Centenario
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9 meses
26 junio 2012
Hoy Emilio cumple 9 meses. Sí, 9 meses ¡ya!
Desde hace algunas semanas, miro asombrada cómo empieza el lento camino de despegarse de mi, de tomar conciencia de su individualidad. Y no deja de sorprenderme.
Emilio es muy distinto a Guille. Y eso me tomó desprevenida, porque yo me imaginaba que iba a ser la versión bebé de su hermana. Y no, es totalmente distinto, tanto físicamente (se parece al abuela paterno, y mucho!) como desde el punto de vista de su personalidad. Estuvo durante 3 meses enteros exclusivamente en brazos. Eso fue posible porque coincidió con el tiempo en el cual David estuvo desempleado, así que o estaba en mis brazos o estaba con el padre. Cuando David empezó a trabajar, lo dejé un día en el cochecito y me miró feliz, cuando se cansó de estar ahí lloriqueó y lo levanté. Y así ha sido desde ese momento: mochila ergonómica, fular, bandolera o cochecito. Y en todos los casos él tiene su sonrisita siempre dispuesta. A los 5 meses lo empecé a dejar en el piso y se entretenía muchísimo con sus juguetitos, empezó a experimentar el gateo a los 6 meses y ya hace mucho tiempo que lo domina a la perfección en velocidad y dirección ;-) Y hace unas dos semanas, contra todas mis expectativas, empezó a pararse. Y no para. Arrastra sillas, le da de costado a lo largo del sofá y cada dos por tres se da terrible cocazo contra el piso (pobre mi bebé).
Es cierto que yo me encargué de dirigir su personalidad intrauterina -jejeje- diciendo a quien lo quisiera escuchar, que este iba a domir. Y así fue, Emilio dormía 6 horas seguidas a la semana de vida (siempre de noche), y 9 horas seguidas a los dos meses. Sí, tomaba algo de teta en esas horas, pero como dormimos juntos desde que nació, nunca nos despertamos. Ahora ya no toma tanto de noche, recién a eso de las 7am se prende y así tira unas dos horas más. Si en la casa hay silencio, es capaz de pegarle duro y parejo hasta las 10. Ahora que está en este proceso de expandir sus desplazamientos, se duerme más tarde. Es como que no quiere resignar ni un minuto de aprendizaje. A veces se duerme y a los dos o tres minutos se empieza a mover, se arrodilla (aún agarrado de la teta, auch!), abre los ojos, sonríe y ¡quiere salir gateando! Pero en general a eso de las 11 ya está dormido. Guille para ese entonces ya anda por el segundo sueño y él insiste en treparse a la hermana, tironearle los pelos y babosearle la cara.
Toma teta tranquilamente. No es un desaforado de la teta, de esos que cada media hora toman, pero sí viene bastante a pedirme: sobre todo cuando tiene sueño o se cae y su forma de consuelo son unos minutitos de teta. Hace un tiempo empezó a morderme, pero entendió rápido que la teta no se muerde (por suerte, porque es un dolor de los feos!).
Toma teta tranquilamente. No es un desaforado de la teta, de esos que cada media hora toman, pero sí viene bastante a pedirme: sobre todo cuando tiene sueño o se cae y su forma de consuelo son unos minutitos de teta. Hace un tiempo empezó a morderme, pero entendió rápido que la teta no se muerde (por suerte, porque es un dolor de los feos!).
Tiene 3 dientes inferiores y aún conserva sus ojitos celestes. No sé si le cambiarán o no. A Guille le cambiaron después de los 10 meses, así que aún no pierdo las esperanzas de que mis hijos tengan el mismo color de ojos y ninguno se frustre (mi hermana del medio aún conserva su trauma por no tener ojos celestes, es cierto que tal vez mi mamá alimentó ese trauma, pero a mi me da miedo que alguno de mis hijos vaya a sufrir por semejante pavada!).
Y qué les voy a decir, yo soñaba con tener dos nenas. Pero el hijo varón fue un deslumbramiento. Bah, no. Más bien diría yo que Emilio fue una sorpresa inesperada (y estoy segura de que lo hubiera sido de todas formas si fuera nena). Por la paz que tiene y que transmite, por su infinita confianza en su pequeño mundo (el tipo no le tiene miedo a nada ni a nadie!), por la lactancia que seguimos disfrutando después de pelearla mucho (lo logramos Emilio!!!!), por dormir de noche sin rom-per-las-bo-las (eso fue un regalo del universo!).
Ahora está contentísimo jugando a mis pies. Agarró el tacho de comida la gata, lo revolea y lo va a buscar. Se mata de risa. Transmite una alegría increíble.
Yo creo que los segundos hijos son un flash. Porque realmente uno tiene dudas de si va a querer al segundo como quiere al primero. Y esas dudas se desvanecen cuando el bebé nace, ni siquiera te lo preguntás, que se yo, se da naturalmente.
Y sigo maravillada de todo lo aprendido en estos años, en toda la riqueza que te aporta ser mamá.
Guille rompió el mundo en dos, hizo que toda mi vida se reformulara, me dejó adelante de mi sombra y solo yo tenía que elegir si quería verla o no. Elegí verla y sin bien fueron años difíciles, de muchas cosas replanteadas, también fue un crecimiento inmenso. Emilio trajo, simplemente (y nada menos!) la alegría. Y nos la merecemos :)
Felices 9 meses mi amor. Estamos muy contentos de que estés entre nosotros ♥
Seis meses
26 marzo 2012
A la misma hora en que se publique esta entrada, Emilio cumplirá 6 meses. Hace ya algunos días que estoy emocionada. Me senté a releer la larguísima cadena de mensajes en respuesta a un privado mío por facebook. Aún hoy se me caen lagrimitas de emoción cuando leo esa enorme red de contención que tejieron para nuestra familia tantas mujeres enREDadas: amigas, compañeras de lucha y de camino, conocidas significativas, antiguas compañeras del foro. Era un momento delicado, habíamos recibido una sacudida pero debíamos estar en pie para recibir a este hijo. Soñado, pensado, planificado y esperado. Fue un niño respetado desde su concepción. Y, si bien torció el camino que teníamos preparado, también fue respetado en su nacimiento. Yo lo busqué así y lo logré. No, no fue nuestro soñado PVDC en casa que tanto planificamos. Nació en una cesárea respetada que curó cualquier herida anterior. Él lo dispuso así y marcó el camino de su llegada.
Todas las palabras de aliento, apoyo y cariño me las guardo para mi familia y para mi. Comparto con ustedes el mail que desencadenó esa avalancha de amor y contención. Ese mail refleja muy bien mis sentires con respecto al momento en el que estábamos :)
(las negritas son aclaraciones mías)
"Hola a todas!
Si están agregadas en este mensaje es porque en algún momento me han
preguntado cómo estaba o cuáles eran mis novedades con respecto al
embarazo. Obvio que pueden "bajarse" de la cadena cuando quieran. 

Bueno, la mayoría de ustedes saben -porque han sido parte importante de
esta búsqueda- que habíamos decidido tener nuestro PVDC en casa, con
Cristina Giménez, que es la única en Rosario que atiende en domicilio.
Nos preparamos durante semanas con Cristina, asistiendo al taller que
ofrece, compartiendo muchos momentos muy lindos con otras parejas (ya
esos bebés nacieron en casa! estoy muy contenta por eso). En total éramos 4 parejas: 2 primerizas que parieron en casa y 2 con cesáreas previas, la otra chica sí logró su PVDC :)
A mitad
de camino surgió lo que sería nuestro "primer inconveniente": bebé Monje
estaba sentado, pero corría la semana 32 y aún teníamos mucho tiempo por
delante. Me desanimé un poco, claro, porque fue encontrarme ante una
situación muy parecida a la de mi anterior embarazo....pero como muchas
me dijeron, el camino hacia el PVDC también nos posibilita superar los
obstáculos que nos llevaron a la cesárea anterior. Así que fui de un
médico chino a hacer moxibustión (y continué por mí misma el tratamiento
en casa, con los rollitos de artemisa que el mismo chino me regaló, un
divino el médico), gateé y estuve en posición de mahometano 40 minutos
por cada dos horas (es decir, mucho tiempo, jeje), de paso me sirvió
para aliviar el dolor de espalda, hablé con el bebé (tranquilamente y
por momentos intimándolo jeje), empecé a recorrer mi biografía humana
con una terapeuta del equipo de Laura Gutman que me dio muuuuchas pistas
y me ayudó un montón (y que recomiendo, me sirvió mucho), lloré,
patalié, escribí infinidad de emails, exigí la versión externa y la
intentamos 4 veces (a pesar de que antes de la semana 37 es riesgoso,
valoramos los beneficios con mis equipos obstétricos y lo intentamos),
por cierto...es un dolor indescriptible -me refería a la versión externa-, también recurrí al homeópata.
Cristina no atendía un parto en podálica en mi casa y los sanatorios
en donde ella atiende no están en mi obra social. Ante la realidad de
encontrarme en la semana 36 y que mi bebé siguiera sentado, decidí
negociar con mi otro obstetra la posibilidad de esperar a que se
desencadene el trabajo de parto y, si el bebé seguía sentado, hacer la
cesárea una vez comenzado el mismo. Ese día le conté que yo había
planeado un parto en casa y él se solidarizó tanto conmigo que aún hoy
me emociono cuando pienso en toda la buena voluntad que le puso (me refería a Jaime Lardizábal). Cuando
vi su buena predisposición, decidí negociar con él la posibilidad de que
me atendiera el parto en podálica en el sanatorio, me escuchó, me
explicó los riesgos y me dijo que si el trabajo de parto se
desencadenaba solo y avanzaba sin detenerse, podíamos intentar el
nacimiento de nalgas. No se pueden imaginar la tremenda batalla "ganada"
que significó eso para mi...antes de que Jaime Lardizábal (el obstetra
del sanatorio) aceptara atenderme el parto en podálica habíamos charlado
la posibilidad de viajar a Villa General Belgrano a que nos atienda
Silvia Peyrú, pero la
verdad es que esta opción era bastante compleja porque David no puede
tomarse vacaciones y bueno, porque yo soy muy arraigada a mis
espacios...pero lo consideré de todas maneras, por ser una opción más.
En el medio, Lardizábal me pide otra eco para ver si podíamos volver a
intentar la versión. En esa eco se presenta otro problema, que yo venía
arrastrando y que se presentó tb en el embarazo de Guille: oligoamnios.
En la semana 32 tenía un índice de líquido amniótico de 6 (lo normal es
que sea de entre 9 y 12), pero una vez más yo tomé decisiones y mis dos
obstetras me apoyaron: no iba a hacer reposo en cama porque con Guille
no había servido de nada, sí iba a tomar más líquido, lo que se llama
"sobrehidratación", llegué a tomar 6 litros diarios de agua más todo lo
que ya e por si uno consume (mate, jugos). Bueno, en la eco del jueves
el ILA (índice de líquido amniótico) estaba en 3. Me asusté, pero decidí
que "a mi otra vez no me agarran", así que me fui a otros dos
ecografistas independientes del sanatorio en donde me atiendo. Y el
diagnóstico es el mismo: oligoamnios severo. Estoy de 37 semanas.
Con las tres ecos me fui de Lardizábal y bueno, la situación es
compleja, digamos...él acepta esperar unos días más para llegar a
término, pero no le parece bueno que esperemos hasta la sem 40 o hasta
que se desencadene el parto, básicamente porque probablemente el ILA
siga bajando y ya un ILA de 4 es indicación de cesárea. Para "aguantar"
me mandó a un monitoreo el lunes (me había negado a los monitoreos
anteriores) y una eco con doppler el viernes que viene. Si cualquiera de
los dos estudios da alterado, bebé Monje debería nacer.
Si me
preguntan cómo estoy, bueno...es raro...es como que ya lloré tanto que
me siento un poco vencida, como sin ganas de más. También es cierto lo
que me dijo Cristina: basta de autocompasión, porque también están el
papá y la hermana y el propio bebé monje y vieron que yo tiendo a ser
bastante egocéntrica.
Como ya les dije a varias de ustedes: nunca
perdí las esperanzas de que el bb se diera vuelta, pero la realidad ya
me dice otra cosa y es que con tan poco líquido, es casi imposible
incluso que se mueva demasiado. También sigo teniendo esa sensación de
duelo, de no poder creer que no vaya a pasarme a mi. Lo soñé tanto, lo
imaginé tanto, que no puedo creer que no vaya a ser real.
Por otro
lado, las causas del oligoamnios son desconocidas: puede ser
idiopático, pero también puede ser un problema de la placenta o incluso
puede ser que algo en los riñones del bebé no funcione bien. Esto es lo
que más me preocupa, porque tengo mucho miedo de que lo metan en neo por
rutina o (peor) porque lo necesite realmente.
Así que en realidad
ahora se viene lo más difícil y tengo que reponerme para afrontarlo de
la mejor manera posible. No creo que lleguemos mucho más allá de las 38
semanas (las cumplo el sábado que viene).
Podría decir mil cosas
más, pero lo voy a cortar acá porque ya es larguísimo y no es justo para
ustedes jaja. Es irónico haber planeado un parto en casa y terminar
peleando por una habitación privada en el sanatorio jejeje...ni les
cuento lo que es tener la pileta de parto (Cristina me había prestado una pileta de partos para que me relaje) en casa y estar negociando los
detalles de una posible cesárea programada :S Claro que todo esto me
reconcilia con mi cesárea anterior, que no fue una innecesárea, pero que
ahora ya tengo la seguridad de que no lo fue. Sí me queda de esa
experiencia anterior cosas que definitivamente van a mejorar esta vez.
No me queda más que darles infinitas gracias a todas, por el apoyo
permanente y por estar ahí siempre alentándome. Por algo están en mi
camino aunque finalmente no logre pasar del otro lado del PVDC. Igual
creo que fue un camino exitoso, por todo lo que aprendí y por todo lo
que me deja adentro el recorrido.
Un beso enorme a todas y perdón
por este mensaje tan largo. Recibirán noticias seguramente por medio de
Anita cuando nazca mi bebé (que por cierto aún no tenemos claro si es
bebé o beba, aunque yo siempre sentí que era varón).
Luisina"
Y Emilió nació, a las 8 en punto de la mañana del 26 de septiembre de 2011. Ni bien salió de mi panza, aún con el cordón latiendo, me lo colocaron encima (me ataron, pero muy suavemente, así que pude abrazarlo dando un suave tirón a las gasas y desatándolas). Yo misma descubrí que era un varón. Ahí estuvo mientras pasaba el minuto de espera que habíamos pactado (no es usual en una cesárea). Después cortaron el cordón y lo limpiaron. Vino la neonatóloga y lo revisó encima mío aún lleno de sangre y grasita blanca. Olía riquísimo y lo primero que hice fue sacarle la grasa y pasármela por los labios. David estaba al lado nuestro y sacó algunas fotos. No se oían otras voces que las nuestras (o tal vez el mundo se detuvo, no sé). No lo pincharon, no lo lavaron y no nos separaron en ningún momento. No le pasaron sondas, ni lo midieron. Lo pesaron en un segundo con la balanza puesta a mi lado: 3.050 kg. En seguida se prendió a la teta y salimos del quirófano los dos juntitos (David se sacó el traje de cirugía que le dieron para presenciar la cesárea, lo encontramos en la salida del asensor). Tengo además que destacar el trabajo de las puericultoras del Sanatorio de la mujer (al menos de las que me tocaron a mi) porque pasaban 2 veces al día y realmente asesoraban de lactancia.
Ya más adelante hablaré del papel de mis dos obstestras: Jaime Lardizábal y Cristina Giménez. Pero eso será otro día.
La búsqueda de mi segundo hijo me llevó a un largo camino para buscar mi parto vaginal después de cesárea. Me encontré con mujeres valiosas y valientes que me mostraron el trayecto y las opciones. Yo elegí parir en casa, me informé y me preparé para eso. No pudo ser, pero mi hijo me enseñó una cosa más: el camino de la aceptación. Y es una increíble lección. Por eso yo, que no parí en casa, que no parí después de cesárea y que no parí vaginalmente, me siento igualmente emponderada. Porque pude elegir y decidir con información, porque pude hacer que la vida de mi hijo empiece en forma digna aunque no lo haya llenado de las hormonas del parto (porque esa es una realidad). Emilio nació y no fue violentado. Yo creo que el final del camino, de MI camino personal hacia este segundo hijo fue maravilloso y exitoso, aún cuando el final haya sido distinto al soñado.
Felices seis meses hijito mío, mi pequeño duende de la felicidad. Gracias por tu vida, gracias por tanto :)
| Emilio con 30 minutos de vida |
*(se puede parir vaginalmente después de cesárea, MIL veces se puede! Y si no, mirá todas estas historias
Cuentas saldadas
09 agosto 2011
(los comentarios sehabían cerrado solos, perdón! ahí están y gracias a quienes me avisaron!)
Estaba leyendo esta nota de Lety, de Criando Creando y recordé algunas cosas que me gustaría comentar con ustedes.
Estaba leyendo esta nota de Lety, de Criando Creando y recordé algunas cosas que me gustaría comentar con ustedes.
Como muchas de las que se acercan a leer por acá saben, yo tuve problemas con mi lactancia y no pude solucionarlos. Desde los cuatro días de vida tuvimos lo que se llama una "lactancia mixta", Gui tomaba teta y fórmula :(. Cualquiera pensaría que en mi embarazo no me había informado nada. Bueno, la verdad es que sí había buscado algo de información sobre lactancia, pero recuerdo que en una de las páginas que leí decía algo así como "mientras estés segura de querer amamantar, vas a poder, porque todas podemos". Bueno, me dije, debe ser fácil así que seguro puedo hacerlo. Pero claro, nadie me había hablado nunca de los probables problemas que podrían surgir y llegué al puerperio emocionalmente frágil, dependiente de las opiniones de los demás y sin ningún Plan B a la vista. Hacia mediados del 5to mes Guille empezó a rechazar el pecho y fue el principio del fin. No llegamos ni a los seis meses :(
Por esa misma época me encuentro ocasionalmente con el libro La maternidad y el encuentro con la propia sombra de Laura Gutman y junto con su lectura, me derrumbo. Unos días después le detectan a Gui el problema en las caderas y debemos colocarle el arnés. Fue traumático, pero a la vez siento que tuvimos la oportunidad que se nos dio de conectarnos, de tenernos a upa y de volver a vivir esos meses del principio en los que yo andaba como drogada, distante (de mi hija y de todo). Detrás de Laura Gutman vendría lo demás: blogs y foros de crianza natural y la temida verdad: realmente podría haber amamantado el tiempo que quisiera (o que quisiéramos Guille y yo) si hubiera tenido información mejor y ayuda cercana. Después llegué a la Liga de la Leche y me di cuenta de que la ayuda que necesitaba la había tenido ¡cerca! Me fui al fondo, lloré mucho, me hice cargo de mis propios errores y lo primero que se me ocurrió fue "voy a tener otro hijo para hacerlo BIEN esta vez". En ese momento, promediando mi puerperio, me parecía super lógico y natural tener otro hijo para sanar viejas heridas. Por suerte, pasaron muchas cosas en el medio y pude empezar a mirar desde afuera y reflexionar.
Lo primero que pasó es que Guille creció y con ese crecimiento muchos miedos se fueron desvaneciendo. Ese vínculo que no habíamos formado durante los primeros meses, lo reconstruimos usando otras herramientas. Mi puerperio empezó ser más llevadero y por fin vi la luz del otro lado del túnel. Y de pronto esa tristeza por "todo lo que no fue" se desvaneció, ya no sentía el pecho hundido al recordarme llorando con mi beba de 20 días en brazos. De a poco me di cuenta de que había podido sanar mis heridas criando a mi hija dentro de un marco respetuoso y amoroso. Si, obvio que en algunos momentos de estos años me desbordé o que estuve cansada o que se me escapó un grito. Pero la intención siempre fue criarla en libertad.
A todo lo que pasó lo ubiqué en el lugar que le correspondía: la cesárea programada por podálica fue la consecuencia de mi desconexión total con el embarazo, nuestra corta lactancia fue un camino hacia el descubrimiento de otras maneras de criar, los meses que Guille pasó en el cochecito fueron subsanados con mucho upa por su displasia de caderas. Así, no me quedaron cuentas grosas por saldar con mi maternidad. Claro que a veces me enojo conmigo misma por mis reacciones dramáticas ante cualquier situación (es un mal familiar jaja) o que siento que "ya no puedo más".
Llegué a este embarazo sintiéndome muy libre de todo eso que pasó, porque todo tuvo un lugar y un sentido. Me sirvió para seguir adelante. Y fue una época hermosa, de mucha transformación y crecimiento. Entre tanto llanto nocturno me saqué una a una las espinitas (chupate esa metáfora jaja), no sólo las que me generaron mis errores durante los primeros meses de Guille, sino también muchas heridas de mi propia crianza.
Voy a parir a este hijo, pero no porque quiera sanar el nacimiento de mi hija sino porque creo firmemente que es lo mejor para él y para mí. Voy a amamantarlo todo el tiempo que ambos deseémos, pero no porque a mi hija no la amamanté tanto tiempo, sino porque sé que la teta es lo mejor para un bebé desde todo punto de vista (y porque tengo ayuda cercana y porque no voy a permitir que ningún pediatra se meta con mi lactancia). Voy a tenerlo mucho a upa desde el primer día, pero no porque a mi hija la dejaba bastante en el cochecito durante los primeros meses, sino porque tengo ganas de tenerlo mucho a upa :) Voy a intentar hacerlo bien esta vez, pero no porque necesite remediar algo, sino porque no concibo otra forma de hacerlo ahora que sé. Vamos a ser padres nuevamente porque deseamos profundamente a este hijo, no porque necesitemos sanar nada ;-)
¿Me preocupa que mi hija no haya tenido todo lo que voy a darle a este hijo? Para nada, porque se lo di de otra forma, curé mis propios errores en su crianza :) La veo a Guille tan grande y tan feliz que no creo que le falte nada, no creo que le falte amor. Y aparte también es un camino que hago por ella y por otras mujeres. Porque sé que si conseguimos cambiar el paradigma, mi hija no va a tener que bramar para que respeten el nacimiento de mis nietos, sé que no va a tener dificultades para amamantar porque va a crecer escuchando que todas podemos con información y apoyo.
¿Cómo voy a tener cuentas pendientes con mi maternidad si fue Guille la que me dio el sacudón y consiguió despertarme de esa "anestesia social" en la que me encontraba? ¿Si me propuso un camino porque no se cansó de reclamarme hasta que no pude hacer otra cosa que escucharla?
Y ustedes ¿cómo se sienten con sus maternidades?¿Se sienten heridas aún en algunos aspectos o las heridas han ido suavizándose? ¿Hay cosas que creen que les "quedaron pendientes"?
(vieron que volví)(jijiji)
luisina reloaded jajajaja
De a poquito
04 agosto 2011
Dije que este bebé me iba a costar más barato ¿será? jejejeje, al menos no tengo mi sueldo propio como para "hacerlo bolsa". Lo malo es que la gente te regala siempre las mismas huevadas (aunque les avises que no lo hagan): bodys talle 0, ranitas y medias. Pero ohhhh, este bebé va a crecer descalzo, ¿para qué carajo quiero las ranitas?
Quiero comprar pañales de tela, no sólo por la cuestión ecológica sino porque vamos a probar con comunicación de la eliminación y es más práctico con pañales que no tengan ese gel asqueroso que los "mantiene siempre secos". Pero yo me conozco y soy bastante vaga para lavar y tender ropa, así que tengo dudas :S
Cochecito tenemos el de Guille, como nuevo. También hay bandolera, mei tai y Manduca. Quiero un fular elástico, pero mi hermana cree que eso es algo para ponerse en el cuello onda bufanda., el resto de los familiares desconoce el término.
Y ahora se me antojó comprar un doppler fetal. Si, esto es un delirio y un capricho de embarazada. Pero como tuve pocos caprichos, me lo voy a permitir (jeje).
Detesto pensar en adquirir un camisón.
Me gustaría que Guille deje la mamadera antes del nacimiento, así tiro todo lo Avent a la basura.Pero no me hago ilusiones: mi sobrino tomó en su "mema" hasta los 5 y mi hermana hasta los diez! (ay, sí, me da vergüenza ajena, somos una familia con necesidades altas de succión, esto puede sonar mal, jijiji)
¿Pueden creer que YA hay gente diciendo que me falta poco?¿Qué les pasa? No, ME FALTA MUCHO DOÑA!!! La percepción del tiempo es muy relativa, así que capaz que es por eso. Si te parece que falta poco para fines de octubre, entonces me falta poco :P
Habemus nombre identificatorio! Me lo reservo por unos días más :))
Y segundos después de la publicación...
Y segundos después de la publicación...
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Luisina Serenelli
Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción


