Partimos de vacaciones hacia la Patagonia el 25 de enero. Esa misma noche llegamos a Neuquén, en realidad a Centenario y desde allí salimos a la mañana hacia Caviahué. En el camino pinchamos una cubierta, lo solucionamos y seguimos adelante, viendo cosas maravillosas como el Cañon del Hualcapén, los Cerros Bayos y finalmente el Lago Caviahue. Tan bello todo. A la tarde llovió y estuvo frío. Caviahue es un pueblito encantador en el medio de las montañas. Lo amamos y seguro vamos a volver. 

Al otro día fuimos hasta el espectacular Salto del Agrio (muchísimo más hermoso de lo que hubiera imaginado y de lo que había visto) y también las Cascadas del Agrio, en donde nos pudimos bañar y fueron una experiencia increíble que, literalmente, me dio AÑOS de vida.

Desde Caviahue visitamos Copahue y sus aguas hirvientes. Las fotos son en Las máquinas y en Copahue mismo. Todo huele a podrido por el azufre del agua hirviendo.

El jueves temprano partimos hacia Junín de los Andes.

























En Junín de los Andes nos bañamos horas en el Chimeuin y al otro día fuimos a Yuco y al Parque Nacional Lanin. Terminamos destrozados, pero recorrimos tanto y estuvimos en tantos lugares distintos que valieron el viaje, todos los kilómetros de ripio y el cansancio.