Guille habla
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La "fono" y Guillermina
16 octubre 2012
Guillermina está haciendo tratamiento con una fonoaudióloga, fue sugerido por la maestra y todos decidimos que era el momento. Lo cierto es que Guille no fue una "habladora precoz", digamos que dijo alguna que otra palabra inteligible recién pasados los 2 años. Nosotros decidimos, en ese momento, huir de la etiqueta "tiene problemas para hablar" y optamos por el manejo "espectante", digamos "ir viendo" y "esperar" a que el desarrollo hiciera su parte.
Cuando empezó el jardín a los 2 años, había algunos compañeritos que hablaban fluido y otros que estaban igual que Guille. Simplemente asumí que los niños son únicos y que cada uno tiene su propio ritmo de desarrollo. Por otra parte, la adquisición del lenguaje nunca se detuvo ni entró en retroceso, siempre noté avances. El jardín privado al que la mandaba era muy abierto y nunca me sugirieron que había que prestar atención.
Pero la entrada en jardín de 4 en una institución pública (muy abierta y contemplativa también, ojo!) hizo que yo misma me planteara dudas con respecto a si era esperable que Guille presentara tantas dificultades en su expresión verbal. Porque tengamos en cuenta que nuestra hija estuvo inmovilizada tres meses completos en una fase importante de su crecimiento (por el arnés de pavlik, para solucionar la displasia de caderas) y yo siempre atribuí su retraso en el habla a ese período, ya que el desarrollo motriz está íntimamente ligado al desarrollo neurológico. Por otra parte, en mi familia todos son de hablar más tarde de lo que lo hacen el resto de los niños en general.
Pero, el problema se profundizó cuando Guille se encontró con compañeros nuevos y no podía expresarse, ni contar quién era ni qué quería (en el otro jardín ya la conocían y le entendían). En el medio había nacido el hermano, el padre había quedado sin trabajo y yo volvía a trabajar después de un año completo de dedicarme a ellos. Ahí fue cuando Guille empezó a notar que había algo distinto en ella y que la mirada de los otros sobre esa evidencia era importante. En ese mismo momento fue capaz de expresarlo: "yo hablo mal". Al principio me psicopateé pensando que tal vez alguien le había dicho que hablaba mal, me acuerdo que me enojé un montón pensando en quién podría haberle metido eso en la cabeza. Pero lo cierto es que cuando hablé por primera vez con la fono, ella me dijo algo en lo que yo no había pensado "tal vez se da cuenta de que no puede expresarse de acuerdo a la convención y está pidiendo ayuda".
Creo que el proceso de estos últimos dos meses ha sido revelador: necesitaba ayuda. Lo veo cuando va contentísima a la fono, a quien adora (y es raro que Guille exprese sentimientos por fuera de la familia), y cuando veo que lentamente va adquiriendo seguridad en sus relaciones sociales. Ya no le dan miedo los otros chicos, se queda sola en los cumple sin ningún problema y lo expresa tal cual "antes tenía miedito mami, ahora ya no, porque si los otros se divierten yo también me quiero divertir".
La verdad, no creo que el proceso sea largo, ya pronuncia bien muchísimas palabras y canta, baila, grita en la calle, el colectivo, con sus amigos. Progresivamente empezó a hablar en la escuela, lleva libros y le explica a la maestra que quiere que los lea, le habla a sus amigos (que a veces aún no la entienden, tengamos en cuenta que los otros ¡también tienen 4 años!), me cuenta historias larguísimas, expresa sentimientos. Yo la veo tan segura y feliz y estoy tan contenta de haber aceptado que eso era lo que necesitábamos.
Siempre están las preguntas, claro! Soy una persona muy reflexiva y muchas veces me descubro pensando en si yo hice algo malo para que mi hija no pueda expresarse bien, si la atraganté de palabras mías, qué era lo que fallaba para que no pudiera expresarse ¿esperé mucho?¿estuvo bien hacerlo? Todas esas preguntas son importantes para mi, aunque sé que no voy a tener respuestas. Ahora, estoy haciendo esto y esto que hago le hace muy bien, fue nuestro camino como familia.
Y arriesgo a que la despedida de María Eugenia (nuestra querida fono) va a ser difícil ;-)
Un poco de cada hijo
03 julio 2012
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| Guille con cara de "¿Cuándo te lo vas a llevar?" |
Guillermina tiene amigos imaginarios. La cantidad va "fluctuando", lo máximo que hemos tenido de visita son 4. Vienen, juegan con ella, le charlan, le dan órdenes y en general, siempre están cumpliendo años. Tengo que confesar -no sin ruborizarme- que soy muy miedosa, pero muy, muy. Sobre todo de las cosas sobrenaturales, espíritus y demás. Por eso cada vez que aparecen yo me quedo mirando los lugares que Guille me señala, con terror. Obviamente ella no sabe que mamá le tiene miedo a sus amigos, jeje. Gui es muy imaginativa cuando juega, realmente a veces me sorprende, pero le cuesta bastante la interacción social -tiene a quién salir porque ni David ni yo tenemos la habilidades sociales muy desarrolladas- y pienso que se refugia en eso. Por otro lado habla muy cruzado -tiene un vocabulario super amplio y complicado con palabras como "perseguía", "maravilloso", "exquisito", pero todo cruzado, por ejemplo dice equitito para decir exquisito y así- y yo supongo que sus amigos imaginarios la entienden a la perfección, no como sus compañeritos de jardín. A mi me da un poco de pena que tenga esa dificultad para relacionarse porque sé que se sufre muchísimo, pero tampoco sé muy bien para qué lado disparar porque yo soy un queso relacionándome. Ojo,tengo amigos, puedo ir perfectamente a un lugar desconocido y establecer una conversación, pero sufro mucho al principio. Después me suelto y no me para nadie, termino dando una conferencia jaja!
Volviendo al tema de sus amigos imaginarios, yo se los protejo bastante de las miradas inquisidoras -que son pocas porque mi familia y amigos jamás nos juzgan, por suerte-, creo que es una buena forma de practicar esas habilidades en las que se quedó un poco atrás. Es juego simbólico y creativo, y también una forma de expresión de sus emociones, aparte de un poderoso motor de producción verbal. A veces me cuenta que a "Ben" (uno de los más fieles) le pasan cosas que le pasaron a ella y le ayuda a su amigo a resolverlas. Es interesante ver el proceso, aunque insisto en mi terror a que la nena venga un día y me diga "mami, veo gente muerta" jajajajaja. El hermano de Ben es Tom y de ahí parte una intrincada rama familiar que a veces no entiendo muy bien.
Vinieron el domingo pasado, con tanta fuerza que hasta tuvimos que dejarle un lugarcito en la mesa, primero me exigió que les pusiera plato y cubierto pero después me dijo "ah, no, son de mentira", así que bastó con que les dejáramos espacio físico. A la tarde le hicimos una torta de cartón que empezó a decorar, pero se nos hizo tarde y no le pudimos cantar el feliz cumpleaños. Ya volverá y tendrá su fiestita. O no, porque a veces desaparecen por meses y probablemente un día ya no vuelvan ;-)
Emilio en cambio, no es imaginario, es real. Gatea a toda velocidad y le agarra los juguetes y le despelota todo. Bloques, papeles, muñecos, lo que sea que agarre lo revolea y se mata de risa. Pega unos grititos de alegría y Guille se ríe, pero lo cierto es que no le gusta un carajo cuando el hermano le tira todos sus juegos al piso. Guille suele tener sus berrinches, pero veo que también tiene el temperamento tranquilo del padre e intenta todo antes de estallar: lo agarra de las axilas desde atrás para alejarlo, le dice "acá no bebé", le saca la mano de lo que está tocando, me llama y me pide que me lo lleve. Y si nada funciona, ahí entonces grita un poco. Tiene una temporada de jugar arriba de la mesa para que el hermano no le toque nada. El otro la ve y va corriendo a colgarse de la silla, la verdad es que la acosa bastante, pero a mi me da tanta ternura cómo la sigue desesperado.
Ahora no sólo gatea y se para, ya camina perfectamente agarrado de los muebles y a veces cuando termina el mueble en cuestión él sigue su ruta, pero pobre, sus piernitas no lo acompañan así que se da terribles golpes. Yo sufro y me pregunto si tengo que soltarlo o tenerlo agarrado para que no se golpee tanto.
Ayer Carolina me preguntaba si anda siempre descalzo. Y la respuesta es sí, anda siempre descalzo. Cuando hace mucho frío le pongo medias, pero nunca zapatillas ni zapatitos. En primer lugar porque soy una dejada (jaja), en segundo lugar porque en casa andamos todos descalzos y en tercer lugar por este pensamiento del gran Díaz Walker. Por si no lo leen, él plantea que un escarpín o mediecita disminuye muchísimo la capacidad de movimiento del pie y obstaculiza el desarrollo. No sé si es tan así, pero la verdad es que el apoyo teórico a mi dejadez crónica, le cae como anillo al dedo. Es parte de mi proceso de simplificación de la vida ;-) Una ocupación menos. Cuando Emilio camine bien (si eso es antes del verano) le voy a comprar unos zapatitos de cuero ecológico, bien blanditos, para cuando salgamos (así la gente no se escandaliza). Si vieran cómo se vuelven locos todos cuando ven a Emilio descalzo, le frotan los pies, me dicen "tiene frío", etc. Y yo tengo que andar dando explicaciones, que no son las de Díaz Walker porque ahí me miran todavía peor ;-)
Hoy me despaché hablando de mis hijos, me cuentan de los suyos en los comentarios?¿Amigos imaginarios?¿Pies descalzos?
"No es posible"
29 mayo 2012
Ayer a la hora de la cena...
- ¿Qué vamos a comer hoy, mami?
- Arroz
- No me gusta el arroz, prefiero los fideos
- Bueno Guille, pero voy a hacer arroz
- A mi dame los fideos que le dije a papi que me guardara, los de esta mañana
- Mmmm, me parece que papi se los comió (ya lo conozco)
- No, le dije que me los guarde! Buscalos
- No están en la heladera hija, se los debe haber comida papi
- No, se los debe haber comido el perro, no es posible que papi mienta
:(
(marche cagada a pedos para el padre!)
(al final se comió 3 torrejitas de coliflor y estaba contentísima porque le encantan)
- ¿Qué vamos a comer hoy, mami?
- Arroz
- No me gusta el arroz, prefiero los fideos
- Bueno Guille, pero voy a hacer arroz
- A mi dame los fideos que le dije a papi que me guardara, los de esta mañana
- Mmmm, me parece que papi se los comió (ya lo conozco)
- No, le dije que me los guarde! Buscalos
- No están en la heladera hija, se los debe haber comida papi
- No, se los debe haber comido el perro, no es posible que papi mienta
:(
(marche cagada a pedos para el padre!)
(al final se comió 3 torrejitas de coliflor y estaba contentísima porque le encantan)
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Luisina Serenelli
Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción

