Cesárea respetada
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Seis meses
26 marzo 2012
A la misma hora en que se publique esta entrada, Emilio cumplirá 6 meses. Hace ya algunos días que estoy emocionada. Me senté a releer la larguísima cadena de mensajes en respuesta a un privado mío por facebook. Aún hoy se me caen lagrimitas de emoción cuando leo esa enorme red de contención que tejieron para nuestra familia tantas mujeres enREDadas: amigas, compañeras de lucha y de camino, conocidas significativas, antiguas compañeras del foro. Era un momento delicado, habíamos recibido una sacudida pero debíamos estar en pie para recibir a este hijo. Soñado, pensado, planificado y esperado. Fue un niño respetado desde su concepción. Y, si bien torció el camino que teníamos preparado, también fue respetado en su nacimiento. Yo lo busqué así y lo logré. No, no fue nuestro soñado PVDC en casa que tanto planificamos. Nació en una cesárea respetada que curó cualquier herida anterior. Él lo dispuso así y marcó el camino de su llegada.
Todas las palabras de aliento, apoyo y cariño me las guardo para mi familia y para mi. Comparto con ustedes el mail que desencadenó esa avalancha de amor y contención. Ese mail refleja muy bien mis sentires con respecto al momento en el que estábamos :)
(las negritas son aclaraciones mías)
"Hola a todas!
Si están agregadas en este mensaje es porque en algún momento me han
preguntado cómo estaba o cuáles eran mis novedades con respecto al
embarazo. Obvio que pueden "bajarse" de la cadena cuando quieran. 

Bueno, la mayoría de ustedes saben -porque han sido parte importante de
esta búsqueda- que habíamos decidido tener nuestro PVDC en casa, con
Cristina Giménez, que es la única en Rosario que atiende en domicilio.
Nos preparamos durante semanas con Cristina, asistiendo al taller que
ofrece, compartiendo muchos momentos muy lindos con otras parejas (ya
esos bebés nacieron en casa! estoy muy contenta por eso). En total éramos 4 parejas: 2 primerizas que parieron en casa y 2 con cesáreas previas, la otra chica sí logró su PVDC :)
A mitad
de camino surgió lo que sería nuestro "primer inconveniente": bebé Monje
estaba sentado, pero corría la semana 32 y aún teníamos mucho tiempo por
delante. Me desanimé un poco, claro, porque fue encontrarme ante una
situación muy parecida a la de mi anterior embarazo....pero como muchas
me dijeron, el camino hacia el PVDC también nos posibilita superar los
obstáculos que nos llevaron a la cesárea anterior. Así que fui de un
médico chino a hacer moxibustión (y continué por mí misma el tratamiento
en casa, con los rollitos de artemisa que el mismo chino me regaló, un
divino el médico), gateé y estuve en posición de mahometano 40 minutos
por cada dos horas (es decir, mucho tiempo, jeje), de paso me sirvió
para aliviar el dolor de espalda, hablé con el bebé (tranquilamente y
por momentos intimándolo jeje), empecé a recorrer mi biografía humana
con una terapeuta del equipo de Laura Gutman que me dio muuuuchas pistas
y me ayudó un montón (y que recomiendo, me sirvió mucho), lloré,
patalié, escribí infinidad de emails, exigí la versión externa y la
intentamos 4 veces (a pesar de que antes de la semana 37 es riesgoso,
valoramos los beneficios con mis equipos obstétricos y lo intentamos),
por cierto...es un dolor indescriptible -me refería a la versión externa-, también recurrí al homeópata.
Cristina no atendía un parto en podálica en mi casa y los sanatorios
en donde ella atiende no están en mi obra social. Ante la realidad de
encontrarme en la semana 36 y que mi bebé siguiera sentado, decidí
negociar con mi otro obstetra la posibilidad de esperar a que se
desencadene el trabajo de parto y, si el bebé seguía sentado, hacer la
cesárea una vez comenzado el mismo. Ese día le conté que yo había
planeado un parto en casa y él se solidarizó tanto conmigo que aún hoy
me emociono cuando pienso en toda la buena voluntad que le puso (me refería a Jaime Lardizábal). Cuando
vi su buena predisposición, decidí negociar con él la posibilidad de que
me atendiera el parto en podálica en el sanatorio, me escuchó, me
explicó los riesgos y me dijo que si el trabajo de parto se
desencadenaba solo y avanzaba sin detenerse, podíamos intentar el
nacimiento de nalgas. No se pueden imaginar la tremenda batalla "ganada"
que significó eso para mi...antes de que Jaime Lardizábal (el obstetra
del sanatorio) aceptara atenderme el parto en podálica habíamos charlado
la posibilidad de viajar a Villa General Belgrano a que nos atienda
Silvia Peyrú, pero la
verdad es que esta opción era bastante compleja porque David no puede
tomarse vacaciones y bueno, porque yo soy muy arraigada a mis
espacios...pero lo consideré de todas maneras, por ser una opción más.
En el medio, Lardizábal me pide otra eco para ver si podíamos volver a
intentar la versión. En esa eco se presenta otro problema, que yo venía
arrastrando y que se presentó tb en el embarazo de Guille: oligoamnios.
En la semana 32 tenía un índice de líquido amniótico de 6 (lo normal es
que sea de entre 9 y 12), pero una vez más yo tomé decisiones y mis dos
obstetras me apoyaron: no iba a hacer reposo en cama porque con Guille
no había servido de nada, sí iba a tomar más líquido, lo que se llama
"sobrehidratación", llegué a tomar 6 litros diarios de agua más todo lo
que ya e por si uno consume (mate, jugos). Bueno, en la eco del jueves
el ILA (índice de líquido amniótico) estaba en 3. Me asusté, pero decidí
que "a mi otra vez no me agarran", así que me fui a otros dos
ecografistas independientes del sanatorio en donde me atiendo. Y el
diagnóstico es el mismo: oligoamnios severo. Estoy de 37 semanas.
Con las tres ecos me fui de Lardizábal y bueno, la situación es
compleja, digamos...él acepta esperar unos días más para llegar a
término, pero no le parece bueno que esperemos hasta la sem 40 o hasta
que se desencadene el parto, básicamente porque probablemente el ILA
siga bajando y ya un ILA de 4 es indicación de cesárea. Para "aguantar"
me mandó a un monitoreo el lunes (me había negado a los monitoreos
anteriores) y una eco con doppler el viernes que viene. Si cualquiera de
los dos estudios da alterado, bebé Monje debería nacer.
Si me
preguntan cómo estoy, bueno...es raro...es como que ya lloré tanto que
me siento un poco vencida, como sin ganas de más. También es cierto lo
que me dijo Cristina: basta de autocompasión, porque también están el
papá y la hermana y el propio bebé monje y vieron que yo tiendo a ser
bastante egocéntrica.
Como ya les dije a varias de ustedes: nunca
perdí las esperanzas de que el bb se diera vuelta, pero la realidad ya
me dice otra cosa y es que con tan poco líquido, es casi imposible
incluso que se mueva demasiado. También sigo teniendo esa sensación de
duelo, de no poder creer que no vaya a pasarme a mi. Lo soñé tanto, lo
imaginé tanto, que no puedo creer que no vaya a ser real.
Por otro
lado, las causas del oligoamnios son desconocidas: puede ser
idiopático, pero también puede ser un problema de la placenta o incluso
puede ser que algo en los riñones del bebé no funcione bien. Esto es lo
que más me preocupa, porque tengo mucho miedo de que lo metan en neo por
rutina o (peor) porque lo necesite realmente.
Así que en realidad
ahora se viene lo más difícil y tengo que reponerme para afrontarlo de
la mejor manera posible. No creo que lleguemos mucho más allá de las 38
semanas (las cumplo el sábado que viene).
Podría decir mil cosas
más, pero lo voy a cortar acá porque ya es larguísimo y no es justo para
ustedes jaja. Es irónico haber planeado un parto en casa y terminar
peleando por una habitación privada en el sanatorio jejeje...ni les
cuento lo que es tener la pileta de parto (Cristina me había prestado una pileta de partos para que me relaje) en casa y estar negociando los
detalles de una posible cesárea programada :S Claro que todo esto me
reconcilia con mi cesárea anterior, que no fue una innecesárea, pero que
ahora ya tengo la seguridad de que no lo fue. Sí me queda de esa
experiencia anterior cosas que definitivamente van a mejorar esta vez.
No me queda más que darles infinitas gracias a todas, por el apoyo
permanente y por estar ahí siempre alentándome. Por algo están en mi
camino aunque finalmente no logre pasar del otro lado del PVDC. Igual
creo que fue un camino exitoso, por todo lo que aprendí y por todo lo
que me deja adentro el recorrido.
Un beso enorme a todas y perdón
por este mensaje tan largo. Recibirán noticias seguramente por medio de
Anita cuando nazca mi bebé (que por cierto aún no tenemos claro si es
bebé o beba, aunque yo siempre sentí que era varón).
Luisina"
Y Emilió nació, a las 8 en punto de la mañana del 26 de septiembre de 2011. Ni bien salió de mi panza, aún con el cordón latiendo, me lo colocaron encima (me ataron, pero muy suavemente, así que pude abrazarlo dando un suave tirón a las gasas y desatándolas). Yo misma descubrí que era un varón. Ahí estuvo mientras pasaba el minuto de espera que habíamos pactado (no es usual en una cesárea). Después cortaron el cordón y lo limpiaron. Vino la neonatóloga y lo revisó encima mío aún lleno de sangre y grasita blanca. Olía riquísimo y lo primero que hice fue sacarle la grasa y pasármela por los labios. David estaba al lado nuestro y sacó algunas fotos. No se oían otras voces que las nuestras (o tal vez el mundo se detuvo, no sé). No lo pincharon, no lo lavaron y no nos separaron en ningún momento. No le pasaron sondas, ni lo midieron. Lo pesaron en un segundo con la balanza puesta a mi lado: 3.050 kg. En seguida se prendió a la teta y salimos del quirófano los dos juntitos (David se sacó el traje de cirugía que le dieron para presenciar la cesárea, lo encontramos en la salida del asensor). Tengo además que destacar el trabajo de las puericultoras del Sanatorio de la mujer (al menos de las que me tocaron a mi) porque pasaban 2 veces al día y realmente asesoraban de lactancia.
Ya más adelante hablaré del papel de mis dos obstestras: Jaime Lardizábal y Cristina Giménez. Pero eso será otro día.
La búsqueda de mi segundo hijo me llevó a un largo camino para buscar mi parto vaginal después de cesárea. Me encontré con mujeres valiosas y valientes que me mostraron el trayecto y las opciones. Yo elegí parir en casa, me informé y me preparé para eso. No pudo ser, pero mi hijo me enseñó una cosa más: el camino de la aceptación. Y es una increíble lección. Por eso yo, que no parí en casa, que no parí después de cesárea y que no parí vaginalmente, me siento igualmente emponderada. Porque pude elegir y decidir con información, porque pude hacer que la vida de mi hijo empiece en forma digna aunque no lo haya llenado de las hormonas del parto (porque esa es una realidad). Emilio nació y no fue violentado. Yo creo que el final del camino, de MI camino personal hacia este segundo hijo fue maravilloso y exitoso, aún cuando el final haya sido distinto al soñado.
Felices seis meses hijito mío, mi pequeño duende de la felicidad. Gracias por tu vida, gracias por tanto :)
| Emilio con 30 minutos de vida |
*(se puede parir vaginalmente después de cesárea, MIL veces se puede! Y si no, mirá todas estas historias
Lo que tengo/ Lo que quiero
13 febrero 2010
Bueno, blanqueo, a lo mejor le sirve a alguna otra mamá que ande en la búsqueda. A lo mejor alguien me ayuda con otro nombre. Las opciones de obstetras respetuosos en Rosario que podrían aceptar un intento de PVDC, son tres:
- Hugo Páez
- Cristina Giménez
- Jaime Lardizábal
De los tres al que menos confianza le tengo es a Lardizábal, me huele a que va a esperarme hasta la semana 39 y luego va a programar la cesárea (recuerden siempre que tengo una cesárea previa). Tal vez es un prejuicio mío, por eso voy a hacer una consulta de todas formas ;-) Antes lo recomendaban en Doulas de Rosario ¿alguien sabe por qué ya no?
Y la que más me gusta es Cristina Giménez, aunque he escuchado algunas críticas. Me gusta porque con ella podría intentar un nacimiento en el hogar :) Y hasta ahora es la que más me "cierra" de los tres (aclaro que aún no hice ninguna consulta)
Lo que busco (son puntos principales, tengo muchísimos más que redactaré en el correspondiente plan de parto):
- intentar un PVDC
- comenzar el parto sin inducción de ningún tipo (aunque finalmente se haga una cesárea)
- que me esperen el tiempo necesario (hasta semana 43 por lo menos)
- no episiotomía de rutina
- no enema
- no rotura artificial de membranas
- que no se me separa de mi bebé en ningún momento (en ninguno!)
- no monitoreo fetal continuo
- poder elegir la posición en la que quiero estar durante todo el parto
- amamantar al bebé en la sala de partos
- estar acompañada por mi marido en todo momento
Si finalmente es cesárea:
- no estar atada
- que bajen los campos quirúrgicos el momento del nacimiento
- que hagan silencio y no hablen de cosas triviales: ¡nace un niño!
- amamantar a mi bebé en el quirófano
- estar acompañada por mi marido en todo momentoSobre el bebé:
- que no sea separado de mi en ningún momento
- que esté conmigo durante las horas siguientes al nacimiento, para los controles hay tiempo!
- por ende: que no lo bañen, ni lo pesen, ni le pongan gotas en los ojos, ni lo midan, ni lo aspiren, ¡ni nada!
- a la enfermera que venga con una mamadera: le pego....sí, la paz me llega hasta ahí. Me voy a poner violenta, se los anticipo ;-)
-esperar a que deje de latir el cordón para cortarlo (esto lo agrego ahora), aunque estoy averiguando acerca de los beneficios del nacimiento lotus (googleen, pero básicamente consiste en dejar el bebé pegado a la placenta hasta que se separen solitos...si medio asquito, pero tiene muchos beneficios!)
-esperar a que deje de latir el cordón para cortarlo (esto lo agrego ahora), aunque estoy averiguando acerca de los beneficios del nacimiento lotus (googleen, pero básicamente consiste en dejar el bebé pegado a la placenta hasta que se separen solitos...si medio asquito, pero tiene muchos beneficios!)
A eso llamo yo un nacimiento respetado (faltan puntos, ojo). Si van a recomendarme a alguien, se los agradezco, pero estén absolutamente seguras de que ese obstetra se maneja según protocolos respetuosos (no alcanza con que me diga "mamita" o "gordi", es más si puede evitar llamarme así se lo agaredeceré. No me interesa que sea tierno conmigo, para eso está mi marido).
También necesito: una partera que esté dispuesta a viajar a Rosario y una doula, pero para eso hay tiempo. Ah, y necesito estar embarazada para usar todo esto, ¿o no? Pero para eso también hay tiempo :)
¿Alguien tiene reservas con respecto a alguno de estos obstetras? Si no se animan por acá, háganlo por privado a mi mail: luisinaserenelli@yahoo.com.ar
Voy a necesitar mucho aguante, mucha ayuda, mucho sostén de tod@s ustedes. Sé que voy a lograrlo, no voy a equivocar el camino esta vez. Toda la información que puedan darme, a mi me sirve :)
Agustina y Guadalupe: 365 días ♥
20 noviembre 2009
El 7 de diciembre de 2008 abrí mi correo y leí éste mail. Es la historia del nacimiento de mis sobrinitas, Agustina y Guadalupe. Un año después volví a leerlo y me emocionó tanto como en ese momento. Con el consentimiento de Caro y Seba, los papás múltiples, lo comparto con ustedes.
"Hoy hace 16 días que soy mamá de Agustina y Guadalupe. Mis mellis nacieron el 20 de noviembre en el Sanatorio de la Mujer, con el obstetra E. Reviglio. Y esta es mi historia.
En abril de 1990 conocí a Seba, hoy mi esposo, estuvimos 7 años de novios y en abril del 2006 nos casamos. Un año antes me operaron de urgencia de quistes en los ovarios que tenían el tamaño de una naranja. Sí, me operaron de sorpresa porque la ginecóloga a la que iba antes nunca me hizo una ecografía de control y como yo no tenía dolores cuando menstruaba, era imposible darse cuenta. Al operarme me dijeron que todo estaba bien. A los pocos meses, en una eco de control en el Hospital Italiano, el ecografista me dijo que tenía endometriosis (¡diría el nombre del doctor para que no vayan!). Igual comencé a prepararme con mi nueva ginecóloga para empezar a buscar un bebé: me hice análisis, ecos y tomé 3 meses pastillas anticonceptivas. Todo esto fue en el 2007, pasados esos 3 meses, comenzamos la ansiada búsqueda. Yo q nunca había anotado fechas ni nada, lo hice y me ayudó mucho. En febrero de este año (2008) volví a hacerme una eco transvaginal y el mismo doctor me dijo "No, de la forma en que está lleno tu útero de líquido, es imposible tener bebés, es como llenar un moisés de agua". Salí llorando, como cada vez que iba. En marzo cambié de ecógrafo, me fui a otro lado, y el nuevo ecografista me dijo que yo no tenia nada. En ese momento aún no sabía que el 13 de marzo sería mi última menstruación.
Así las cosas, como estaba tan ansiosa, mi gine me recomendó ir a una especialista en fertilidad. Fuimos un viernes a la nochecita, esta doctora me dio una lista enorme de análisis para hacerme. Algunos debía hacerlos 3 días después de comenzar a menstruar y ¡nunca más me vino! El viernes 18 de abril por la mañana, me hice el evatest a las 6.30 de la mañana: no aguantaba más ni mi ansiedad, ni las ganas de hacer pipi. Rápidamente salieron las dos rayitas!!!!! Corrí a la cama a contarle a Seba. Nos mirábamos y mirábamos llenos de felicidad!! Por fin nos había pasado, por fin!!! Guardamos el silencio todo el día, me hice otro test más por las dudas y a la nochecita fuimos a la ginecóloga que me dijo que me haga el análisis de sangre el lunes. A la noche corrimos a darle la noticia a nuestros padres de que YA ÉRAMOS TRES: lo cuento y no puedo creer que fue solamente hace unos meses atrás.
Ese lunes el análisis de sangre me dio altísimo, le mandé un mensaje al celu a mi doctora que me dice: “UYYYYYYYY sí, estás embarazadísima”. El valor de la beta era de 23.0000. A las 9 semanas nos hicimos la primera ecografía. Era el miércoles 5 de mayo de 2008. Ese día la vida nos daría otra gran noticia. El ecógrafo, al poner el scanner en mi panza empezó diciendo: “Uyyy que bien que se ve ¿él es tu esposo??”, y yo: “Sí”, y él : “Y...tienen otros hijos??”, y nosotros: “No”, y él: “Bueno, es que SON DOS BEBES!”. No lo podíamos creer, qué FELICIDAD!!!
Ahora, se preguntarán:
“¿Hicimos tratamiento?”. No
”¿Tomaste algo?”. No
“¿Tenés antecedentes?” No
“¿Tu marido?” Tampoco
Y yo respondo que en la cuadra donde vivía de soltera eran montones de mellis. Y muchos me dicen: “¡Es elagua de tu barrio!” jajajaja.
Aun lo veo, lo escribo, lo charlo y no dejo de sorprenderme. Tuve un embarazo espectacular que duró 36 semanas, todo salió perfecto, fue sin dudas la mejor época de nuestras vidas. Hasta el 20 de noviembre, al ver a nuestras bebas. Guadalupe nació a las 15:55 y Agustina a las 15:58, en una cesárea respetada. Estuvieron una semana en neonatología por bajo peso. Cuando llegaron a los 2Kg. el 27 de noviembre, nos vinimos los cuatro a casita y aquí estamos, haciéndolas engordar con mi teta y algo de complemento.
Somos TAN felices. Ahora soy mamá, Seba es papá y sentimos que el milagro se hizo realidad."
Por mi parte ¿qué más puedo agregar? Son una hermosa familia, y son parte de esto de criar a nuestros hijos en comunidad, valorando la familia. Le pusieron toda la garra para sostener la lactancia, crían a sus hijas con amor y se nota en cada gesto, a cada segundo. El primer cumpleaños es una época muy especial, ojalá podamos seguir acompañándonos en la vida y compartiendo la crianza de nuestros hijos.
¡Los queremos un montón!
¡¡Feliz Primer Año Agustina y Guadalupe!!
¿Sos mamá múltiple?¿Estás por serlo? Hay un lugar en donde podés recibir contención y apoyo: Padres Múltiples, allí también podrás encontrar un foro en donde compartir tus experiencias con otros papis y mamis múltiples.
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Luisina Serenelli
Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción