve les cuento), pero acaso eso ¿no será querer controlar más de lo que realmente podemos? Al menos habría que empezar aceptando que no tengo respuestas para esa pregunta, o que la respuesta me derrota de antemano. 
Lamentable o afortunadamente, soy terca como mula y voy a seguir haciendo todo lo que pueda mientras haya chances de que se gire. Y cuando ya no haya más chances, me prepararé para darle a este hijo la bienvenida que mi familia pueda darle. Ojalá sea mi sueño. Y si no, será lo que tenga que ser :), pero siempre celebrando la vida.

(GRACIAS a todos los que me han contenido en estos días, cada palabra de aliento fue valiosa para mi: Marcia, Ceci, Ana, Lucía, Mara, Josefina, Gisela, LaCris, mis compañeros del taller de parto y tantos otros! Gracias de verdad, es muy importante para mi contar con esa red)

En breve:  las diez cosas más locas que hacen una mujer y su entorno para que el bebé gire :D
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¿Parir a un bebé en podálica?

20 mayo 2009
















La semana pasada se comentó en la Red Social Familia Natural este fragmento de Odent acerca del nacimiento en posición pélvica, es decir, cuando el bebé está "sentado". Ya había leído algunos fragmentos de Michel Odent en donde afirmaba que el parto en podálica es perfectamente posible y que es una indicación relativa de cesárea. Me interesa este tema en particular, ya que Guillermina estaba sentada, con las piernas cruzadas y la colita apoyada en mi pelvis. Lamentablemente esto lo sé ahora ya que durante el embarazo no me preocupé en informarme y supuse que, si mi médico "me mandaba" a cesárea, seguramente era porque lo necesitaba.

Las preguntas me surgieron muchos meses después, casi sobre el primer año de mi beba. La cesárea fue programada por oligoamnios (escaso líquido amniótico) en la semana 37. Ya hacía desde la semana 26 que tenía este problema y desde la semana 30 que estaba en reposo. Aquí pueden leer la experiencia del nacimiento de mi hija. Quiero aclarar que, después de mucha incertidumbre, supimos que el oligoamnios no se debía a ninguna patología genética de mi beba. Simplemente lo diagnosticaron "oligoamnios por causa desconocida".

Mi búsqueda ahora ya no se enfoca en la necesidad o no de la cesárea. Sino en mi desconexión con un embarazo deseado. Más exactamente en las emociones con las cuales no supe conectarme. Seguramente mi beba nunca se dio vuelta porque el nivel de líquido amniótico era demasiado bajo: nunca pudo "flotar" y por lo tanto no pudo ubicarse. Ahora ¿por qué el líquido amniótico era tan insuficiente? El médico ecógrafo que lo detectó me dijo que era estres. Yo no estaba bien emocionalmente. Pero aparte, en ese momento, lo que menos me importaba era el embarazo. Me sentía horrible, mal con mi cuerpo: lo único que me alentaba era saber que ya faltaban pocos meses. Puede sonar crudo pero fue así.
Hace unos meses leí en el blog Familia Natural una entrevista excelente a la partera Mirna Amaya en donde se comentaba que muchas veces la posición "de nalgas" está asociada con problemas emocionales de la madre. Pueden leer la entrevista aquí.
Seguiré buscando, buceando en mi interior para encontrar las respuestas a tantas preguntas. Por el momento les dejo el fragmento de Odent. Qué ganas de atenderse en Pithiviers, ¿no?


"En Pithiviers, casi nunca planeamos cesáreas. Aunque sospechemos que una cesárea puede llegar a ser necesaria, preferimos esperar que el trabajo de parto empiece espontáneamente. Después, dependemos de nuestra experiencia para ayudarnos a tomar decisiones rápidas. Primeramente -ya que tenemos razones para creer que el sistema endocrino fetal juega un rol en la puesta en marcha del principio del trabajo- cuando el trabajo empieza espontáneamente, quiere decir que el bebé ha desarrollado adecuadamente las glándulas pituitaria y adrenal y está lo bastante maduro como para lidiar con los rigores del trabajo y del nacimiento. Segundo, parece ser que las contracciones uterinas durante el trabajo juegan un rol estimulando el sistema neuroendocrinológico del bebé; no queremos privar al bebé de ninguna parte de este estímulo.
Por último, dentro del campo del trabajo y el alumbramiento, uno aprende rápidamente a esperar lo inesperado. A veces, una mujer tendrá una rápida y fácil labor aunque los profesionales creían que sólo era posible una cesárea. Por ejemplo, a mujeres que en otras oportunidades habían tenido cesáreas, a veces se les dice que siempre tendrán que dar a luz de esa manera. Sin embargo, en nuestra clínica, una de cada dos mujeres que previamente han tenido cesáreas, logran dar a luz por vía vaginal. Tampoco los nacimientos que vienen con presentación pelviana justifican siempre esta operación.
Por nuestra experiencia con bebés de presentación pelviana, nos hemos dado cuenta de que observando el progreso natural de la primera etapa del trabajo, tenemos las mejores indicaciones para saber a qué atenernos hasta el último momento. Esto quiere decir que no haremos nada que pueda interferir con la primera etapa del trabajo: ni Pitocin, ni baño en la pileta, ni ninguna mención de las palabras "de nalgas". Si todo sale bien, no hay ninguna razón para pensar que la segunda etapa del trabajo pueda crear algún problema. Nuestra única intervención será insistir en la posición acuclillada, ayudada, para el nacimiento, ya que mecánicamente es la más eficaz. Reduce la posibilidad de que tengamos que sacar al bebé hacia afuera y es la mejor manera para minimizar el tiempo entre la expulsión del ombligo del bebé y su cabeza, que podría resultar en la compresión del cordón umbilical y privarlo de oxígeno. Jamás nos atreveríamos a arriesgarnos a hacer un parto con presentación pelviana si la madre estuviera en una posición dorsal o semisentada.
Por otra parte, si las contracciones en la primera etapa del trabajo son dolorosas e ineficaces y la dilatación no progresa, rápidamente debemos dejar de lado la idea de un alumbramiento por vía vaginal. Si no, vamos a tener que encarar el peligro del "punto de no retorno", a último momento, cuando luego de la aparición de las nalgas del bebé, ya sea demasiado tarde para cambiar estrategias y decidir hacer una cesárea. Sin embargo, a pesar de que siempre hacemos cesáreas cuando la primera etapa del trabajo es difícil y la situación no mejora, la mayoría de los nacimientos que vienen con presentación de pelvis, en nuestra clínica, terminan siendo nacimientos por vía vaginal.
En dos situaciones, a veces, planeamos cesáreas por adelantado: la primera es cuando una madre desarrolla una preeclampsia. Si una mujer tiene un crecimiento abrupto en la presión arterial hacia el final del embarazo y hay proteínas en su orina, la hospitalizamos y la tenemos bajo cuidada observación. Si se tiende sobre su costado izquierdo, para aliviar la presión en la vena cava, su presión arterial a veces baja y puede dar a luz normalmente. Una mujer en este estado no tendría que tomar ningún medicamento. Si le vienen repentinos dolores de cabeza y siente como una barra en el estómago o si el amnioscopio muestra que las aguas no están claras, se hará una cesárea, inmediatamente.
En ocasiones, hacemos una cesárea sin esperar que comience el trabajo de parto espontáneamente, cuando un embarazo dura más de lo requerido. Sin embargo, es realmente raro que un bebé llegue con retardo; hay una tendencia a subestimar la frecuencia con que esto sucede, generalmente porque la madre o el obstetra han calculado mal o se han equivocado sobre la fecha de concepción. Cuando estamos seguros de que una mujer está con verdadero retraso, se le hace una amnioscopía cada 36 horas; mientras el líquido amniótico se presente claro, esperamos pacientemente. No vemos ninguna buena razón para inducir el trabajo de parto en forma rutinaria con goteos intravenosos de Pitocin o romper la bolsa, en semejantes casos. A veces, esa amnioscopía revela el líquido amniótico coloreado o en disminución; esos signos de peligro fetal requieren intervención inmediata. Si la futura madre ya ha tenido bebés, quizás rompamos las membranas y veamos que pasa, antes de decidir hacer una cesárea. En caso de que la mujer sea primeriza, generalmente esperamos un trabajo mas largo y más difícil; entonces en general preferimos hacer una cesárea inmediatamente, para no añadir dificultades. Con esta estrategia el número de cesáreas en relación con la "postmadurez", se mantiene muy bajo.
Dado que por lo general terminamos decidiendo hacer una cesárea de una manera totalmente inesperada, inmediatamente antes del nacimiento, no podemos usar anestesia que requiera larga preparación, como sucede con la epidural. Usamos una típica anestesia general liviana que dura lo suficiente para la operación".

Odent, Michel: Antiobstetricia en Nacimiento renacido, Ed. creavida.
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Luisina Serenelli

Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción

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Hola! Soy Luisina Serenelli. Sanlorencina viviendo hace 19 años en Rosario, Argentina.
Fotógrafa de familia, doula y profesora ❤

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"...y tal vez, sabio es el que riega la pequeña flor" Lisandro Aristimuño


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