Cine
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"Away we go", dictamen favorable y nada de berrinche ;-)
04 octubre 2010
Bueno, vi "Away we go" y mi dictamen es favorable :P ¿Viste Lucía que no hago berrinches todo el tiempo? jajaja...che, ¡soy cabrona pero no tanto!
Más allá de las bromas, la peli me encantó. Sí, es cierto que lo que le molestó a Lucía me jodió a mi también, para qué decir que no, eh? La minita fumada no me representa ni un poco (escuchaste Paula? jaja) ¿alguien conoce a alguna persona que te reciba en su casa diciéndote "Namasté"? y encima en la escena en donde "portea" al bebé lo hace mal, el nene va "colgado de sus partes" y no con las piernas en M y el culito más abajo de las corvas de las rodillas, y encima va mirando para afuera! NO!!!!! Jajaja...ven, soy aún más ortodoxa que la minita fumada, ¡NAMASTE! :P
Donde realmente me sentí mal es cuando la loca esa cita a mi querida Simone :(
Bueno, esa parte de la película no resiste ningún análisis, está un poco exagerado para que uno se ría. Cuando el tipo hippie le explica lo de la "cama continuum" casi me desmayo de la risa, qué se yo, yo duermo con mi hija pero no porque me lo diga tal o cuál teoría, jamás explicaría mis motivos así. Y lo del cochecito es genial, me morí :D Sí me pareció algo "agresivo" y el estereotipo está llevado a su máximo nivel.
Igualmente no es el único tipo de paternidad que ridiculiza o estereotipa, están los padres que le faltan el respeto a sus propios hijos preadolescentes y también ellos están exagerados. ¿Y la mujer esa que se encuentran en el hotel y le hace repetir al nene todos sus "saberes" como un loro? También hay crítica ahí ;-)
Esto sobre las partes en cuestión en el post anterior.
Y les cuento, de forma fragmentada, por qué me gustó (MUCHO) la película:
Me encantó cómo muestra el escenario a futuro que abre un embarazo. Cómo uno en seguida se encuentra imaginando cómo será, qué cosas hará, cómo será esa vida que comienza. De repente todos queremos ser artesanos, tejedoras, carpinteros o lo que sea. Y se respira ese clima de felicidad, nostalgia e incertidumbre. Aparecen mil nombres y jugamos a cambiarlos y combinarlos. Apostamos por si será nena o varón. Es esa sensación de que cuando un embarazo comienza sólo podemos pensar a futuro.
Los protagonistas empiezan un viaje por encontrar su tribu, una tribu inexistente y desperdigada por todos lados. Pero su búsqueda es también emocional, es intentar dilucidar qué padre quiero ser.
Verona (la protagonista) perdió a sus padres a los 22 años. Se encuentra con su hermana menor y ella la incita de alguna manera a hablar de ellos y le dice algo que para mí es muy cierto: "[Con el nacimiento de este bebé]De alguna manera, estás trayéndolos de regreso". Me sentí muy identificada. El nacimiento de un hijo es también un viaje al pasado para leerlo de otra manera y ver qué sacamos de allá atrás. Yo al menos, traje muchas cosas del pasado con mi maternidad.
Con quienes más identificada me sentí es con el matrimonio bohemio/cultural que vive en Montreal. Eso de seguir construyendo a pesar de todas las tristezas y decepciones y desilusiones es algo que tengo muy incorporado y, si bien suena a lugar común, es algo que me esfuerzo en hacer. No, no quemo cochecitos, pero sí intento construir mi familia aún sobre la tristeza que dejan las frustraciones cotidianas o las grandes catástrofes. El padre de esta familia le dice a nuestro progtagonista "Cuando tenés hijos debes ser mucho mejor [persona] de lo que jamás imaginaste". ¡Ay! Sí, definitivamente, ¿será que el altruismo no me sobra y por eso me cuesta tanto? Detrás de muchas paternidades hay historias fuertes y creo que de eso se trata la película, de gente creciendo y construyéndose y de cómo seguir adelante con la paternidad a cuestas. Y cada quien elegirá su camino: con o sin cochecitos, antes o después de los treinta, gritándole a sus hijos o no. Pero cada camino es único, imposible de ser "transmitido" e irrepetible. Y eso lo saben nuestros protagonistas cuando encuentran su lugar, que es como el símbolo de una etapa que se cierra.
