De amor y de casualidad

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"Del derecho y del revés uno solo es lo que es y anda siempre con lo puesto", Joan Manuel Serrat

"Del derecho y del revés uno solo es lo que es y anda siempre con lo puesto", Joan Manuel Serrat

09 mayo 2009


"Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor".
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Viernes desordenado

Viernes desordenado

08 mayo 2009
Y llegó por fin el viernes. Fue una semana difícil. Guille está descubriendo su autonomía, pero se niega a explorarla lejos mío. Estamos jugando, acomodo una pierna y ella llora desconsolada. O está jugando tranquila con David y cuando me ve pasar cerca empieza a gritar, llora tan angustiada que a veces no podemos calmarla fácilmente. Llora cuando no puede abrir algo, cuando no puede sacar algo, llora cuando se cae en sus intentos de caminar, llora cuando la gata huye, llora hasta dormida.
Para colmo de malas fue una pésima semana en el trabajo. Es cierto que trabajo poco: solo algunas horas a la mañana y la tarde del lunes. Pero esta semana pusieron fecha en la escuela para una "reunión plenaria" sin suspensión de clases. Esto implica que el lunes 18 tendría que ir a dar clases de 7:30 a 12 y quedarme a la Plenaria de 12 a 18. Y claro: puse el grito en el cielo. Simplemente: no puedo estar tantas horas fuera de casa. Le expliqué al director que trabajo poco (y gano poco) para darme el lujo de no estar tantas horas fuera de casa, ¿ustedes creen que entendió? Como no entendió fui clara: pasame el descuento, pero yo hasta esa hora NO me quedo. Sobre todo porque me parece terriblemente injusto. Y se sabe: quejarse nunca es gratis.
Y aquí estoy, viendo cómo empezamos el fin de semana, tratando de ponerle ganas a pesar de los mocos y la tos de Guille que no anuncian nada bueno. Intenté disminuirle los lácteos, pero es como que mientras más ansiosa me pongo yo por el tema más los requiere Guille. Y David que no lee lo que le dejé marcado le Laura Gutman, ni tampoco pasa por el blog para aunque sea ver de qué me quejo.
Estoy agotada, las innumerables disputas cotidianas me vacían el alma y siento que reboto de acá para allá sin planes, ni objetivos, ni "ganas de...". Algo está haciendo ruido adentro mío y no sé exactamente qué es. Supongo que este estancamiento es el que me agota, me aburre y me pone melancólica.
Al menos empezó el otoño: dorado, crujiente y cálido. Salimos a pasear el perro y Guille camina ya 1 cuadra y media tomada de una sola mano. Vamos despacito y descubre las hojas, y mira a la gente que le sonríe. Le encantan los carros con caballos y los cartoneros no se resisten a su sonrisa y a los grititos de entusiasmo que larga: nos saludan contentos.
Empecé a leer Mujeres que corren con los lobos, me impactó muchísimo el cuento "La loba", al que hacía referencia el otro día en un post. La autora, Clarisa Pinkola Estés -una psicóloga junguiana- reune en este libro cuentos sobre la naturaleza salvaje de las mujeres y los analiza antropológica y psicoanalíticamente. Pero, más allá de la explicación simbólica que da de cada uno de los cuentos, creo que si leemos dejándonos llevar, podemos captar totalmente la esencia profunda que encierra cada historia y su relación con la mujer salvaje que nos habita.
Les dejo el cuento...que fluyan las interpretaciones. Por mi parte, creo haber encontrado a la vieja, tengo por delante la enorme tarea de recoger los huesos, elegir la canción y ponerle carne a eso que haya encontrado.

"La Loba"

Hay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto. Como en los cuentos de hadas de la Europa del este, la vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla.
Es circunspecta, a menudo peluda y siempre gorda, y, por encima de todo, desea evitar cualquier clase de compañía. Cacarea como las gallinas, canta como las aves y por regla general emite más sonidos animales que humanos.
Podría decir que vive entre las desgastadas laderas de granito del territorio indio de Tarahumara. O que está enterrada en las afueras de Phoenix en las inmediaciones de un pozo. Quizá la podríamos ver viajando al sur hacia Monte Albán en un viejo cacharro con el cristal trasero roto por un disparo. O esperando al borde de la autovía cerca de El Paso o desplazándose con unos camioneros a Morella, México, o dirigiéndose al mercado de Oaxaca, cargada con unos haces de leña integrados por ramas de extrañas formas. Se la conoce con distintos nombres: La Huesera, La Trapera y La Loba.
La única tarea de La Loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes de cascabel, cuervos. Pero su especialidad son los lobos.
Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el último hueso está en su sitio y tiene ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta junto al fuego y piensa qué canción va a cantar.
Cuando ya lo ha decidido, se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo. La Loba canta un poco más y la criatura cobra vida y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba.
La Loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar.
La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo cañón abajo.
En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua del arroyo que está cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas.
Recuerda que, si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol y quizá te has extraviado un poquito y te sientes cansada, estás de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a La Loba y ella te enseñara una cosa... una cosa del alma.

En Pinkola Estes, Clarisa: Mujeres que corren con los lobos, D Ediciones B, S.A., 1998.

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"Parto respetado" y "Parto en casa" no necesariamente son sinónimos

"Parto respetado" y "Parto en casa" no necesariamente son sinónimos

07 mayo 2009
Dos cosas me pasaron hoy que están muy vinculadas entre sí y sobre las cuales me gustaría reflexionar:

1- Me llega la información de que el diario La Nación (uno de los más prestigiosos de Argentina) con motivo de la Semana Mundial del Parto Respetado, pedía a aquellas mujeres que hubieran tenido un parto en casa mandaran sus relatos a la redacción del diario. Click aquí para ver la nota.
Abajo de esta convocatoria podían leerse varios comentarios, casi todos en contra del parto en el hogar, sumamente machistas la mayoría de ellos y en donde el denominador común era el alto grado de ignorancia con respecto al parto como proceso fisiológico.

2- Haciendo "activismo" entro a Babysitio y publico en los apartados de Embarazo la información acerca de la Semana Mundial del Parto Respetado. Puse dos carteles: el del oso panda y otro que circula que dice "Vacunate contra las cesáreas". En ningún lugar de los carteles dice nada en relación al parto en el hogar. Sin embargo, una de las usuarias del sitio responde diciendo que ella no estaba de acuerdo con tener a un bebé en la casa.

Entonces, pienso que las cosas se están confundiendo un poco. Defiendo el parto respetado. Un parto respetado no tendría que ser necesariamente en casa. Pero claro, si el trabajo de parto de una primeriza lleva en promedio entre 15 y 20 horas (y a veces mucho más) y en una clínica no esperan más de 3 horas...es lógico que tal como está la situación hoy en día, lleguemos a la conclusión de que la única manera de tener un parto respetado, fisiológico y seguro es quedándonos en casa.
No debería ser así, las clínicas también tendrían que ser una opción a la hora de elegir un parto respetado. Es más, hasta una cesárea puede ser un parto respetado: siempre y cuando sea una cesárea necesaria y se cumplan las normas que provee la ley 25.929 sobre los derechos del nacimiento.
Me llama la atención que "parto respetado" y "parto en casa" se usen como sinónimos. Cuando el río suena, será que agua trae ¿no? Será que en los centros de salud ya no se respetan los nacimientos. Será que ya es hora de generar nuevos lugares para "dar a luz", para recibir a nuestr@s hij@s con respeto, lejos de aspiraciones, balanzas, metros y demás "protocolos médicos" que no se necesitan de ningún modo en las primeras horas de vida. Lejos de episiotomías de rutina, de cesáreas innecesarias y de maltratos a las mujeres que están pariendo.
Creo que tenemos que reflexionar un poco más como sociedad, sacarnos el miedo y animarnos a ver las cosas desde otros puntos de vista.
Nuestr@s hij@s y nosotras mismas lo merecemos.
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Estoy

Estoy

05 mayo 2009
Expectante, cantando en el silencio o mejor, decidiendo que canción cantar sobre los huesos que he juntado...intentando ponerle carne a la loba, buscando, oliendo, juntando. Fascinada ante la lectura de nuevos libros.

Les dejo este bellísimo poema de Alejandra Pizarnik, uno de mis favoritos.

La palabra que sana

Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta en el lugar en el que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

De: El infierno musical (1971)
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"Alumbrar, Red de mujeres por un parto respetado, fisiológico y seguro", comienza sus encuentros el próximo martes 12 de mayo

03 mayo 2009






















Volvió "Alumbrar, Red de mujeres por un parto respetado, fisiológico y seguro", el grupo rosarino de apoyo al parto respetado.
Alejandra Galván, Cecilia Arbona, Bárbara Bertossi y Carolina Brussa le dan vida nuevamente al grupo gestado en el año 2003.
¿Qué es Alumbrar? Un espacio gratuito de encuentro que promueve los ideales de la Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y del Nacimiento (RELACAHUPAN), ideado para que podamos juntarnos a debatir, reflexionar e interiorizarnos sobre la problemática del parto respetado.
Con motivo de la Semana Mundial del Parto Respetado 2009, Alumbrar llevará a cabo tres encuentros durante el mes de mayo.
El correo electrónico de Alumbrar es: alumbrarpartos@gmail.com

Para conocer el cronograma de los encuentros durante el año, podés visitar su blog.

Yo el martes 12 de mayo estaré por ahí, ¿quiénes se suman?
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Pedro cumplió 3 años!!





















































































Gracias por ser el comienzo de la felicidad para toda nuestra familia.
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"Reflexiones sobre el trabajo", en el día internacional por los derechos del trabajador

01 mayo 2009














Tengo 30 años y hace desde los 21 que trabajo. Podría haber empezado antes, como muchos de ustedes, pero quiero contarles un poco cuál fue mi relación con el trabajo desde chica.
Mi papá detestaba trabajar, supongo que porque se fundió varias veces, siempre fue cuentapropista y habrá considerado que no valía la pena tanto esfuerzo para tener...nada. Mi mamá en cambio, estaba frustrada por no trabajar ya que, según ella, había "dedicado su vida a sus hijas". Aún así, no quería trabajar de lo que sabía: era una excelente costurera. Sin embargo, qué paradoja, trabajó gran parte de su vida: ayudando a mi papá en la carnicería y, cuando las cosas se pusieron bravas (allá por el '96) se resignó a coser y bordar, siempre con una enorme tristeza. No recuerdo que haya estado mucho en casa. Se levantaba a las 5 de la mañana a coser y bordar, lentamente fue teniendo una clientela estable y terminó armando un pequeño negocio de objetos para bebés. Pero ¿cuál era su discurso acerca del trabajo? En mi casa el trabajo era mala palabra, me acuerdo que cuando mi hermana del medio no quería estudiar ella vociferaba: "O estudiás o te saco de la escuela y te vas a trabaja a El Atleta", El Atleta era en ese tiempo "la boutique" de San Lorenzo. Lo pienso y lo pienso y no le veo nada de malo a trabajar en "El Atleta", era una tienda de ropa ¡hubiera estado buenísimo trabajar en allí! Pero no, había que estudiar. Básicamente se pasó la vida metiéndonos en la cabeza "que no se nos ocurra tocar una aguja de coser", "que hay que estudiar antes que trabajar" y que "no se casen porque a los hombres no les gusta que las mujeres trabajen".
Pero ellos murieron y yo me encontré con una carrera universitaria a mitad de camino, dos hermanas que nunca habían aportado dinero a la familia y la idea del trabajo "como un castigo". Fue muy difícil para mí salir a buscar trabajo. E increíblemente enriquecedor. Aún no olvido la esperanza de presentar el CV, la ilusión cuando te llamaban, el vértigo de presentarse a una entrevista de trabajo.
Mi primer trabajo vino de la mano de mi familia: mi primo tenía una bebé de menos de un año y se había quedado sin niñera. Acepté...y cuidar a Chiara fue uno de los trabajos más lindos que tuve, no estaba bien pago, pero yo lo disfrutaba un montón y aparte podía estudiar.
A los pocos meses, ingresé a una pasantía universitaria. Debo aclarar que no tenía nada que ver con mi carrera, nos contrataban para ser "inspectores de tránsito". Este trabajo cambió completamente mi vida. Me integré a un grupo genial, del cuál aún hoy conservo amigos. Era un trabajo duro: seis horas de pie con calor o frío en el microcentro de Rosario. Aún recuerdo esas tardes de junio en Santa Fe y Mitre...brrrrrr, qué frío por dios!!!! Del verano ni hablo: 40º grados a la sombra y los de los bares nos negaban el agua. Igual, siempre había alguien generoso que te acercaba una botella de agua...y ojo, a cambio de nada. Para colmo, te pagaban cada tres meses por problemas administrativos y yo vivía de esa plata, así que tuve que trabajar en otra cosa y mis tíos me dieron otra vez una mano: a la mañana trabajaba en su pinturería y a la tarde en tránsito. Cuando subía al colectivo a las 8pm me quedaba completamente dormida, y a las 10 de la noche me sentaba a estudiar. Fueron épocas duras, no recuerdo haber vuelto a estar tan cansada. Durante el transcurso de la pasantía vendimos la casa de mis padres, murió mi abuela, yo me mudé a mi propio departamento en Rosario, me recibí de profesora y me hice amiga de David.
Pero la pasantía terminó y tenía que mantener mi casa. No hacía ni un año que me había recibido cuando empecé a trabajar de profesora. Tengo que reconocer que, en cierta medida, fue mi única chance. No puedo decir "que siempre quise ser profesora", en la facultad te forman para investigar, escribir, presentarte en congresos, irte a estudiar a Francia...cosas bastante incompatibles con la vida cotidiana. De hecho, casi ninguno de mis compañeros de la facu trabajan como profesores: algunos ingresaron al circuito académico y otros decidieron que hacían cualquier otra cosa antes de "terminar dando clases".
Salís del mundo intelectual y chocás con el mundo escolar, y les puedo asegurar que ambos mundos no se tocan nunca. Y te desilusionás. Hasta que caés en la cuenta de que eso poquitito que podés hacer desde tu lugar, contribuye a pequeños cambios en la sociedad. Con que uno solo de mis "aprendices" (no me gusta la palabra alumno) entre en contacto con lo literario: se embellece el mundo. No niego que hay momentos de bronca, de desilusión, de ganas de renunciar. Pero también tengo que decir que con los años he aprendido muchísimo de mi profesión. Y he aprendido muchísimo del trabajo y sus satisfacciones.
Y un día del año pasado nació Guille. Y tuve que volver a pensar en el trabajo desde la maternidad. No fue fácil reintegrarme, pero la docencia es bastante compatible con la maternidad. Tenés acceso a una licencia "decente" (aunque no ideal), la posibilidad de tomarte días sin sueldo, licencias si tu hijo se enferma y otros tantos beneficios. Claro, son beneficios conseguidos por el gremio docente después de muchos años de lucha, un gremio compuesto mayoritariamente de mujeres. Tengo vacaciones de verano (que duran sólo 1 mes...no tres meses como escucho decir a la gente), de invierno, fines de semana comunes y de los largos. También tengo la posibilidad de trabajar el tiempo que pueda o que quiera (obvio que el sueldo depende de las horas que uno trabaje). El límite de horas cátedras en Santa Fe es de 44 hs. semanales, yo tengo solo 19. Esas 19 horas las tengo bien acomodadas, lo que me permite disfrutar de 4 tardes completas con mi hija y todos los fines de semana. Por ahora no pienso tomar nada más. Porque tengo 19 frente al curso, pero los que somos docentes sabemos que siempre hay que traerse una parte del trabajo a casa: preparar clases, trabajos prácticos, evaluaciones, corregir pruebas, etc.
Claro que tengo sueños relacionados con otros trabajos: poder ejercer como crítica literaria (de manera rentada), abrir un taller de literatura para niños, también sueño con tener mi propia librería...y más: mi propia editorial. Tal vez algunos de estos proyectos son más viables que otros, tal vez pueda llevar a cabo alguno.
¿No trabajar? Por ahora no puedo ni pensarlo: sería darle la razón a mi mamá. Y mi psique lleva años tratando de apartarse de su legado.
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Luisina Serenelli

Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción

Bienvenidos

Hola! Soy Luisina Serenelli. Sanlorencina viviendo hace 19 años en Rosario, Argentina.
Fotógrafa de familia, doula y profesora ❤

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