Pedro cumplió 3 años!!
"Reflexiones sobre el trabajo", en el día internacional por los derechos del trabajador

Mi papá detestaba trabajar, supongo que porque se fundió varias veces, siempre fue cuentapropista y habrá considerado que no valía la pena tanto esfuerzo para tener...nada. Mi mamá en cambio, estaba frustrada por no trabajar ya que, según ella, había "dedicado su vida a sus hijas". Aún así, no quería trabajar de lo que sabía: era una excelente costurera. Sin embargo, qué paradoja, trabajó gran parte de su vida: ayudando a mi papá en la carnicería y, cuando las cosas se pusieron bravas (allá por el '96) se resignó a coser y bordar, siempre con una enorme tristeza. No recuerdo que haya estado mucho en casa. Se levantaba a las 5 de la mañana a coser y bordar, lentamente fue teniendo una clientela estable y terminó armando un pequeño negocio de objetos para bebés. Pero ¿cuál era su discurso acerca del trabajo? En mi casa el trabajo era mala palabra, me acuerdo que cuando mi hermana del medio no quería estudiar ella vociferaba: "O estudiás o te saco de la escuela y te vas a trabaja a El Atleta", El Atleta era en ese tiempo "la boutique" de San Lorenzo. Lo pienso y lo pienso y no le veo nada de malo a trabajar en "El Atleta", era una tienda de ropa ¡hubiera estado buenísimo trabajar en allí! Pero no, había que estudiar. Básicamente se pasó la vida metiéndonos en la cabeza "que no se nos ocurra tocar una aguja de coser", "que hay que estudiar antes que trabajar" y que "no se casen porque a los hombres no les gusta que las mujeres trabajen".
Pero ellos murieron y yo me encontré con una carrera universitaria a mitad de camino, dos hermanas que nunca habían aportado dinero a la familia y la idea del trabajo "como un castigo". Fue muy difícil para mí salir a buscar trabajo. E increíblemente enriquecedor. Aún no olvido la esperanza de presentar el CV, la ilusión cuando te llamaban, el vértigo de presentarse a una entrevista de trabajo.
Mi primer trabajo vino de la mano de mi familia: mi primo tenía una bebé de menos de un año y se había quedado sin niñera. Acepté...y cuidar a Chiara fue uno de los trabajos más lindos que tuve, no estaba bien pago, pero yo lo disfrutaba un montón y aparte podía estudiar.
A los pocos meses, ingresé a una pasantía universitaria. Debo aclarar que no tenía nada que ver con mi carrera, nos contrataban para ser "inspectores de tránsito". Este trabajo cambió completamente mi vida. Me integré a un grupo genial, del cuál aún hoy conservo amigos. Era un trabajo duro: seis horas de pie con calor o frío en el microcentro de Rosario. Aún recuerdo esas tardes de junio en Santa Fe y Mitre...brrrrrr, qué frío por dios!!!! Del verano ni hablo: 40º grados a la sombra y los de los bares nos negaban el agua. Igual, siempre había alguien generoso que te acercaba una botella de agua...y ojo, a cambio de nada. Para colmo, te pagaban cada tres meses por problemas administrativos y yo vivía de esa plata, así que tuve que trabajar en otra cosa y mis tíos me dieron otra vez una mano: a la mañana trabajaba en su pinturería y a la tarde en tránsito. Cuando subía al colectivo a las 8pm me quedaba completamente dormida, y a las 10 de la noche me sentaba a estudiar. Fueron épocas duras, no recuerdo haber vuelto a estar tan cansada. Durante el transcurso de la pasantía vendimos la casa de mis padres, murió mi abuela, yo me mudé a mi propio departamento en Rosario, me recibí de profesora y me hice amiga de David.
Pero la pasantía terminó y tenía que mantener mi casa. No hacía ni un año que me había recibido cuando empecé a trabajar de profesora. Tengo que reconocer que, en cierta medida, fue mi única chance. No puedo decir "que siempre quise ser profesora", en la facultad te forman para investigar, escribir, presentarte en congresos, irte a estudiar a Francia...cosas bastante incompatibles con la vida cotidiana. De hecho, casi ninguno de mis compañeros de la facu trabajan como profesores: algunos ingresaron al circuito académico y otros decidieron que hacían cualquier otra cosa antes de "terminar dando clases".
Salís del mundo intelectual y chocás con el mundo escolar, y les puedo asegurar que ambos mundos no se tocan nunca. Y te desilusionás. Hasta que caés en la cuenta de que eso poquitito que podés hacer desde tu lugar, contribuye a pequeños cambios en la sociedad. Con que uno solo de mis "aprendices" (no me gusta la palabra alumno) entre en contacto con lo literario: se embellece el mundo. No niego que hay momentos de bronca, de desilusión, de ganas de renunciar. Pero también tengo que decir que con los años he aprendido muchísimo de mi profesión. Y he aprendido muchísimo del trabajo y sus satisfacciones.
