La maternidad y el encuentro con la propia sombra
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Cinema Verité
05 septiembre 2010
Es así. Abro el FB a la mañana y en la página de Maminia (en FB, no en este enlace) veo publicado un video que anunciaba a Laura Gutman en un desfile. La dueña de Maminia promocionaba el dichoso video como la quintaesencia del estilo maternal y en mayúscula ponía: "UNA VERDADERA MUJER REAL QUE NO DEJA A SU BEBÉ POR NADA" (así con esa misma letra, vengo de copiarlo de su muro). Bueh, la cosa es que veo el video y me quedo shockeada un buen rato. Y ahora les cuento qué es lo que me chocó del video, pero antes les dejo los anuncios típicos para que los lean bien antes de mandarme una carta documento. A saber, a mi la verdad es que me importa tres carajos lo que haga Laura Gutman con su vida, con su teoría y con sus libros. La mamá que le prestó al bebé tampoco me importa, el bebé me da un poco de "cosita" que haya sido expuesto así pero la verdad es que tampoco me importa demasiado, no es mi hijo. Digo "no me importa" como quien dice "no me afecta sentimentalmente", no como que no me importa nada de lo que pase en esta sociedad, si?
Hechas estas (virulentas) salvedades, opino que no me gusta nada el video. No me gusta por varios motivos, los más triviales: ¿hace falta exponer a un bebé a las luces, los aplausos, la música para demostrar no se sabe bien qué?¿es estrictamente necesario?¿Y qué me dicen de la mujer emperifollada con escote en la espalda y peinado recogido con un recién nacido en brazos?¿Es esa la imagen "real" de una puérpera? Y puede ser que sí lo sea -yo qué sé, no?-, entonces voy a lo que me molestó de ese video en particular (aunque es algo que también aparece en otras publicidades que veo a diario). Lo que me molesta es que nos ofrezcan un solo modelo de mujer, de maternidad, un solo modelo de niño, de papá, de abuela. Un solo modelo de individuo social. Si no enganchás en ese estereotipo quedás automáticamente afuera.
O sea, ni soy la mamá emperifollada con escote en la espalda, ni soy la abnegada que cría a su hijo sin soltarlo un minuto por las dudas de que el apego no se produzca. Soy más que eso, porque los individuos somos más complejos de lo que nos muestran en los medios y publicidades. Entonces a mí lo que me provoca este video es la sensación de una contradicción profunda y esencial entre lo que Laura Gutman defiende en sus libros y esa imagen de la super woman paseando a un bebé con una sonrisa. A ver, que me perdí, ¿supuestamente Laura no sostiene que tenemos que luchar contra la visión idealizada de la maternidad? ¿Acaso no dice que las mujeres estamos identificadas con el "afuera" y con "el mundo del trabajo" y por eso nos cuesta tanto maternar y quedarnos en casa criando a nuestro bebé recién nacido?¿Y me quieren explicar qué hace mostrándose en una pasarela con un recién nacido en brazos como reforzando la idea de que las mujeres reales tenemos que salir a los tres días a pasear lo más contentas con nuestros bebés? Dejate de joder. Así te lo digo.
Tampoco discuto si ese bebé en particular sufrió, vamos! si no es ni un minuto lo que lo pasea, no es eso lo que le critico! Lo que critico es que no hay ningún punto de contacto entre lo que ella plantea en sus libros y la imagen objetiva de esa mujer impecable desfilando en una pasarela con un bebé recién nacido que, por añadidura, ni siquiera es suyo!
Y acá lo último sobre esto. El hecho de que yo critique la actitud de LG en este video no significa que invalide su trabajo teórico. A mí me encantan los libros de Laura Gutman, los he leído y los recomiendo, pero no por eso voy a aceptar sin crítica alguna cualquier cosa que haga. Tal vez mañana escribe un nuevo libro y lo compro y me encanta, eso no significa que alguna de sus actitudes no sean criticables (ya señalé una vez que es bastante comercial al "escribir" libros y libros diciendo lo mismo de otra forma). Y entonces aparecen en los foros (en este caso en el muro del FB) los que se creen que tienen la verdad siempre. Por ejemplo, está la que nunca se bancó a Laura Gutman y te acusa de haberla "endiosado" y se cree con derecho a señalarte con el dedito y gritarte desde lo alto de su pedestal de crianza continuum "Yo les dije", como si comprar un libro, leerlo y recomendarlo fuera endiosar a esa persona! ¡Me cacho! Después viene la otra, la que ama a la Gutman y no permite que se critique ni la más mínima cuestión porque "al fin y al cabo es lo único más o menos bueno que tenemos en el ámbito de la crianza natural, no la destruyamos" como si criticar una única cosa destruyera todo lo que esa persona hizo de bueno. Y entonces me acuerdo de por qué no participo más en foros. La peleíta mediocre* acerca de si Laura Gutman hizo bien o hizo mal en pasearse con un bebé ajeno en una pasarela a mi me tiene sin cuidado (ahí anda una en el muro de laura gutman acusándome de no haber leído sus libros, o sea...ahora la pelea es quién la leyó mejor, hahahaha!qué pavada!), lo que me molesta es la venta de un estereotipo de maternidad, como me han molestado siempre los estereotipos de cualquier clase. Cada una es mamá como le sale, ojalá todas pudiéramos llevar adelante una maternidad consciente, cuestionándonos las decisiones y pensándolas un momento antes de tomarlas. Y cuestionando también a aquellos de quienes hemos aprendido: nuestra historia, el círculo cercano, los libros. Y acá vuelvo a algo que he dicho muchas veces: uno debe tomar lo que le sirve. Y bueno a mi la verdad que los libros de Laura Gutman me sirvieron un montón, ella desfilando con un bebé ajeno en brazos no me sirve para nada, así que luego de todas estas palabras, lo dejo ir ;-)
*lo que me parece mediocre es la peleíta, no los participantes ;-)
*volviendo al video, la gente la aplaude, ella avanza con tanta gracia...ay, qué pelotudez!
*obvio que nada de esto tiene la más mínima importancia, es una pavada más de las tantas que se me ocurren diariamente ;-)
*obvio que nada de esto tiene la más mínima importancia, es una pavada más de las tantas que se me ocurren diariamente ;-)
*si van a opinar, compostura y buenos modos mujeres! (yo no los tengo porque es mi blog, jajajaja!)
Laura Gutman no es el "cuco"
22 junio 2010
Hace algún tiempo leí en un blog a una mamá reciente que decía algo así como "por suerte no leí a Laura Gutman", me dio gracia porque cuando lo leí sentí que esa mamá creía que Gutman era algo así como un "cuco", un personaje de libro que se atrevía a proponer cómo criar a nuestros hijos. También pensé que en realidad era una lástima que no la hubiera leído...porque tal vez hubiera tenido mejores herramientas para atravesar ese momento duro por el cual estaba pasando.
Yo llegué a Laura Gutman de pura casualidad, lo compré un día pensando que era un libro de autoayuda (detesto los libros de autoayuda, pero en ese momento estaba tan mal que necesitaba uno) y me llevé tamaña sorpresa. Hoy, después de haber leído todos sus libros, ya he tomado distancia. Con esto quiero decir que he llegado a un punto en el cual puedo criticar algunas cosas de su pensamiento. Pero eso no la hace perder el valor que tuvo para mí. Destaco para mí, porque lo que le sirve a una puede no servirle a otra. Pero de algo estoy segura: Laura Gutman no es un "cuco", no hay que tenerle miedo. Te puede gustar o no, lo podés necesitar o no. Hay mamás que están muy conectadas a sus bebés y no necesitan ningún libro. Yo lo necesité...estaba muy desconectada de esa bebé que era Guille. La amaba, era super feliz, pero en algún lugar el vínculo estaba dañado. Después de leer "La maternidad y el encuentro con la propia sombra" desandé caminos, revisé legados, revisé mi historia y pude encontrar ese lugar que no le había dado a mi hija, ocupada como estaba en llorar mi propio desamparo. No es un camino fácil. Pero es el que nos tocó transitar. Tengo mucho que agradecerle a Laura Gutman y otro tanto que agradecerme a mi y a mi hija.
Aquí un video hermosísimo en el cual Laura Gutman habla de algunas de las ideas sobre las cuales trabaja en sus libros. Habla de la fusión emocional con el bebé, de la necesidad de contacto físico de los niños y de la importancia de que los adultos seamos conscientes de nuestras emociones y demos lugar a las emociones de nuestros chicos. Nuestros hijos no son seres a quienes disputarles algo (el tiempo, mirada, cobijo que no recibimos nosotros mismos), sino personas que deben ser criadas con respeto y amor genuino. Mírenlo, es un video hermoso ;-)
Gracias a varios de mis contactos que lo publicaron en el FB, esta vez se lo robé a Ale Elena de Liga :)
La pérdida de identidad durante el puerperio
15 julio 2009

Por Laura Gutman
Junto con el fenómeno de fusión emocional, la aparición de la sombra y la locura necesaria para internarnos en una nueva esfera de conciencia, las mujeres nos encontramos fuera del mundo concreto pero en la obligación de seguir funcionando con sus reglas. Somos las primeras sorprendidas al reconocer que el lugar de trabajo, las amistades, los intereses personales que hasta hace poco consumían nuestra energía, se convierten en meros recuerdos ahogados por el llanto del bebé que nos reclama. esta realidad nos asusta y creemos que nunca más volveremos a ser la mujer maravilla, activa, encantadora, inteligente y elegante que hemos construido con tanta dedicación.
Con la aparición del primer bebé, además de la desestructuración física y emocional se hace evidente la pérdida de los lugares de identificación: nos ausentamos del estudio, del trabajo, dejamos de frecuentar los lugares de diversión, estamos sumergidas en una rutina agobiante, a disposición de las demandas del bebé; cada vez menos personas nos visitan y, sobre todo, tenemos la sensación de "perder el tren", de haber quedado fuera del mundo. La vida cotidiana acontece entre cuatro paredes, ya que salir con un bebé muy chiquito es a menudo desalentador.
Nos convertimos en "puérperas" durante un tiempo que se prolonga, según mi opinión, mucho más que los famosos 40 días. El puerperio no finaliza cuando el obstetra da "el alta" de la cicatrización de la cesárea o la episiotomía; no se trata de la recuperación definitiva del cuerpo físico después del embarazo y el parto, sino que tiene que ver con la emoción compartida y la percepción del mundo "con ojos de bebé". Doloridas, cortadas, humilladas en muchísimos casos por la situación del parto (aunque pocas mujeres tengamos conciencia de esto), chorreando por arriba y por abajo y con un bebé que llora sin poder calmarlo, nos encontramos con una angustia terrible que empeora después de las seis de la tarde, coincidiendo drásticamente con el horario más difícil para la criatura...A algunas mujeres se les suma la soledad, la falta de familiares o amigos que comprendan o la contengan, un marido que trabaja todo el día y el vacío que provoca este no reconocerse a sí misma.
Cuando proyectamos una mudanza a otro país, prevemos un período de adaptación, el aprendizaje de otro idioma, la aceptación de otros códigos de convivencia, la ausencia de amigos y un mundo nuevo para descubrir. La llegada del primer hijo produce en las mujeres una pérdida de identidad similar, aunque no sea exactamente como mudarse a otro país: ¡es mudarse a otro planeta!
Las mujeres puérperas tenemos la capacidad de estar "sintonizadas" en la misma "frecuencia" que el bebé, lo que nos facilita criarlos, interpretar las necesidades más sutiles y adaptarnos mutuamente a la nueva vida. Por eso es frecuente la sensación de estar flotando en otro mundo, sensible o emotivas, con las percepciones distorsionadas y los sentimientos confusos.
La situación es inversa pero no menos complicadas para las mamás que quieren o deben retomar el trabajo teniendo aún un bebé chiquito...Normalmente se exige a la mujer puérpera que "rinda" en el trabajo y que cumpla con la misma presencia prolongada que antes del nacimiento del bebé. Las mujeres "tienen que hacer de cuenta" que nada ha cambiado. Están obligadas a entrar de inmediato con el mundo exterior activo y poner la mente en funcionamiento.. Para lograrlo necesitan desconocer el estado de fusión emocional con el bebé que dejaron en casa, ya que el entorno laboral en general no avala ni facilita los estado regresivos. En estos casos, las madres no se permiten unir el mundo interno con el afuera.
Esta integración no está muy facilitada por nuestra sociedad, donde aparece una contrariedad: "Si trabajo tengo que dejar a mi bebé. Si estoy con mi bebé no pertenezco más al mundo". Hay muy pocos lugares públicos donde los bebés son tolerados, lo que acrecienta la separación de los ámbitos de la vida social de la mujer-sin-bebé del otro ámbito privadísimo de la mujer-con-bebé. Salir con el chiquito a cuestas requiere esfuerzo e imaginación, pero somos las mujeres las que debemos instalar nuestro ser madres-personas en los lugares de pertenencia prioritarios de cada una.
Tanto la situación de encierro como la situación de desconexión son estados no elegidos conscientemente por las madres, quienes en su mayoría viven la maternidad como sinónimo de soledad y ausencia de mundo externo, sin haber imaginado antes lo que significaba en realidad la presencia del bebé.
Tampoco contamos con gran ayuda externa, ya que nuestra sociedad desconoce profundamente la esencia del bebé humano. Lo observa con desconcierto, intentando comprenderlo desde el punto de vista del adulto y pretendiendo que se adapte al mundo funcional de los mayores. Esta gran distancia entre ambas frecuencias aumenta la sensación de soledad e incomprensión de las madres recientes.
En Laura Gutman: La maternidad y el encuentro con la propia sombra, Del Nuevo extremo, Buenos Aires, 2007.
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Luisina Serenelli
Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción