De amor y de casualidad

  • Acerca de mí
  • Web
  • Blog love
  • Contacto
Reflexiones
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Algunas sensaciones de estos últimos tiempos

Algunas sensaciones de estos últimos tiempos

24 agosto 2014
Lo cierto es que yo siempre escribí este blog para mí. La cosa es que ahora me cuesta escribir. Se me ocurren cosas en plena madrugada (o cuando ya estoy acostada y tengo los pies calentitos...y nunca me levantaría si ya tengo los pies calentitos), pero a la mañana descubro que ya no me acuerdo de nada, exactamente como si hubiera soñado, pero sin el más mínimo registro. O peor, me acuerdo de lo que quería decir, pero no le encuentro sentido a la mañana. Y van pasando cosas que dice Guille o cosas que hace Emilio y siento que si no las comento las pierdo, como si perdiera la infancia completa de mis hijos. Porque las fotos son valiosas, pero son diferentes a la palabra. Ahora que me releo, esto tiene relación con lo que digo más abajo, como si la memoria familiar de la infancia de mis hijos dependiera únicamente de mí, pero en el caso de ellos no es así. 

Me están pasando cosas profundas con mi "tenertreintaycinco", me siento con mucha historia detrás. La aparición del nieto de Estela de Carlotto, más allá de la emoción de ese día y de que haya sido el ejemplo de toda una lucha, me afectó en un nivel digamos, existencialista. No sé, a veces siento que no tengo tiempo para nada, pero después no duermo preguntándome *qué somos*/*quiénes somos*. Y no, yo no tengo dudas sobre mi identidad, mi hermana se acuerda perfectamente de mi nacimiento (ella tenía 10 años) y mi vieja lo resolvió a lo bruto "de pedo que podía criar dos hijas y me iba a agarrar un hijo de otro? viniste de rebote, no jodas más" (era un poquito yegua). Creo que lo que me afecta es el hecho de que ya murieron todos los adultos de mi familia (mi hermana mayor me lleva 10 años, tiene 45, pero no califica como "adulto", me refiero a los que nos criaron, abuelos, padres, tíos, aunque sea vecinos!) y que la historia familiar que tengo se me empieza a esfumar. A veces recuerdo anécdotas que conté muchas veces y me doy cuenta de que perdí detalles, de que dentro de 10 años no se las voy a poder contar a mis hijos (esto me angustia). Mi abuela, también sobreviviente de una familia en donde todos murieron jóvenes, me contó muchas veces de esa sensación, ella lo expresaba diciendo que a veces le dolía no recordar la cara de su hermana Grazia (acá, tristeza retroactiva). Me da miedo no recordar. Y creo que por eso la cuestión de los nietos me afecta tanto, cómo se construye toda esa memoria familiar que te perdiste? Uf, me pesa mucho el tema. No sé si es generacional o será algo intrínseco a mi persona. 

Como escribir, puedo escribir muchísimo, el tema es que sería una enorme configuración de posts sin conclusiones de ningún tipo y la incertidumbre no vende.
Seguir leyendo
Ya vine

Ya vine

13 mayo 2012
Al final no me desconecté un pito. Estuve procastinando todo el fin de semana (TODITO). Bueno, algunas cosas hice, pero a media máquina. Tenía que terminar el videíto con las fotos de una sesión y D me volvió loca porque no le gustaba la canción que mi cliente eligió. Y bueno,obvio que la canción sonó mil veces porque el cliente es sagrado y D se puso denso. Es un poco soberbio pretender que a todos nos guste el pop inglés, no? A veces no sé quién me da más trabajo. Afortunadamente ya lo terminé, lo probamos recién con Guille en nuestro dvd y me dice "me gusta mucho esa canción" (te llega a escuchar tu padre y te deshereda, pensaba yo).
Emilio ya gatea, es un hecho. Si bien no lo hace de la manera clásica, sí se desplaza y va cambiando de lugar por medio de diversas técnicas: desplazamiento lateral (?), arrastre de trasero y cocazo contra el piso cuando se entusiasma demasiado para adelante/atrás. Le agarra las cosas a la hermana y la otra se las saca y le dice "no, esto te lo podés tragar" (aunque sea un piano gigante, esa es su excusa).
Hoy posteé una nota sobre la portada de la revista Time (sí, esa en la que está la mamá dándole la teta a su hijo de 3 años) y pensaba que para mi la "crianza con apego" es una guía general, un aprendizaje, un "ideal", pero solo eso, por lo demás casi siempre fallo. Pensaba, yo posteo esto y mi vecina me escucha gritar gran parte del día, debe pensar que soy una hipócrita. Y capaz que lo soy, ojo! También es cierto que como hay un tipo de mamá "judía" también hay un tipo de mamá "tana" que básicamente es la que cocinacocinacocina y gritagritagrita. Es que tengo  un tema con esto de los gritos. Desde chiquita mi vieja me decía "sonsonete" (igual eso era casi casi lo más cariñoso que me decía!) que vendría a ser algo que retumba mucho, ruidoso. E incluso se encargó de escribirlo en su diario de antes de morir (sí, era tan yegua que dejó un diario re esperanzador, imaginen! ¿vieron esas películas en donde el padre enfermo deja una película para que su hijo la vea y lo recuerde? Bueno, nada que ver, más bien mi vieja dejó lo que yo llamo "las notitas del terror". La cosa es que hasta ahí escribió "Luisina grita mucho" o sea! entonces cómo querés que haga para no gritar, es muuuuy difícil)(etiquetame un poquito se llamaría la película jaja)(ya sé que le tengo que dejar de echar la culpa a MAMÁ, pero déjenme desquitarme acá)
Estoy teniendo muchas dudas con respecto a la mamá que soy/ que quiero ser (es que la que soy no sé si es la que quiero ser, pero es la única que me sale porque al ideal ni me acerco, uffff). Está bueno "dudo, luego existo", no? Tal vez me exijo demasiado.


Seguir leyendo
Louise

Louise

17 marzo 2012
Resulta que hay un contacto mío de facebook (un contacto lejano, no un "amigo") que me irrita permanentemente. Hay muchas cosas que me irritan, pero en este caso son dos cuestiones puntuales: su convencimiento de que todo lo que hace es perfecto y su necesidad de darnos "clase" para que nuestra vida sea tan perfecta como la suya. Pero no es la idea criticar a mi contacto/a -cuyas intenciones son, de hecho, muy altruístas-, sino analizar por qué me irrita. Y acá viene la cosa.
Estoy leyendo a Louise Hay (si, derrapé un poco y estoy a full con la autoayuda) y Louise comenta q en general las cosas que nos molestan de los otros son aquellas que nos molestan de nosotros mismos. Y quedé atónita ante la constatación de que muchas veces actúo/actué así como mi contacto/a. Así que, queridos lectores, si alguna vez sintieron que mi vida era perfecta (o aunque sea linda) y que los estaba adoctrinando desde esta tribuna, perdón. La vida a veces no es linda, a veces apesta. Y lo peor, no tengo nada para decir acerca de cómo puede arreglarse.
Es solo un análisis, no se preocupen. Está todo bien en mi vida. ¿Ven?! Lo hago permanentemente...está en la lista de tareas pendientes.
También estoy muy tentada de escribir: "fíjense si a ustedes les pasa esto con alguien", es es la parte de dar clases. Muy difícil cambiar el "modelo mental" che!
Seguir leyendo
Aventuras en el mundo del control prenatal

Aventuras en el mundo del control prenatal

03 septiembre 2011
¿Les cuento las impericias de mi médico ecógrafo? Sí, les cuento, capaz que a alguien le sirve ver cómo pretenden manipular la información de los aparatos, pasarla por el filtro de su propia subjetividad, asumir que los datos son científicos y luego tomar decisiones (la mayoría de las veces equivocadas) tomando esos mismos datos como si fueran la verdad absoluta.