Y un día del año pasado nació Guille. Y tuve que volver a pensar en el trabajo desde la maternidad. No fue fácil reintegrarme, pero la docencia es bastante compatible con la maternidad. Tenés acceso a una licencia "decente" (aunque no ideal), la posibilidad de tomarte días sin sueldo, licencias si tu hijo se enferma y otros tantos beneficios. Claro, son beneficios conseguidos por el gremio docente después de muchos años de lucha, un gremio compuesto mayoritariamente de mujeres. Tengo vacaciones de verano (que duran sólo 1 mes...no tres meses como escucho decir a la gente), de invierno, fines de semana comunes y de los largos. También tengo la posibilidad de trabajar el tiempo que pueda o que quiera (obvio que el sueldo depende de las horas que uno trabaje). El límite de horas cátedras en Santa Fe es de 44 hs. semanales, yo tengo solo 19. Esas 19 horas las tengo bien acomodadas, lo que me permite disfrutar de 4 tardes completas con mi hija y todos los fines de semana. Por ahora no pienso tomar nada más. Porque tengo 19 frente al curso, pero los que somos docentes sabemos que siempre hay que traerse una parte del trabajo a casa: preparar clases, trabajos prácticos, evaluaciones, corregir pruebas, etc.
Claro que tengo sueños relacionados con otros trabajos: poder ejercer como crítica literaria (de manera rentada), abrir un taller de literatura para niños, también sueño con tener mi propia librería...y más: mi propia editorial. Tal vez algunos de estos proyectos son más viables que otros, tal vez pueda llevar a cabo alguno.
¿No trabajar? Por ahora no puedo ni pensarlo: sería darle la razón a mi mamá. Y mi psique lleva años tratando de apartarse de su legado.
Orgullosa de ser una madre insufrible
La verdad es que no entiendo cuál es el punto, ¿qué tendría que hacer si tengo una pequeña exploradora en casa?¿dejar todos los adornos a su alcance y vivir peleando con ella para que no los toque?¿a qué persona le puede molestar que yo no tenga la decoración de última moda cuando viene a visitarme? Seguramente esta autora me propondría la opción de colocarla en un práctico corralito o andador...para que no ande por ahí tocando todo. Tampoco entiendo por qué me puede llegar a gustar más la foto de una fiesta que una de mi hija (???)
Cuando la fusión emocional dé paso al camino de la autonomía, seguramente me recupere y la decoración de la casa vuelva a ser "adulta". Pero mi hija seguirá siendo parte fundamental de mi vida.
La violencia del nacimiento
Viñeta extraída de
Tonucci, Francesco: Con ojos de niño, Losada, Buenos Aires, 2008.
Frato ya veía la violencia en los partos en la década del sesenta.
Y cada día la situación se empeora. Nos estan dejando sin el poder de parir. La medicalización del nacimiento nos aleja de nuestros ritmos naturales. Les faltan el respeto a nuestros hijos cada vez que los alejan de nosotras para pesarlos, medirlos, pincharlos, bañarlos, aspirarlos. Cada una de estas prácticas, tan "de rutina" en la mayoría de los sanatorios, no hacen más que dejarnos con los brazos vacíos, alejarnos de la vivencia profunda de parir, dificultar la lactancia materna, acrecentar la incomodidad de nuestro bebé y postergar el encuentro con el recién nacido.
¿Cuándo podremos cambiar el paradigma?
Semana mundial del Parto Respetado del 11 al 17 de mayo de 2009

La Semana Mundial del Parto Respetado (SMAR) se viene celebrando desde el año 2004 durante el mes de mayo en diferentes países a partir de la iniciativa de la AFAR, Asociación Francesa por el Parto Respetado: www.smar.info, representada en la Argentina por Viviana Tobi y coordinada por la organización Dando a Luz,
Cada año el acento está puesto sobre un diferente tema. Así se fueron sucediendo el de la episiotomía (2004), las posiciones para parir (2005), el tiempo para nacer (2006), el entorno amoroso durante el parto (2007), y la inutilidad de la separación del bebé de su madre y/o padre luego del nacimiento (2008).
Este año el tema es la cesárea y el incremento de su porcentaje en varios países. Se propone como lema en nuestro país "Por la urgente disminución de las cesáreas innecesarias". Diferentes organizaciones del país reunidas a través de la RELACAHUPAN, Red Latinoamericana y del Caribe por la Humanización del Parto y el Nacimiento, ofrecerán charlas, debates y talleres abiertos a profesionales y a toda la comunidad.
En el marco de la Semana Mundial del Parto Respetado 2009
el centro de Salud corporal y psicológica desde la perinatalidad, Tobi Natal,
invita a participar de una charla abierta y gratuita
el día Jueves 14 de Mayo a las 18 hs. sobre
"Cómo evitar cesáreas innecesarias"
Coordinarán la Lic. Viviana Tobi y la Obst. Edith Diez.
Paraguay 4694- Buenos Aires- Argentina
Confirmar asistencia a info@tobinatal.com.ar o al Tel. 4773-1574
La Semana Mundial por un Parto Respetado 2009
ha sido declarada de interés por la Honorable Camara de Diputados de la Provincia de Bs. As.
TOBI NATAL
Paraguay 4694 - Buenos Aires - Argentina Tel. (5411) 4773-1574
www.tobinatal.com.ar - info@tobinatal.com.ar
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El por qué de esta página, intentando responder a la pregunta "¿Quién soy?"

Este blog nació con el objetivo inicial de conservar los recuerdos del crecimiento de mi hija. Poco a poco fue cambiando su primer objetivo, porque yo misma inicié una transformación profunda en muchos aspectos de mi vida.
Hoy por hoy, los objetivos de este blog son variados. Por un lado me mueve el deseo de compartir mi maternidad y mi forma de crianza con otras mamás que también tienen sus propios blogs. Pero hay algunas otras cosas que me gustaría contarles.
Guillermina nació por cesárea debido a que estaba en posición podálica. Nuestra lactancia, a pesar de que me había propuesto amamantar por un mínimo de dos años, llegó a su fin cerca de los seis meses. Podría haber dejado todo allí, cerrar la etapa, limitarme a decir "Simplemente no se dio la posibilidad de tener un parto natural", o "Hice todo lo que pude para preservar mi lactancia, pero no fue posible", y también podría agregar "En definitiva, lo que importa es que mi hija está sana". Decir frases como estas sería mentirme a mi misma y mentirles a ustedes, y como siempre fui una persona inconformista, en vez de sentarme y justificarme, preferí revisar por qué me pasaron las cosas que me pasaron. Para esto leí muchísimo, me informé y empecé a generar mis propias respuestas. Hace muy poquito empecé a asistir a los encuentros de la Liga de la Leche en Villa Hortensia, Rosario. Estoy convencida de que la ayuda madre a madre no se logra solo desde atrás de un escritorio, sino aprendiendo para poder ayudar. Tal vez tendría que haber llegado a ese grupo hace un año, pero de todas maneras seguro es mejor tarde que nunca.
Guille tuvo el nacimiento y la lactancia que esa "otra yo" de hace un año pudo darle. No fue una cesárea 100% respetada, aunque soy consciente de que podría haber sido peor. No tuvo la lactancia exclusiva y prolongada que yo deseaba, tal vez ese "fracaso" fue solo una parte de un aprendizaje interno que movilizó en mí muchísimas experiencias pasadas. Sí es criada con amor y con respeto, "criada a besos" como me gusta decir.
Las respuestas que hallé para mí misma conforman parte del blog, otra parte está compuesta por las cosas que leí para saber, para informarme, para crecer. Sin dudas ha sido un camino doloroso. Porque tuve que ver qué parte de la responsabilidad me tocaba. Y sabemos lo difícil que es asumir responsabilidades.
Tal vez tenga otro hijo, todo sea mejor y pueda darle lo que Guille no tuvo, y pueda decir que ella fue el motor que posibilitó un mejor nacimiento para otro bebé. Pero tal vez no tenga otro hijo, y sin embargo el objetivo será el mismo: posibilitar información para mejores formas de parir y de nacer, posibilitar más lactancias prolongadas, hacer posible que en el mundo haya más niños criados con amor y con respeto.
Las mujeres no necesitamos que nos enseñen cómo cambiar un pañal, necesitamos respaldo emocional para que la maternidad nos transforme en personas distintas, más sabias, más espirituales, más cerca de nuestros hijos que del éxito profesional.
Durante muchos años me empeñé en "cambiar el mundo" desde la práctica profesional docente, desde el voto ciudadano...nunca pensé que la maternidad me iba a dar la posibilidad de cambiar el mundo de una manera tan rotundamente tangible. Pero no me alcanza con criar a mi hija con amor si en el mundo exterior reina la violencia. Esa es la propuesta del blog, entre las mil cosas más que mencioné, este intenta ser mi pequeño aporte para difundir la crianza con apego.
Porque un mundo mejor es posible, mamás: lo tenemos en nuestras manos.




