Colocarse el Mei Tai
Sheila, espero que te sirva y puedas disfrutar de tener a tu bebé cerquita.
Cualquier duda me preguntan, si?
Dibujos

Mi vieja también tuvo algún que otro acierto. Hasta que hubo plata, me mandó a un taller de arte y la pegó. La Seño Adriana nos esperaba con hojas gigantes y nos empujaba a dibujar grande, grande. El primer día mis 7 años se murieron de miedo ante la desmesura de la hoja en blanco. De a poco fui fluyendo...ahora estoy comprendiendo que de eso se trata la vida: de fluir.
La pintura pertenece a Robert David Bretz
Aquí dejo mi historia...

No he sido testigo de ningún milagro, pero he visto a lo largo de mi vida hombres y mujeres notables, notables por el grado hasta el que han trabajado dentro de sí mismos. Esta es mi única certeza. La búsqueda de ese “algo” huidizo es lo que me ha guiado, aunque muchas veces lo haya olvidado o ignorado. Cuando era pequeño, nada me irritaba más que oír decir a los adultos que, con los años, iban comprendiendo cada vez menos. Miro hoy mi propia experiencia y siento la íntima justeza de las palabras de Lear: “Me he ocupado demasiado poco de esto”. A medida que fui envejeciendo, odiaba por encima de cualquier otra cosa esa devoción y humildad de cabeza inclinada, pero hoy está claro que los esfuerzos aislados de uno son polvo en el viento, y que no podemos hacer nada solos: necesitamos a los demás, continuamente.
Cuando logré hablar con claridad, sentí que todo se podía explicar: ahora veo qué perjuicio produciría si intentara explicar en unas cuantas frases primorosas lo que me ha guiado a lo largo de los años, porque ni siquiera lo sé. No saber no es resignación; es apertura a la sorpresa. Gozosamente, he intentado conducir a otros o hacer cosas yo solo, e inevitablemente esa actitud ha tenido que inclinarse ante la siempre incómoda verdad de que tan sólo empezamos a existir cuando servimos a un propósito situado más allá de nuestros propios gustos y aversiones. El material que hay en las páginas de este libro se repite continuamente; tan sólo con alterar el orden se modifica el equilibrio. Por eso siempre habrá proyectos nuevos, direcciones nuevas, entusiasmos nuevos. Yo volveré a aferrarme en vano a una rama o a una hoja, mis caballos seguirán galopando en direcciones opuestas, saltando y cayendo, un reluciente fragmento de hojalata roja volverá a ser tan seductor como una pieza de valor infinito, y una voz murmurará con frecuencia: “Si dejas pasar este momento, no volverá nunca”.
Cuando era joven solía pensar: “Es posible llegar espiritualmente en una sola vida”. De hecho, sentía la obligación moral de lograr un llegar interior antes de que fuera demasiado tarde. Después, según se fue haciendo más clara la naturaleza de nuestra humana condición, eso se sustituyó por el pensamiento más realista de que me harían falta varias vidas. Pero, poco a poco, ha prevalecido el sentido común que me enseña que uno no es más que una efímera partícula en el interior de una humanidad que está luchando, a tientas, levantándose y cayendo sin fin, buscando una meta que quizá jamás se conozca en el entero transcurso de la historia humana.
Con todo, en cualquier momento podemos encontrar un comienzo nuevo. Un comienzo tiene la pureza de la inocencia y la incondicional libertad de la mente del principiante. El desarrollo, en cambio, es más difícil. Porque, cuando la inocencia cede paso a la experiencia, la llenan enjambres de parásitos, confusiones, complicaciones y excesos del mundo. Acabar es lo más duro de todo, pero ese soltarse da el único sabor real de la libertad. Entonces el final se convierte una vez más en principio, y la vida tiene la última palabra. En un pueblo africano, cuando un contador de historias llega al final de su cuento, pone la palma de la mano en el suelo y dice: “Aquí dejo mi historia”. Y luego añade: “Para que otro la pueda recoger otro día”.
Prólogo al libro Hilos del tiempo, de Peter Brook
Por nuestra identidad
Hoy por hoy, muy movilizada por sucesos colaterales.
La historia de Juan Cabandié
"Las personas que me criaron eran muy amigos de otros apropiadores"
Recién tuve dudas a los 20 años. Tiempo antes había leído el Nunca Más y no pude evitar relacionar lo que leí con las personas que me criaron, que eran amigos de otros apropiadores. Además, la mujer que me crió había perdido una hija antes de que yo naciera. Supuse, entonces, que podía ser hijo de desaparecidos".
Juan le pidió consejo a un compañero que militaba en la agrupación HIJOS: "Lo primero que tenés que hacer es preguntarle a tu supuesta madre si sos su hijo", le dijo. Después de esto, Juan habló con su hermana, le planteó que en realidad no eran tan parecidos. "Estas personas que nos criaron siempre trataron de convencernos de que éramos iguales", cuenta Juan, quien con su amigo de HIJOS y su hermana se acercó a Abuelas en noviembre de 2003.
Juan regresaría a la casa de las Abuelas un par de meses más tarde, pero esta vez con su verdadera identidad. Allí lo esperaban sus abuelos, primos, tíos y algunos nietos restituidos. "Recuerdo que estaba Horacio (Pietragalla Corti) y sentí un alivio tan lindo, porque era un pibe que vivió lo mismo que yo".
"Quise conocer todo rápido, que me cuenten de los lugares donde habían estado mis viejos, el club donde se conocieron, donde militaban, hice la recorrida por el barrio, conocí a los amigos de mi papá. Luego me pude relajar un poco y hoy por hoy me falta conocer muchos amigos de mis papás, que van apareciendo y dicen 'mirá, yo estuve con Damián o con Alicia', y bueno, todavía me falta mucho".
Relato publicado en Abuelas de Plaza de Mayo
Mis propios legados

En la foto: Mi sobrino Pedro y Guillermina, mi hija
Entrevista a Rosa Jové, autora del libro "Dormir sin lágrimas"
El sueño infantil es muy diferente del sueño adulto y también de que tendremos cuando seamos mayores. El sueño infantil va evolucionando desde el momento que se nace e incluso, antes también porque cuando están en la barriguita de la mamá también duermen aunque tienen dos fases. En el momento del nacimiento tienen estas dos fases y a medida que pasan los meses van adquiriendo todas las otras. Llega un momento en el que tiene un sueño bastante parecido al de los adultos, pero tendremos que esperar un tiempo.
Circulan mitos y falsas informaciones con expectativas muy irreales de lo que el niño tiene que hacer muy prontamente. Un padre cuando compara esas tablas, esas informaciones que circulan con lo que hace su bebé y ve que no coincide se alarma. Ante esta situación, uno de nuestros objetivos es intentar transmitir una información más veraz a los padres.
¿Cuáles son los principales trastornos del sueño infantil?
Trastornos del sueño hay muchos y básicamente se dividen en parasomnias y disomnias. Las parasomnias son quizás lo que la gente puede ver más, lo que se diagnostica más y serían pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo… Pero normalmente son las consultas más pequeñas en una unidad del sueño como es la nuestra. La mayor parte de los padres consulta porque a su hijo le cuesta dormirse, se despierta por la noche, esas pequeñas cositas. Y lo que hacemos en dormir sin lágrimas es atender a esos padres.
¿Cuando deben preocuparse los padres?
Cuando un niño es pequeño los padres deben observar su evolución. Los niños suelen ir al pediatra muy a menudo y este profesional es da gran ayuda porque es quien controla si la evolución del niño es normal. Si la evolución es normal, un día u otro ese niño va a acabar durmiendo, no se tienen que preocupar. Otra cosa es que los padres quieran tener menos trabajo por la noche, quieran dormir más (que es lícito) y entonces lo que se puede hacer es acelerar ese proceso para los padres. Estamos convencidos de que un niño con un desarrollo normal, sin ninguna patología va a dormir perfectamente.
Pero a veces los padres ya no saben qué hacer…
Los padres intentan no cometer errores, lo que hacen a veces es seguir modas, seguir informaciones que no son las correctas. Últimamente lo que estamos viendo es que muchos padres que utilizan métodos para adiestrar a los niños dejándolos llorar. Los métodos conductistas no son malos: tú puedes premiar a un niño que se vaya a la cama bien, pero el problema viene cuando se dejan llorar porque hemos observado que en algunos casos los niños tienen secuelas.
“Dejar llorar al niño no es la solución”
Nuestra posición es que estos métodos no deberían utilizarse aunque no provocaran efectos secundarios a ningún niño. Actualmente hay formas educativas que si las utilizáramos con gente mayor serían denunciables. Sólo se utilizan en animales y en niños. NO, el fin no justifica los medios y el niño es una persona y hay cosas que no deberían ser utilizadas en ningún niño, aunque no provocara efectos secundarios.
¿En qué consiste el proyecto dormir sin lágrimas?
Nosotros lo que hacemos es el proyecto dormir sin lágrimas en el que primero evaluamos al niño para comprobar que no le pase nada, evaluamos también la dinámica familiar (los padres como viven, horarios, rutinas…) e intentamos adaptarlo todo ya que es un programa muy individualizado.
Decimos que es un proyecto porque es algo que los padres van a empezar a llevar a cabo paulatinamente y va a durar lo que dure. Hay veces que los cambios en los primeros días ya son muy asombrosos y hay veces que necesitamos más tiempo para que se produzcan esos cambios. Pero lo bueno que tenemos como contraprestación es que los niños no sufren, no tenemos efectos secundarios.
Sobre lactancia materna y colecho…
El hombre es un mamífero, y si miramos como funcionan el resto de mamíferos vemos que básicamente duermen juntos y dan el pecho. Por lo tanto, esa es una forma de crianza que debería continuarse en nuestra especie. No es malo que un niño tome pecho y duerma con sus padres, incluso va a favorecer otras etapas de su vida.
Nosotros informamos a los padres que eso se puede hacer, y no sólo que se puede hacer sino que no es malo que se haga; otra cosa es que los padres decidan otras maneras. En estos casos, tenemos técnicas para niños tanto que hacen lactancia como para los que toman biberón, para niños que duermen con sus padres como los que no porque cada familia responde de una manera y tiene una dinámica particular.
Da tiempo a tu hijo para que duerma bien
A los padres que tienen niños mayores de tres o cuatro años y que todavía se despiertan durante la noche, quiero decirles que esa situación tiene que estar a punto de acabar. Nosotros no tenemos ningún niño que tenga problemas para dormir más allá de los cinco años si los padres han sido respetuosos con él y han seguido una evolución normal.
Hay como un tope alrededor de los cinco años en que todo termina. Otra cosa es que esos padres no quieran esperar ese tiempo más y en ese sentido, tenemos nuestra guía al final del libro o nuestro proyecto que puede ayudarlos a acelerar ese momento.
ROSA JOVÉ ES PSICÓLOGA Y AUTORA DEL LIBRO “DORMIR SIN LÁGRIMAS”
Entrevista publicada originalmente en Ecobebé