(lo que va entre paréntesis son mis acotaciones)

Ecografía 32 semanas

(Señor) Ecografista: mmmm (cara de preocupación), tenés poco líquido
Yo: ¿cuánto de poco? (ya tuve esa condición en mi primer embarazo, estoy entrenada)
(Señor) Ecografista: no, no es grave, la disminución es moderada, te voy a mandar a reposo
Yo: (????) Mirá, perdoname pero yo en reposo no me quedo porque ya lo hice en mi anterior embarazo y no me sirvió para nada y aparte de última el que me indica el reposo es mi médico obstetra, jeje (el jeje se agrega para mantener la cordialidad)
(Señor) Ecografista: sí claro, yo quise decir (blablabla). Si te pasó en el otro embarazo puede ser "el envase"(sic)

....en fin...

Ecografía de control con doppler por lo del líquido amniótico disminuído (en el transcurso de esta semana)

Yo: Hola! (para ver si disminuímos la tensión)
(Señor) Ecografista: Hola! (con cara de ¿te conozco?)
Yo: vamos a ver si esta vez me das buenas noticias, porque la última vez...jeje...(no me digan que no intento ponrle onda, che!)
(Señor) Ecografista: ¿qué?¿te dije que tu hijo era del sexo que no querían? (-----)(podría agregar tantas observaciones sobre la imbecilidad de este comentario!)(pero voy a mantener el silencio)
Yo: No! Me dijiste que tenía poco líquido...(todavía pensando en la idiotez del comentario ¿cómo un sexo que "no querían"? o seaaaaa! mil veces HUECO, de qué trivialidades me habla este señor!)
(Señor) Ecografista: ahhhh, ahora me acuerdo. Vos sabés que después de que caíste vos, vinieron 4 más con oligoamnios, a "una" directamente la mandé a operar (juro que no me drogo y que reproduzco textualmente las palabras de este caballero, a riesgo de parecer ciencia ficción!).
Yo: ¿vos decidiste la cesárea????? Che, y qué raro tantos oligoamnios en este sanatorio ¿no tendrán fallado el aparato este? (ahhhh, sí...mi simpatía no dura mucho, llega un momento que tengo que ser irónica, es que parece que te agarran para la joda!)
(Señor) Ecografista: no, si, eh, ah....bueno, no era paciente de X (mi médico obstetra)(como diciendo: a él no lo manipulo)(como diciendo: qué te importan las demás!)(ggggrrrrrr) ¿Te mandaron a reposo, no?
Yo: NO

Momentos de suspenso con el transductor sobre la panza...

(Señor) Ecografista: guauuu! Este bebé viene grande, pesa 3.600 kg. (juro que es verdad lo que les digo), y estás solo de 34 semanas!
(mudez, sorpresa, momentos de saber cómo miércoles reacciono sin violencia)
Yo: a ver, perdoname, pero eso es IMPOSIBLE, hace dos semanas pesaba 2kg, no puede ser, medilo de nuevo por favor (con tanta convicción que no le quedó otra)

Silencio...

(Señor) Ecografista: (ruborizado) sí, sí, tenés razón, pesa 2.600kg. (nunca dijo aproximado, siempre tomó sus datos como "la verdad"), es que como tu panza tiene esa enoooorme cicatriz, se me hace difícil medir la pancita del bebé (nótese cómo siempre la culpa es mía)
Yo: ajhá, si llego a ser primeriza vos ponés en el informe los primeros datos que tomaste, o no?
(Señor) Ecografista: (silencioooooo...qué mal que la estoy pasando,debe haber dicho el pobre para sus adentros)
Yo: Y decime, así como es tan subjetivo el peso del bebé, ¿no puede ser que tu medición del líquido también sea algo errónea?
(Señor) Ecografista: eh, sí, ehhhh, puede ser, es algo muy subjetivo, igual si el ILA (índice de líquido amniótico) baja de 4 (yo estoy en 6, lectores), tengo que indicar una cesárea (y vuelta con que él indica!)
Yo: (silencio)(silencio)(silencio ¿de cuánto es la pena por matar a un imbécil partiéndole un ecógrafo en la cabeza?)(no pienso hacerme otra eco con vos, porque ya sé lo que va a pasar, es mas debés tener mi nombre anotado en un papelito por ahí abajo junto con otras más que estamos en la fatídica lista del cuchillo)

¿Ustedes piensan que el señor es un ignoto doctorcito? No, es uno de lo "recomendados" por los obstetras, hace las ecos de guardia (uy, ni quiero fijarme en el incremento de cesáreas que debe tener esa guardia), las Eco4D y atiende a todas las de alto riesgo. Según su subjetividad todos los bebés son grandes y todas las madres sufrimos oligoamnios. Y lo más grave, toda su subjetividad aparece escrita cual verdad médica en los informes que te entrega.

Este sistema está mal, vamos cada vez peor y estamos rozando los límites de la perversidad.

De más está decir que el doppler dio perfecto, el líquido algo diminuído pero dentro de lo normal y el pibe de culo en podálica incompleta (eso es lo más complicado, pero ellos obvio no lo ven como complicado porque es una cesárea servida...buuuuu)

Para que vean que estas cosas pasan en todo el mundo, pueden ir a darle un vistazo al blog de Lady Vaga y leer hermosas aventuras similares a esta ;-)

Seguir leyendo

De traste

26 agosto 2011
De nuevo (340/365)
De nuevo frente al espejo (340/365)

"Creo que de alguna forma, los pvdc nos enfrentan a lo que necesitemos y así nos ayudan a sanar... en mi caso, Y también estuvo posterior y complicado como X (su primer hijo, nacido por cesárea) y bajó!" Eso me dijo Mara hace unos días, ya me lo había dicho en una cadena por mensaje privado en FB, hace apenas un par de semanas atrás. Cuando la leí por primera vez pensé "no, yo no puedo tener tanta mala suerte".
Veníamos muy bien, demasiado bien diría. Hasta la fatídica ecografía del 17 de agosto, hace dos semanas. Les cuento que yo andaba por la vida "sintiendo" la cabeza del bebé en mi pelvis. O sea, no tenía ningún miedo a que mi bebé no estuviera "bien colocado" o digamos "colocado de la mejor forma para facilitar el nacimiento". Bueno, todo mal: mi hijo está de nalgas, sentado, de culo, como quieran decirle. Y como si eso fuera poco, el índice de líquido amniótico es menor del normal (ya me pasó también con Guille). Y mis dos equipos obstétricos sólo me habilitan el PVDC si el bebé está en cefálica, es decir, de cabeza.
Claro que en el momento me derrumbé. Aguanté lo más que pude frente al ecografista, pero en la puerta del Sanatorio ya estaba llorando. Con los días me fui tranquilizando y del shock inicial pasé a la acción. Primero, verbalizar mi enojo contra esto y después buscar soluciones posibles. Y en el medio de todo eso, intentar destrabar lo emocional.
Sí, creo que este proceso me está enfrentando a los mismos desafíos que el nacimiento de mi hija, la cuestión es si esta vez podré atravesarlos o no. Por otro lado está el tema puramente fisiológico, ya que mis obstetras coinciden en que no sólo juega lo emocional (aunque es muy importante, claro), sino también la forma del útero y las características que tenga como para posibilitar el giro del bebé. Digamos que a veces, el envase viene distinto a los envases de los demás y en ese caso, hay poco para hacer :S
Y ahí se abren los interrogantes ¿por qué mis bebés no se dan vuelta cuando corresponde?¿es mi cabeza?¿es mi útero?¿es una historia que me condiciona? Es difícil darle a esas preguntas una respuesta única y definitiva, puede ser eso o puede ser cualquier otra causa desconocida.
Esa, lectores, es la parte "que me toca" en esta vida. Requiere un trabajo emocional y físico que llevo adelante con toda mi energía, haciendo TODO lo posible (hasta lo más loco! jeje) para que mi bebé se dé vuelta y podamos aunque sea llegar a intentar el PVDC.  A la vez, es muy frustrante para nosotros que Felipe decida nacer como él quiere y no como nosotros se lo preparamos. Tal vez, Feli está esperando que su mamá acepte que no tiene control sobre todo, más bien sobre nada. ¿Girará entonces? Tal vez no, pero al menos llegará a este mundo dándome una gran lección. ¿Podré aprenderla? A veces me canso y siento que no quiero aprender más nada de mis hijos (jijiji), o capaz podrían ser un poquito más pedagógicos, ¿no? Habla su mamá traumada y controladora. (Acá es cuando me enojo y lloro, pienso en todas las mujeres que tienen colocados a sus bebés para nacer y sin embargo eligen una cesárea, me sublevo, puteo y después intento despejar tanta boludez y volver a centrarme en mí y en mi bebé, que somos los que importamos en esta casa. Esta es la tarea que nos toca a nosotros, los demás tienen que hacer su vida como elijan y yo no tengo por qué meterme, ni siquiera por qué acordarme de los demás porque pierdo las perspectiva).
Aprender a soltar el control, ahhh, qué difícil!
A la vez digo "intentar TODO para ver si se da vuelta" (en breve les cuento), pero acaso eso ¿no será querer controlar más de lo que realmente podemos? Al menos habría que empezar aceptando que no tengo respuestas para esa pregunta, o que la respuesta me derrota de antemano. 
Lamentable o afortunadamente, soy terca como mula y voy a seguir haciendo todo lo que pueda mientras haya chances de que se gire. Y cuando ya no haya más chances, me prepararé para darle a este hijo la bienvenida que mi familia pueda darle. Ojalá sea mi sueño. Y si no, será lo que tenga que ser :), pero siempre celebrando la vida.

(GRACIAS a todos los que me han contenido en estos días, cada palabra de aliento fue valiosa para mi: Marcia, Ceci, Ana, Lucía, Mara, Josefina, Gisela, LaCris, mis compañeros del taller de parto y tantos otros! Gracias de verdad, es muy importante para mi contar con esa red)

En breve:  las diez cosas más locas que hacen una mujer y su entorno para que el bebé gire :D
Seguir leyendo

Falta de aire

25 agosto 2011
Me falta el aire (339/365)
Falta de aire (339/365)

Las reglas dicen que para que una fotografìa resulte más fácil de recorrer, el espacio negativo (o sea, la parte "vacía" de la imagen) dede ubicarse por delante de la vista del sujeto. En esta foto, el espacio negativo está atrás de mi figura (mmm, si a eso se le puede llamar figura jajaja!). Cuando pasa esto, se dice que a la foto "le falta aire". Muchas veces mi 365 me ha servido para canalizarcotidianidades, certezas, angustias, alegrías o lo que fuera. Acá estoy, no solo le falta aire a la foto, hoy me falta aire a mi. De un modo metafórico y también literal.
Pero dicen que el oxígeno siempre está, aunque falte el aire. Será por eso que seguimos respirando...
Seguir leyendo
Cuentas saldadas

Cuentas saldadas

09 agosto 2011
(los comentarios sehabían cerrado solos, perdón! ahí están y gracias a quienes me avisaron!)

Estaba leyendo esta nota de Lety, de Criando Creando y recordé algunas cosas que me gustaría comentar con ustedes.
Como muchas de las que se acercan a leer por acá saben, yo tuve problemas con mi lactancia y no pude solucionarlos. Desde los cuatro días de vida tuvimos lo que se llama una "lactancia mixta", Gui tomaba teta y fórmula :(. Cualquiera pensaría que en mi embarazo no me había informado nada. Bueno, la verdad es que sí había buscado algo de información sobre lactancia, pero recuerdo que en una de las páginas que leí decía algo así como "mientras estés segura de querer amamantar, vas a poder, porque todas podemos". Bueno, me dije, debe ser fácil así que seguro puedo hacerlo. Pero claro, nadie me había hablado nunca de los probables problemas que podrían surgir y llegué al puerperio emocionalmente frágil, dependiente de las opiniones de los demás y sin ningún Plan B a la vista. Hacia mediados del 5to mes Guille empezó a rechazar el pecho y fue el principio del fin. No llegamos ni a los seis meses :(
Por esa misma época me encuentro ocasionalmente con el libro La maternidad y el encuentro con la propia sombra de Laura Gutman y junto con su lectura, me derrumbo. Unos días después le detectan a Gui el problema en las caderas y debemos colocarle el arnés. Fue traumático, pero a la vez siento que tuvimos la oportunidad que se nos dio de conectarnos, de tenernos a upa y de volver a vivir esos meses del principio en los que yo andaba como drogada, distante (de mi hija y de todo). Detrás de Laura Gutman vendría lo demás: blogs y foros de crianza natural y la temida verdad: realmente podría haber amamantado el tiempo que quisiera (o que quisiéramos Guille y yo) si hubiera tenido información mejor y ayuda cercana. Después llegué a la Liga de la Leche y me di cuenta de que la ayuda que necesitaba la había tenido ¡cerca! Me fui al fondo, lloré mucho, me hice cargo de mis propios errores y lo primero que se me ocurrió fue "voy a tener otro hijo para hacerlo BIEN esta vez". En ese momento, promediando mi puerperio, me parecía super lógico y natural tener otro hijo para sanar viejas heridas. Por suerte, pasaron muchas cosas en el medio y pude empezar a mirar desde afuera y reflexionar.
Lo primero que pasó es que Guille creció y con ese crecimiento muchos miedos se fueron desvaneciendo. Ese vínculo que no habíamos formado durante los primeros meses, lo reconstruimos usando otras herramientas. Mi puerperio empezó ser más llevadero y por fin vi la luz del otro lado del túnel. Y de pronto esa tristeza por "todo lo que no fue" se desvaneció, ya no sentía el pecho hundido al recordarme llorando con mi beba de 20 días en brazos. De a poco me di cuenta de que había podido sanar mis heridas criando a mi hija dentro de un marco respetuoso y amoroso. Si, obvio que en algunos momentos de estos años me desbordé o que estuve cansada o que se me escapó un grito. Pero la intención siempre fue criarla en libertad.
A todo lo que pasó lo ubiqué en el lugar que le correspondía: la cesárea programada por podálica fue la consecuencia de mi desconexión total con el embarazo, nuestra corta lactancia fue un camino hacia el descubrimiento de otras maneras de criar, los meses que Guille pasó en el cochecito fueron subsanados con mucho upa por su displasia de caderas. Así, no me quedaron cuentas grosas por saldar con mi maternidad. Claro que a veces me enojo conmigo misma por mis reacciones dramáticas ante cualquier situación (es un mal familiar jaja) o que siento que "ya no puedo más".
Llegué a este embarazo sintiéndome muy libre de todo eso que pasó, porque todo tuvo un lugar y un sentido. Me sirvió para seguir adelante. Y fue una época hermosa, de mucha transformación y crecimiento. Entre tanto llanto nocturno me saqué una a una las espinitas (chupate esa metáfora jaja), no sólo las que me generaron mis errores durante los primeros meses de Guille, sino también muchas heridas de mi propia crianza.
Voy a parir a este hijo, pero no porque quiera sanar el nacimiento de mi hija sino porque creo firmemente que es lo mejor para él y para mí. Voy a amamantarlo todo el tiempo que ambos deseémos, pero no porque a mi hija no la amamanté tanto tiempo, sino porque sé que la teta es lo mejor para un bebé desde todo punto de vista (y porque tengo ayuda cercana y porque no voy a permitir que ningún pediatra se meta con mi lactancia). Voy a tenerlo mucho a upa desde el primer día, pero no porque a mi hija la dejaba bastante en el cochecito durante los primeros meses, sino porque tengo ganas de tenerlo mucho a upa :) Voy a intentar hacerlo bien esta vez, pero no porque necesite remediar algo, sino porque no concibo otra forma de hacerlo ahora que sé. Vamos a ser padres nuevamente porque deseamos profundamente a este hijo, no porque necesitemos sanar nada ;-)
¿Me preocupa que mi hija no haya tenido todo lo que voy a darle a este hijo? Para nada, porque se lo di de otra forma, curé mis propios errores en su crianza :) La veo a Guille tan grande y tan feliz que no creo que le falte nada, no creo que le falte amor. Y aparte también es un camino que hago por ella y por otras mujeres. Porque sé que si conseguimos cambiar el paradigma, mi hija no va a tener que bramar para que respeten el nacimiento de mis nietos, sé que no va a tener dificultades para amamantar porque va a crecer escuchando que todas podemos con información y apoyo.
¿Cómo voy a tener cuentas pendientes con mi maternidad si fue Guille la que me dio el sacudón y consiguió despertarme de esa "anestesia social" en la que me encontraba? ¿Si me propuso un camino porque no se cansó de reclamarme hasta que no pude hacer otra cosa que escucharla? 

