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De vuelta al universo yang...

01 febrero 2009



Mañana vuelvo al trabajo, aquí un muy buen artículo acerca de las mujeres y el lugar que ocupan en la crianza de los chicos nuestras actividades laborales/profesionales. Breve y contundente. En la foto, el pasillo de una de las escuelas medias en las que trabajo: mi querida Agrotécnica...no tiene mucho que ver pero me encantan los tomates haciendo contraste con el "gris" de la escuela.

Maternar y trabajar

Solemos creer que maternidad y trabajo son incompatibles. Sin embargo no importa si trabajamos o no. Importa saber si logramos fundirnos en las necesidades de los niños pequeños en relación al contacto corporal, el cobijo, la lactancia, los brazos disponibles, la mirada, la quietud y la presencia durante las horas que sí estamos en casa, incluyendo la noche. Siempre es posible seguir trabajando, si es nuestro deseo o nuestra necesidad, sin que el niño tenga que pagar los precios del abandono emocional. Con frecuencia utilizamos el trabajo como refugio y excusa perfecta para no someternos al vínculo fusional con los hijos. En cambio otras veces nos lanzamos a ese misterioso universo sin tiempo y sin bordes que es el contacto corporal permanente con los niños pequeños, sabiendo que esa hazaña es invisible a ojos de los demás, y que en ese territorio no recibiremos reconocimiento ni apoyo.

El problema no es el trabajo. El problema es la vuelta a casa. Pensemos cuántos minutos por día le dedicamos -de verdad- a la satisfacción pura de nuestros hijos traducida en piel, olor, leche, fluidos, abrazos y palabras llenas de sentido.

Cuando regresamos a casa, el niño que ya nos ha esperado con infinita paciencia siente que, ahora sí, ha llegado la hora de estar con mamá. A partir de ese momento merece ser resarcido, colmado de caricias, tiempo, abrazos y sonrisas y también merece recibir respuestas a sus reclamos legítimos ya que ha esperado estoicamente el regreso de su madre. Si somos capaces de delegar todo lo demás una vez que hemos regresado a casa, si comprendemos que no hay nada urgente más que nutrir a nuestro bebe de caricias y leche, entonces el trabajo no será un obstáculo para el vínculo amoroso entre la madre y el niño.

Laura Gutman

1 comentario

  1. El articulo me parece interesante y me hace reflexionar un poco. Cuantas veces he discutido con mi marido que cuando llega a casa se tiene que dedicar a jugar y a mimar a Luca y a Tomás? Miles...
    Yo se que llega cansado y con ganas de tomar algo fresco y mirar tele. Pero los chicos lo esperan todo el dia, con paciencia y amor...
    No se trata de que yo quiero delegar a los chicos, lo que pasa es que yo estoy jugando con ellos todo el dia, salimos a pasear, les preparo de comer lo que les gusta, los baño... Cuando el llega quiero limpiar y que el sea el que juega!! Sino viviriamos entre la mugre!!

    besos!

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