De este lado del mundo, hoy empieza el otoño. Después de dos semanas completas con la humedad a tope y máximas de 38°, se agradecen los 12° y el azul profundo del cielo. Además ayer fue algo así como el día internacional de la felicidad y entonces decidí venir a contar qué cosas me han hecho feliz este último tiempo.
Entre mis múltiples "sueños fotográficos" (que son muchos y caros, créanme), había uno bastante accesible: fotografiar un trigal. Digo accesible porque vivo en la llanura pampeana y el trigo es algo frecuente. De todas formas me costó años cumplirlo, primero porque durante mucho tiempo sólo se sembró soja, segundo porque al no tener auto llegar al campo se complicaba.
Cuando en noviembre pasado mi amiga Marcia nos invitó al cumple de su hijo mayor en Tortugas, una localidad al oeste de la provincia, justo antes del límite con Córdoba, supe que estaba cerca de cumplir mi sueño. La parte en donde le pregunté a mi amiga si había que pedirle permiso a alguien fue épica. Nací y me crié en la llanura pampeana, pero en una ciudad y ¡en las ciudades se pide permiso para todo! Yo quería saber si tenía que llevar una nota o si bastaba con saltar la tranquera, ja! Ríanse de mi ingenuidad, ok.
Al bajar de la autopista a Córdoba para tomar la ruta 9, allí estaban: muchos trigales uno al lado del otro.  Decir que los campos de trigo sobre la ruta son bellos, es poco. Bajamos en un lugar en donde la tranquera estaba abierta y nos tiramos sobre el trigo. ERROR! Pincha y es pegajoso, pero ya a esa altura no me importaba nada! Otra cosa que es cierta: ese día había viento y el trigo cantaba, bailaba, se movía como una masa sólida de acá para allá. Me pareció una cosa increíble, infinitamente hermosa.
Cumplir los sueños nos hace felices, ¿no? Ahora solo me faltan NYC, la aurora boreal y los campos de lavanda en la Provenza francesa (les dije que eran caros!), aunque con fotografiar un campo de girasoles casi que me conformo ;-)



Su cabello de trigo no es metafórico, guarda!


Mi niña 



Una tranquera


Suerte que a D le encanta parar en la ruta y pedirme que le saque este tipo de fotos :P


Esta vez también fui inmortalizada, ya que estaba cumpliendo un sueño! ¿Y el diploma?


Bellísimo trigal



Con estas fotos tan veraniegas, sinónimo del sol que comienza a morir para renacer en primavera, le doy la bienvenida al otoño. Te estábamos esperando, viejo amigo, como cada año.