Y ustedes ¿cómo se sienten con sus maternidades?¿Se sienten heridas aún en algunos aspectos o las heridas han ido suavizándose? ¿Hay cosas que creen que les "quedaron pendientes"?

(vieron que volví)(jijiji)
luisina reloaded jajajaja
Seguir leyendo
Siendo lo más sincera posible, les digo

Siendo lo más sincera posible, les digo

09 octubre 2010
Hoy a la mañana me desperté ya con la actitud de "que la sigan chupando" (gracias Diego), pero después de un gratificante, sincero y constructivo intercambio de mails con una blogger cercana, decidí que no iba a ser tan brusca. Lamentablemente es imposible que no me afecten las reacciones de otra gente. ¿Lo que a mi me parece? Creo que esta persona quería forrearme de alguna manera porque sabe que leo su blog y sabía que iba a leer eso. No sé qué espera alguna gente de mi ¿que cambie mi forma de ser?¿que cambie mi blog?¿no es más fácil dejar de leerme?¿o dejar de comentar? Sí, creo que sí. Y acá una larga reflexión acerca de para qué uno tiene un blog, que no voy a escribir acá, así que imaginen lo que quieran. Todo lo que piensen de mi es verdad y nada tiene importancia.
Igualmente, me fui a caminar sola para hacerme cargo de esa angustia que sentí, escuché a Lisandro Aristimuño y a Drexler y a Caetano y a Silvio (N, plis, no dejes de hablarme por eso jaja!). Lloré un poquito, me puse profunda y me di cuenta de que estamos en octubre y en general el fin de año no es fácil para mí, me agarran ganas de quemar todo y salir corriendo*. Y bueno, reflexioné sobre mí y sobre los otros, me hice cargo de mi parte y después...después me compré un par de zapatos nuevos y me sentí ¡fenomenal! Y acá imaginen mi cara sacando la lengua.
Y obvio que no voy a dejar de escribir en el blog, sobre todo porque también hay buena gente que me encontré en el camino de la web. La tía Viole ;-) y N, y Lucía y Romi. Y un montón de personas más que son valiosas para mí.
Es inevitable que a algunos no le guste mi blog. Y mi error en todo esto es que a mi me encanta agradarle a la gente, me pone mal que alguien no me banque, tengo que buscar por qué me genera eso el rechazo de los otros. O que se rían de mí a mis espaldas grrr. Y sí, es el afán de aprobación lo que tengo que solucionar, de eso me hago cargo. De las frustraciones ajenas, no.

¿Y a ustedes qué les genera el rechazo de los otros?
PD: también estaría bueno que leyeran el post "Esto es sólo un blog" que escribí el año pasado a raíz de un hecho similar ;-)
*les digo que hasta llegué a pensar que estoy embarazda, porque a veces me agarran unas ganas incontenibles de mandarlos a todos a la mierda, pero no :P


Seguir leyendo
Dos soluciones para un problema

Dos soluciones para un problema

14 septiembre 2010
...por Kiarostami



Buenísimo, no?

(en un rato contesto los comentarios del post anterior)
Seguir leyendo
"Trabajador" y "trabajo" no son lo mismo

"Trabajador" y "trabajo" no son lo mismo

01 mayo 2010
foto de Eva Ruiz


Dos cosas para hoy:

- Ayer le prendí la tele a Guille para cocinar y escucho en Play House Disney que este sábado es el "Día del trabajo". Me caigo y me levanto. Un montón de gente murió para conseguir derechos laborales y ahora salen con que es el día del trabajo. Esta gente va a lograr infartarme. A ver Disney, su tarea es escribir 100 veces: "El 1º de mayo es el día internacional del trabajador", es muy distinto decir "trabajo" que decir "trabajador" (bu!). Me asombra la capacidad que tiene la tele para deformar/imponer un discurso social determinado.

- Las mujeres hemos logrado finalmente ingresar al mundo laboral. Pero el precio a pagar ha sido muy alto. No nos hemos incorporado como mujeres al mundo del trabajo, sino llevando nuestro disfraz de hombre. Es hora de exigir nuestros derechos y feminizar el mundo laboral. Y no me refiero a llevar un florero al trabajo, me refiero a que seamos aceptadas como iguales aunque estemos embarazadas, demos la teta o criemos hijos pequeños (o grandes). La crianza no es una "pérdida de tiempo", es un hecho fundamental para desarrollar una sociedad mejor. Y no aceptar la maternidad como una etapa de la vida femenina, desprestigiarla, postergar a las empleadas que tienen hijos: todas esas son formas de discriminación de género. Igualdad en la diferencia. Igualdad en serio.

¡Feliz día del trabajador para todos!

La foto que ilustra el post es de Eva Ruiz, una de mis amigas de Flickr con quien comparto este proyecto (que por cierto acabamos de inaugurar!). También es escritora, pueden pasar por su blog personal: Son solo palabras. O por su  web de fotografía.
¡Gracias Eva! Me fascina esta foto :)
Seguir leyendo
Las dos caras de mi moneda

Las dos caras de mi moneda

26 marzo 2010
Mi viejo siempre decía "El hombre tiene la cabeza redonda para permitir a las ideas darse vuelta", todo para justificar que un día era radical y al otro demócrata progresista...veleta, que le dicen. :D

11.52


Ando medio peleada con las etiquetas, y no con las de papel casualmente. Últimamente y así de repente me joden los "rótulos", pero así de un día para el otro, eh?. Qué quieren que les diga, será que soy una inconsecuente total, o tal vez demasiado inconformista para adherir a causas sin discutirlas. Hace un tiempo me vengo sintiendo incómoda en el traje de la "crianza con apego", no sé exactamente por qué. No puedo explicarlo muy bien. Claro que adhiero a los ideales que propone Attachment Parenting, claro que considero que los niños merecen ser tratados como las personas que son, criados con amor y respeto (son cosas que no tendrían que estar en discusión). Pero no sé, la idea de crianza con apego es un poco "vaga", porque cuando hablo de la noción de amor, hablo -necesariamente- de algo completamente relativo, ya que tiene que ver con la experiencia primaria de amor que tuvimos cada uno de nosotros (que en algunos casos tendremos que revertir si queremos maternar amorosamente). Me cuesta horrores pensar que haya gente que no cría con amor. Y claro que sé que hay. Lo veo a diario en la calle y en mi trabajo :(
Si parto de que hay que hacer tal o cual cosa para criar con apego entonces concluyo necesariamente que quien no responde al pie de la letra a esos estándares no lo hace bien. Así habría padres a los que les cuesta más y padres a los que les cuesta menos. Y no me conforma esta idea. Prefiero pensar que, simplemente, hay diferentes maneras de criar con amor y respeto, y que cada manera es tan única como la familia que la propone.
A veces pienso que me alcanza con ser conciente de los procesos que encaramos como padres. Ser conciente sería asumir que a veces hacemos mal las cosas (o hacemos lo que podemos), en vez de taparlas con palabras banales. A mi me gusta revisar al final del día cómo ejercí mi rol de mamá. Muchas veces antes de que Guille cierre los ojos le pido perdón por mi falta de paciencia, por no respetar siempre sus tiempos o por no haberle brindado la disponibilidad emocional que necesitaba. Me gusta ser conciente de lo que hice y entender que así crecemos juntas.
Por caso, cuento el tema del jardín. Finalmente Guille entra sin llorar y se va derechito a los brazos de su maestra. Sale con una sonrisa en la cara. Y sin embargo, no soy tan hipócrita como para creerme "que le hace bien". Tampoco sé si le hace mal, pero estoy bastante segura de que la escolarización temprana no es beneficiosa. Sé que simplemente se "sobreadaptó" porque no le quedó otra y decidió pasarlo de la mejor manera posible. Y bueno, lo asumo con un poco de tristeza, pero conciente de que es la realidad que puedo darle. No piensen que me enrosco mucho, es solamente poner en palabras esto que vengo sintiendo.
Por ahora tengo más ganas de contradecirme, pelearme y amigarme conmigo misma, desdecirme, cambiar de opinión todo lo que quiera, que de adherir a un par de frases como si fuera una causa por la cual pelear. Y no le quito mérito a esa causa si es que alguien quiere pelearla, solo que a mi no me está sirviendo para vivir. Todo lo contrario, me ata a supuestos tan fuertes como los de la crianza tradicional. Y no quiero cargar la mochila hasta el límite de tener que abandonarla.
Me siento un poco -tan solo un poquito- desesperanzada. Hoy esto, mañana capaz que todo lo contrario. Como dijo una querida amiga: vivo en los grises. Y está empezando a gustarme.
Mamá apegadas, estoy en crisis. Y lo peor es que ni siquiera sé bien en crisis con qué ;-)

¿Ustedes se hacen estas preguntas con respecto a los rótulos que nos ponemos?¿O la loquita soy solamente yo?

:P
Seguir leyendo
NUNCA MÁS

NUNCA MÁS

24 marzo 2010
"Tienen ustedes la hermosa edad en que el vigor físico y mental
hace posible prácticamente cualquier empresa.
Tienen por eso el deber de dar impulso a nuestro avance.
Conviertan el anhelo en más trabajo.
Conviertan la esperanza en más esfuerzo.
Conviertan el impulso en realidad concreta"
Salvador Allende

madres


Tenemos tareas por delante:
- preservar la memoria
- no permitir que regresen los fantasmas autoritarios
- cuidar nuestra democracia a través del respeto a las instituciones y a la investidura presidencial. SIEMPRE  es mejor la democracia. SIEMPRE, nadie va a convencerme de lo contrario. Tenemos la enorme tarea de preservarla. Enorme tarea porque la veo cada día más amenazada :( Muchas veces siento que recorremos el camino contrario al nunca más...
- hasta que cada uno de los 400 chicos apropiados no vuelva a encontrarse con su familia, esta historia es PRESENTE
- Ni olvido, ni perdón. Juicio y castigo a los culpables

Seguir leyendo
Reflexiones acerca del burn-out de las madres

Reflexiones acerca del burn-out de las madres

25 enero 2010
Leí este artículo gracias a la recomendación del blog Adivina cuánto te quiero. Es un escrito interesante, aunque debo decirles que no estoy de acuerdo con todo. Hay algunas cosas que me gustan y otras que no. La que menos me gusta es que hacia el final la autora propone, para evitar el supuesto burn-out de las madres, que vayamos a trabajar. Es decir, si tenemos muy "quemado el cerebro" por hacer las cosas de la casa, la solución para ella sería "ir a trabajar para distraernos y de paso obtenemos el reconocimiento que no nos dan por hacer el trabajo en casa". No estoy para nada de acuerdo con esto. De hecho, mientras iba leyendo pensaba "En una semana yo tengo este mismo panorama y encima ¡tengo que ir a trabajar!" No sé quién inventó que el trabajo es relajante, pero seguro que fue alguien que tiene un trabajo ¿en la playa?
Mi opinión al respecto es que las madres nos "quemamos" o "agotamos" porque carecemos de "tribu", como dice Laura Gutman en este artículo que a mi me gusta tanto. Pero no creo que la solución sea ir a trabajar y dejar a lo chicos al cuidado de otros (estoy hablando de este tema en particular del agotamiento, no de la "necesidad" que tenemos muchas mujeres de ir a trabajar). Sí creo que muchas veces ese agotamiento produce un distanciamiento o una falta de conexión con nuestros hijos (lo creo porque me pasa). Eso de hacer las cosas en "modo automático" a mi me hace sentir terriblemente culpable...y es como un tabú reconocerlo. ¿Y les soy sincera? yo hasta he jugado con Guille en "modo automático", y me dan ganas de llorar de solo escribirlo. Y eso es maltrato, y todos los días lucho con mi propio desamparo emocional para no hacerlo.
En esta casa estamos en plena época de rabietas (por cierto, me resultó muy útil este artículo que escribe Ale, de Cuatro en la cama), yo estoy al borde del agotamiento intentando terminar un curso, en medio de otro y con un marido que está trabajando 12 horas por día y al que hoy le anunciaron que posiblemente tengan que operarlo de la mano (oh!). Y el lunes que viene vuelvo al trabajo (según la autora debería estar feliz...).
Si van a leer el artículo es probable que se irriten por algunas afirmaciones. Hagan como yo, si les sirve algo lo toman. Y si no...hay que dejarlo ir ;-) por cierto, la autora se limita a "exponer" qué es el burn-out, pero no da muchas soluciones (ah, no cierto: ir a trabajar lo resuelve todo, así le dedicamos "tiempo de calidad"...la mentira más grande inventada desde que la mujer trabaja, en definitiva este artículo es más de lo mismo...mmmm....al final no me gustó casi nada...jaja).


EL AGOTAMIENTO MATERNO

Tres asientos delante de mí, en el tren de alta velocidad, viaja una mamá acompañada de sus dos hijos que cada vez se va poniendo más nerviosa. De repente, levanta el tono de voz y dice en tono amenazador:
—Vas a recibir!
Los demás pasajeros se miran, molestos... Nadie interviene. Ignoro lo que estarán haciendo los niños, pero el nerviosismo de a madre sube un grado:
—jYa lo verás, vas a recibir! Te lo has ganado! Decido abandonar mi lectura, y me acerco al trío:
—Se la ve nerviosa... ¿Necesita ayuda?
—No, gracias.
—Si...
Insisto con delicadeza.
—Sí, gracias, estoy agotada.
Me instalé a su lado para jugar un poco con los niños. Mi mera presencia ya los había calmado. La intervención de un tercero siempre suaviza las cosas, a condición, por supuesto, de que no se dedique a echar más leña al fuego...
Cuando estamos agotados, no podemos pensar en todo. duras penas conseguimos atender lo más urgente. Aquella madre habia conseguido colocar a sus hijos y el equipaje en el tren, había pensado en proveerse de comida y bebida, pero había olvidado coger algo para que se distrajeran. Estaba extenuada y ni contaba con los recursos necesarios para distraerlos.
Violaine Guéritault* dice: «Estaba llenando la lavadora mientras oía el ruido de fondo que armaban mis dos hijos al pelearse por enésima vez durante la mañana. De repente, se oyó un tremendo “ seguido por los aullidos de mi hija. Y m quedé quieta, inmóvil, creo que pensé en algo así como “del suelo no pasa”, o “si grita, es porque aún está viva”. Entonces acaba de llenar la lavadora como una autómata. No sentía nada. Había dejado de pensar como una madre».
Era el detonante. Violaine Guéritault estaba preparando su doctorado sobre el burn-out profesional (*L’épuissement maternel et comnient le surrnonter, Violaine Guéritault, Odile J cob, 2004. Un libro de lectura imprescindible). Inmediatamente relacionó lo que acababa de vivir con su trabajo. En su oficio de madre, estaba atravesando por una fase de burn-out. ¡El agotamiento profesional no es exclusivo del mundo de la empresa, sino que también está presente en el hogar!
Los padres recién estrenados están expuestos a padecer Todas las madres, hasta las que se muestran más serenas, tiene:
una vida cotidiana muy estresante. Una multiplicación de tarea repetitivas, poco o nulo reconocimiento respecto a su labor, he ranos demenciales, un montón de situaciones que escapan de s control, imposibilidad de concentrarse en una tarea sin verse iii terrumpida al menos diez veces... ¡Las 24 horas del día y 365 día al año sin fecha de caducidad...! ¡Porque es imposible dimitir d oficio de madre!
Así pues, silos bebés son tan maravillosos... ¿por qué las madres se agotan tanto? ¿No será que la causa de su agotamiento resida, precisamente, en que no pueden quejarse de «lo maravillosa» que es su situación?
.
Violaine Guéritault establece la lista de los agentes estresantes en la vida de la madre:
• El trabajo materno implica volver a hacer mil veces as mis mas tareas. Tiene que lavar y limpiar. Todo vuelve a estar sucio algunos minutos más tarde, privando a la mujer de ese sentimiento de tarea hecha que da sentido y energía al trabajo.
• Una madre vive numerosas situaciones sobre las que no tiene ningún control. Le gustaría ser capaz de proteger a su hijo de todo, pero a menudo se ve impotente. Y no sólo estamos hablando de accidentes o de percances que requieren hospit lización, sino también, en la vida cotidiana, de los cólicos del lactante, de los dolores de la dentición o de las picaduras de avispa...
• Si hay algo que caracterice a los niños pequeños ese algo es la imprevisibilidad. Por mucho que la madre se planifique el día, lo más seguro es que sus previsiones acaben patas arriba. Justo en el momento en que sale para encontrarse con una amiga, cuando va a colocar al bebé en el cochecito, se da cuenta de que tiene que cambiarle los pañales... Aunque usted sea muy organizada, su pequeño acabará desestabilizándole el horario. No es nada raro que, al llegar la noche, algunas madres, sintiéndose abatidas, lleguen a pensar que «no he hecho nada en todo el día».
• Todo trabajo merece recompensa... No obstante, parecería que eso no se aplica al trabajo de madre. Se la idealiza y honra como es debido el Día de la Madre, pero en su vida diaria recibe muy poco reconocimiento por parte de los demás; para la gente, no hace más que cumplir con su deber.
• A todo ello hay que añadir que una madre no tiene derecho a cometer errores. Ella misma se pone el listón muy alto, y se desespera al comprobar la diferencia existente entre el modelo de lo que querría ser y lo que vive cada día.

¿Quién se encarga de apoyar a las madres? En el plano psicológico, la mayoría de las veces están solas frente al niño. En ocasiones, pueden acudir a alguna institución de las que se d dican a acoger a las madres y a los bebés durante unas horas, pero por lo general cuentan con pocos lugares preparados para escucharlas. La inmensa mayoría de la gente prefiere creer que, para sentirse felices y colmadas, les basta con estar junto a sus adorados y encantadores hijos. No quieren oír que a veces les entran ganas de estrangularlos. ¿Y qué pasa con el marido?, pues que, cuando éste vuelve del trabajo, o bien ella no se atreve a pedirle nada por temor a que vuelva a salir pitando, o bien descarga sobre él tal avalancha de quejas, que el pobre hombre no sabe qué hacer con ellas. También puede suceder que su marido le conteste que ella no tiene que volver a trabajar, o que Martine —o lo que es peor, su madre, es decir, su suegra—, sabe arreglárselas bien... En resumen, no se puede decir que la apoye demasiado.
En general, la mujer que se queda en casa se encarga de todos los quehaceres domésticos. En vez de intentar ayudarla para que no se canse en exceso, algunas veces el marido hasta espera que también se ocupe de él. «¿una asistenta? ¡Ni pensarlo!», se dicen más o menos conscientemente las mujeres. «Si mi madre podía con todo, ¿por qué yo no?» Además, muchos maridos no ven la necesidad de ese gasto «ya que no tienes otra cosas que hacer durante todo el santo día».
Reconozcámoslo, es indudable que cuando el reparto de las
tareas del hogar no está equilibrado, el amor que la madre siente por su hijo puede salir perjudicado.
¿Les parezco trivial? ¿Opinan que exagero? ¿O acaso son de
los que creen que el amor de una madre no puede depender de la vajilla o del aspirador? ¡Pues yo afirmo que sí!
Demasiada ropa que lavar, demasiados suelos que fregar, demasiados platos que cocinar y lavar... Todo ello puede llegar a alterar la capacidad de amar de una madre.
De hecho, no es tanto la tarea en sí misma la que obstaculiza el amor como el sentimiento de injusticia. Una injusticia que rara vez se ve reconocida como tal. Una injusticia que se halla resumida en esta constatación cotidiana: cuando él le cambia el pañal al bebé, lo encontramos maravilloso, pero cuando lo hace ella, nadie la admira. Es lo «normal». Un hombre, que ejercía de padre de familia, un día me dijo: «Día tras día me doy cuenta de lo injustas que son las cosas para mi mujer. Si yo hago cien, me fe licitan y me adulan, pero si ella hace mil, nadie lo ve». Este padre mostraba un grado de concienciación bastante excepcional tanto entre los hombres como entre las mujeres. Y hasta cuando di cha concienciación existe, lo normal es que la injusticia no desaparezca porque está grabada en lo más profundo de la sociedad. Con todo, también hay otros maridos menos sensibles que no consiguen ver el problema, y que hasta pueden llegar a desvalorizar, humillar y culpabilizar a sus mujeres cuando se quejan o no logran alcanzar sus objetivos.
En el hogar, muchas veces la mujer se ve obligada a reprimir ira: la relacionada con la frustración, con la injusticia, y a veces que le provoca la herida que le inflinge un marido inconsciente cuando no poco delicado.
las mujeres que viven solas tienen tantas dificultades como demás. El rencor que se mantiene en secreto es lo que impide que florezca el amor, y no la falta de un hombre.
La sociedad espera que las mujeres sepan ejercer bien su papel, como si fuera algo innato. Tienen fama de ser buenas profesionales, mientras que algunos hombres no pasan de ser considerados meros aficionados. Pero la realidad es que no saben mas que los hombres. Bien es verdad que las mujeres secretan las hormonas del afecto y que llevan el biberón integrado en su cuerpo, pero en sus genes no hay nada inscrito acerca de cuál es la mejor marca de pañales, de las vacunas o de las relaciones con los profesores. Por no hablar de que tienen que ir adaptándose continuamente. Con los hijos nunca puede darse nada por ganado: los niños crecen y cambian. Y no hay dos hijos iguales.
Al cabo de un cierto tiempo, la madre no puede más. Violaine Guéritault* describe muy bien la primera fase del burn-out: el depósito de energía se vacía. La madre padece agotamiento emocional y físico provocado por la necesidad de ir adaptándose permanentemente.
Si la madre no encuentra ayuda ni apoyo, si no puede liberar su sobrecarga de estrés, corre el peligro de llegar con bastante rapidez al segundo estadio: el de la despersonalización y el distanciamiento.
¡Ella sabe que tiene que seguir funcionando pero no sabe cómo! Su única salida consiste en separarse inconsciente y emocionalmente de la fuente del estrés, con el fin de minimizar las fugas de energía y de continuar realizando, como un autómata, las tareas de las que no se puede librar. La madre agotada se ocupa de su hijo, pero sin afecto. Lo hace, y punto. Todas nosotras hemos pasado por esos momentos de completo agotamiento. Hacemos lo que toca que hacer: preparar la comida, vaciar la bañera, quitar la mesa y acostar a los niños, pero todo de un modo automático
Cuando el agotamiento nos invade, ese modo automático se vuelve permanente. La madre se aleja cada vez más de sus hijos. Ya no está afectivamente a su lado. Cuando una madre se siente sola cae en la depresión. Es cada vez menos eficaz, todo le pide un esfuerzo inmenso y pone en duda sus capacidades. Ciertas tareas que antes llevaba a cabo, como telefonear o rellenar formularios, le parecen algo irrealizable. Poco a poco, se va deslizando hacia la tercera y última fase del burn-out. Gritos, golpes, castigos..., la madre hace todo aquello que nunca hubiera querido hacer a sus hijos, con el resultado de que, evidentemente, las cosas empeoran; es un círculo vicio so. La clase de madre que ve en sí misma, es decir, aquella en la que cree haberse convertido, está tan lejos de la madre con la que soñaba llegar a ser, que hasta puede llegar a preferir borrar de un plumazo todos sus proyectos. Después de haber perdido la motivación y con la autoestima por los suelos, reniega de todo lo que ha hecho, de todos sus logros, pasados, presentes y futuros.
Y aunque no todas las madres caigan en la depresión, una inmensa mayoría —por no decir todas— pasan por una fase fugaz, recurrente o prolongada de agotamiento.
El burn-out no aparece porque la mujer sea un ser más o me nos frágil. Ni tampoco por el hecho de que el pasado de una mujer haya sido más doloroso que el de otra, sino que es el resultado de la interacción con su entorno. De nada sirve darle medicamentos, ya que no es a ella a la que hay que atender, sino a su entorno, que tiene que sufrir una remodelación. Asimismo, no es una patología exclusiva de las mujeres. Una pediatra suiza ha demostrado que a los padres les pasan exactamente las mismas cosas cuando son los que se quedan en el hogar para ocuparse de sus bebés.
En estas condiciones tan difíciles, es fácil comprender que a veces el vaso esté lleno y que los hijos hagan que rebose. Una madre agotada, invadida por el burn-out, se desvincula de su hijo. Cada vez consigue dominarse menos. Se ve a sí misma como si fuera una prisionera y se siente explotada por su hijo. Puede rebelarse contra las exigencias de este último, viéndolo como un tirano y llegado a odiarle por ello... Y a veces ese odio puede llegar a ser tan intenso que puede llegar a borrar sus sentimientos maternales. Me absorbe por completo —decía Camille—. No lo aguanto más. Es terrible decirlo, pero no siento nada por mi hijo. A veces me ocupo de él como si fuera un autómata, pero enseguida consigue sacarme de mis casillas. Si no hace inmediatamente lo que le pido, me vuelvo loca.»
¿Acaso Camille es una mala madre? «No es maternal», opina su suegra. Siguiendo mis consejos, Camille volvió a trabajar y poco a poco fue volviendo a querer a su hijo. Ahora le encanta jugar con él. (la negrita es mía: ¿qué estupidez es esta? Este artículo me está enojando más de lo que pensé. Luisina) ¡Sencillamente lo que pasaba es que se hallaba en una fase extrema de burn-out!
Emociones reprimidas, autodesvalorización, alejamiento emocional, distancia afectiva, impotencia, frustración... ¡El cóctel es explosivo! Cuando una madre «se rompe» y maltrata a su hijo, toda la sociedad tiene que asumir la responsabilidad de ello, y no ella sola.

Leído gracias a Adivina cuánto te quiero. A su vez la lectura del artículo la hice en el foro Entre Comadres, en el mismo se menciona como fuente el libro "Los padres perfectos no existen" de Isabelle Filliozat, pueden leer el primer capítulo de dicho libro aquí.
Seguir leyendo
Honremos a nuestros hijos, por Laura gutman

Honremos a nuestros hijos, por Laura gutman

07 enero 2010
No hay nada más sagrado que un niño pequeño. Nada más puro, más hermoso y más frágil que un niño pequeño. Por lo tanto, no solo nos corresponde adorarlos, sino cuidarlos como un fino cristal, porque de lo contrario, se rompen para siempre. ¿Qué hacemos frente a una joya única que nos han dado para custodiar? La envolvemos en un manto de terciopelo. Luego la adornamos con cintas de oro. Vigilamos que nadie se acerque. Velamos que no sea manoseada. La acariciamos suavemente para que brille cada día más. La resguardamos de vientos y mareas. La protegemos de violencias humanas. Y en el momento adecuado, la volvemos a entregar al camino. El valor de la alhaja es incalculable y cualquier rasguño que sufra, será nuestra responsabilidad. Solo deteniéndonos a observar la belleza infinita que emana de su luz, podemos vislumbrar el tesoro que llevamos en nuestras manos. Así son nuestros hijos, así de bellos, de luminosos y resplandecientes. Los niños merecen recibir desde el instante en que nacen, nuestro respeto genuino, complaciente y cotidiano. Cosa poco habitual. Quizás por eso sea ésta la más atroz contradicción de nuestra moderna sociedad: No honrar lo más bello y puro que tenemos, se convierte en una masacre colectiva. Por eso, hagamos unos minutos de silencio. Observemos a los niños. Ofrezcámosles nuestras mejores sonrisas, si no tenemos nada más para brindar. Acariciémoslos. Respetémosles el sueño, la vigilia, el hambre, el juego, el ritmo, el contacto, la curiosidad y el derecho a la verdad. Rindámonos ante ellos, tomando en serio cada pedido. Tratemos sus cuerpos con dulzura y dedicación. No los contaminemos con palabras furiosas. Recordemos que en los niños vibra el alma de la excelencia.

Laura Gutman (Newsletter mes de enero)
Seguir leyendo
Buscando la "tribu moderna"

Buscando la "tribu moderna"

28 diciembre 2009
Cada mes recibo en mi correo el newsletter de Laura Gutman. De los doce artículos que recibí durante el año, el que más me gustó es el que comparto aquí:

En lugar de tribu hay sólo un padre

Todas las madres con niños pequeños necesitamos sostén, acompañamiento, solidaridad, comprensión y resguardo de otros miembros de nuestra tribu. Pero claro, en el mundo occidental -especialmente en las grandes ciudades- nos hemos quedado sin tribu. Emprendemos la búsqueda solicitando apoyo y lo que encontramos más cerca es al señor que duerme en nuestra cama, que en la mayoría de los casos ha sido nombrado padre oficial del niño. Llamativamente suponemos entonces que toda la compañía, el cobijo, la ayuda, la disponibilidad y la empatía que una tribu entera nos hubiera prodigado, ahora debería provenir de una sola persona: el padre del niño. Tomemos en cuenta que una cosa es la inmensa necesidad de ser amparadas frente a la desesperación, la locura y las vivencias confusas que estamos experimentando desde el nacimiento de nuestros hijos, y otra es lo que un solo individuo puede ofrecer, reemplazando los roles de muchos.
Cuando no vislumbramos nuestra realidad en forma global, creemos que las cosas se solucionarían si el varón regresara más temprano a casa, si cambiara los pañales de vez en cuando o si ganara más dinero. Es tiempo de admitir que somos sólo dos personas -nada más que dos- y que tanto las madres como los padres estamos demasiado solos en la compleja tarea de acunar a nuestros hijos. Si la realidad es tan desventajosa, compartamos lo que nos pasa, conversemos y decidamos juntos a quiénes pedir ayuda. Inventemos una red amorosa donde haya un lugar destacado para los niños. Ofrezcamos una sonrisa, un libro, un dato valioso a otras madres. Abramos nuestras casas, cocinemos algo delicioso, invitemos a otros adultos con niños a visitarnos. Si participamos en la construcción de una tribu moderna, dejaremos de culpar a nuestra pareja. Y aparecerá la virilidad que estábamos reclamando.

Laura Gutman

Me parece increíblemente lúcido, aunque bastante utópico. Utópico porque para recuperar las funciones de toda una tribu (o de una familia grande como la de nuestras abuelas) no alcanza con cocinar algo rico. Creo que hace falta una transformación social porque estamos demasiado encerrados, y no solo dentro de nuestra casa. Estamos encerrados en la falta de tiempo para socializar, para pasar tiempo con otra gente. Muchos de nosotros solo tenemos contacto durante el día a día con nuestros compañeros de trabajo. Personalmente, me cuesta muchísimo encontrar el tiempo para ver a mis amigas. Claro que ayudan las redes sociales -ya sean reales o virtuales-, pero no se igualan con la labor de toda una tribu. No sé bien cómo se haga eso, pero nuestras obligaciones occidentales no son compatibles -lamentablemente- con la forma de vida de una tribu o de las familias de antes. No necesito que la abuela me lave los platos, pero sí me gustaría encontrar sostén y apoyo, abrazos, crianza compartida. Ese es mi propósito para el año que viene: tender la red y encontrar los caminos para criar en comunidad. "Participar en la construcción de una tribu moderna", ¡eso!
¿Les gustó el artículo de Laura Gutman?¿Qué piensan al respecto?¿Tienen una "tribu"?¿Piensan formarla?
Seguir leyendo
Desiciones post-mortum

Desiciones post-mortum

11 diciembre 2009
Perdonen por las incesantes pruebas con el header del blog, soy muy perfeccionista y hasta que no me satisfaga al 100% lo voy a seguir cambiando...de paso no se aburren.

Cambiando de tema, hace unos días que tengo ganas de escribir sobre esto, pero es un tema bastante fuerte y encima con la nostalgia propia de estas fechas, me daba cosa. El lunes pasado tuve un sueño intenso: David y yo moríamos en un accidente y Guille sobrevivía. Me desperté muerta de miedo y no pude volver a dormirme hasta que constaté que todo estaba bien: me levanté, tomé agua y lloré un rato hasta que me sentí mejor. Después me quedé pensando otro buen rato y llegué a la conclusión de que quiero escribir una carta con instrucciones precisas acerca del destino de Guille en caso de que David y yo no estemos. Lo más importante es quién la criaría, con quién va a convivir. Definitivamente elijo a mi suegra: porque es cariñosa, respetuosa y estoy segura de que va a cumplir 100% con nuestra voluntad. ¿Respetará mi familia esa desición?¿Pelearán por la tenencia de la nena?¿Tiene validez un papel así o debería hacerlo sellar por un escribano?
Como sea, aún no tuve el coraje de sentarme a escribir esa nota: la sola posibilidad de que Guille se quede sola me entristece profundamente, como ahora que estoy escribiendo acerca de esto. ¿Y si dejo una carta de estas características no sería justo también escribirle una carta a ella? Imposible escribir algo así :(
Es un tema difícil, muchos pensaran ¿qué le pasa a esta?¿por qué habla de su propia muerte? Claro, estoy en una edad en la que uno se considera "inmortal" y la posibilidad de la muerte es lejana. Pero la verdad es que no, que podemos morir en cualquier momento. Tal vez esté bueno arreglar un poco el panorama que dejamos.
Yo soy de pensar en mi muerte. Cuando tenía 10/12 años me imaginaba a mi familia llorando en mi velorio. Y muchas veces pienso acerca de, por ejemplo, qué pasaría con este blog si yo muriera, dudo que alguien les avise porque David ni idea tiene de la clave ;-) Ojalá no salga en los medios y si algun@ se entera, please, haga correr la bola.
¿Y ustedes?¿Tienen pensado/dicho/escrito algunas cuestiones con respecto a sus deseos si mueren repentinamente?
Seguir leyendo
Next page
Suscribirse a: Entradas (Atom)

Luisina Serenelli

Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción

Bienvenidos

Hola! Soy Luisina Serenelli. Sanlorencina viviendo hace 19 años en Rosario, Argentina.
Fotógrafa de familia, doula y profesora ❤

Nota sobre las fotos del blog

A menos que se indique lo contrario, todas las fotos del blog son de mi autoría. Está prohibido utilizarlas para cualquier fin sin mi autorización. Por favor, si te gusta alguna de mis fotos y querés utilizarla, contactame para recibir mi permiso.

Archivos

  • marzo (1)
  • febrero (1)
  • diciembre (1)
  • noviembre (1)
  • octubre (1)
  • septiembre (1)
  • agosto (1)
  • julio (1)
  • junio (1)
  • mayo (3)
  • abril (2)
  • enero (1)
  • diciembre (4)
  • noviembre (5)
  • octubre (4)
  • septiembre (4)
  • agosto (4)
  • julio (5)
  • junio (4)
  • mayo (5)
  • abril (4)
  • marzo (5)
  • febrero (5)
  • enero (3)
  • julio (1)
  • abril (4)
  • enero (1)
  • febrero (4)
  • enero (2)
  • diciembre (2)
  • noviembre (11)
  • octubre (11)
  • septiembre (1)
  • julio (2)
  • febrero (2)
  • febrero (4)
  • enero (4)
  • diciembre (2)
  • mayo (1)
  • febrero (4)
  • marzo (5)
  • enero (1)
  • diciembre (3)
  • noviembre (3)
  • octubre (2)
  • septiembre (8)
  • agosto (7)
  • julio (2)
  • junio (2)
  • mayo (4)
  • abril (3)
  • marzo (10)
  • febrero (6)
  • enero (20)
  • diciembre (4)
  • octubre (3)
  • septiembre (1)
  • agosto (3)
  • julio (1)
  • abril (2)
  • marzo (6)
  • febrero (3)
  • enero (6)
  • diciembre (4)
  • noviembre (5)
  • octubre (7)
  • septiembre (7)
  • agosto (4)
  • julio (17)
  • junio (13)
  • mayo (16)
  • abril (10)
  • marzo (8)
  • febrero (2)
  • enero (17)
  • octubre (1)
  • septiembre (5)
  • agosto (13)
  • julio (2)
  • junio (2)
  • mayo (4)
  • abril (5)
  • marzo (2)
  • febrero (2)
  • enero (6)
  • diciembre (15)
  • noviembre (5)
  • octubre (21)
  • septiembre (19)
  • agosto (17)
  • julio (17)
  • junio (14)
  • mayo (15)
  • abril (15)
  • marzo (14)
  • febrero (12)
  • enero (16)
  • diciembre (18)
  • noviembre (24)
  • octubre (19)
  • septiembre (17)
  • agosto (21)
  • julio (16)
  • junio (9)
  • mayo (17)
  • abril (12)
  • marzo (20)
  • febrero (18)
  • enero (13)
  • diciembre (14)
  • noviembre (2)

Aparezco en

Aparezco en
De amor y de casualidad Blog. Con la tecnología de Blogger.

"...y tal vez, sabio es el que riega la pequeña flor" Lisandro Aristimuño


© De amor y de casualidad • Theme by Maira G. Studio