Como dice Verona "Todo lo que podemos hacer es ser buenos con este bebé. No tenemos control sobre mucho más"
Eso, no tenemos control sobre el futuro o lo que hagan los demás, pero sí la oportunidad única de criar a nuestro hijo siendo nosotros mismos mucho mejores de lo que jamás imaginamos.
Obvio que me lloré todo porque no soy como la hippie soberbia esa de la película, soy una hippie sensible :P (jojojo!)
Dos soluciones para un problema
14 septiembre 2010
...por Kiarostami
Buenísimo, no?
(en un rato contesto los comentarios del post anterior)
Buenísimo, no?
(en un rato contesto los comentarios del post anterior)
Primera vez en el cine
06 agosto 2010
Ayer fuimos al cine los tres por primera vez! Vimos Toy Story 3. Bueno "vimos" es un decir...digamos que Guille se quedó hipnotizada durante una hora, pero cuando los personajes empezaron a sufrir se quiso ir y no hubo forma de convencerla (en casa, cuando vemos Madagascar y Alex se queda solo en la caja en el medio del mar, ella me viene a buscar y me pide que le cuente que después se va a re-encontrar con sus amigos).
Fue una linda experiencia, sobre todo porque yo pensaba que iba a aguantar menos. Así que prueba casi superada...tendríamos que probar con una en donde los personajes no sufran, así que no disney-pixar ;-)
Muy emocionada de verla crecer!
♥
"Viaje Bueno, Alicia"
13 marzo 2010
Seguramente no podré transmitirles la fascinación en la que me dejó inmersa durante dos días la última película de Tim Burton. Claro que era previsible: mezclar a Carroll con Burton nos destinaría una maravilla. Y así fue, y tal vez fue más que eso.
No voy a partir de ninguna comparación. No creo en esas absurdas reseñas acerca de si el libro es mejor/peor que la película. Asumo que son manifestaciones artísticas diferentes, que pueden "complementarse" pero no "competir". Más bien tengo ganas de contar lo que estas "formas" de una misma historia me hicieron sentir.
Leer Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas es fascinarse con el absurdo. Es caer por el largo túnel de tierra y dejarnos tentar por el juego que nos propone. Básicamente, no hay una historia. O sí, una historia delirante y a la vez fascinante. Nada tiene un sentido preciso en la historia de Alicia.
Es un libro delicioso. Y la película de Burton también lo es. Incluso ambas versiones se han convertido en mis favoritos, pero por razones distintas.
La forma en la que el cine reinventa/reinterpreta la historia de Alicia me conmovió. La manera en la cual Burton decide contar esa historia, pero no desde el absurdo sino desde la narración, la convierte sencillamente en una obra maestra. Y es, claramente, animarse a más.
Todo es poderoso en la Alicia de Burton. Desde la atmósfera oscura y gótica de los sueños hasta las referencias a la mitología grecolatina: porque wonderland is underground! Así, Alicia desciende a esa otra tierra en busca de su "muchosidad", de su "querer ser". Un viaje increíble que la devolverá a la superficie más sabia, más ella, más fuerte. Allí la acompañan los personajes ya anclados en la memoria de tantas generaciones: la reina de corazones, el sombrerero, el conejo del reloj. Una obra maestra desde todo punto de vista: técnico y narrativo. No es fácil salir del cine a encontrarse con la realidad, olvidar de a poco la sonrisa del gato y salir de wonderland.
Viaje bueno, Alicia. El viaje de crecer.
¡Gracias Burton!
* no la vería con niños menores de 6 años
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Luisina Serenelli
Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción