De amor y de casualidad

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El trigal

21 marzo 2015
De este lado del mundo, hoy empieza el otoño. Después de dos semanas completas con la humedad a tope y máximas de 38°, se agradecen los 12° y el azul profundo del cielo. Además ayer fue algo así como el día internacional de la felicidad y entonces decidí venir a contar qué cosas me han hecho feliz este último tiempo.
Entre mis múltiples "sueños fotográficos" (que son muchos y caros, créanme), había uno bastante accesible: fotografiar un trigal. Digo accesible porque vivo en la llanura pampeana y el trigo es algo frecuente. De todas formas me costó años cumplirlo, primero porque durante mucho tiempo sólo se sembró soja, segundo porque al no tener auto llegar al campo se complicaba.
Cuando en noviembre pasado mi amiga Marcia nos invitó al cumple de su hijo mayor en Tortugas, una localidad al oeste de la provincia, justo antes del límite con Córdoba, supe que estaba cerca de cumplir mi sueño. La parte en donde le pregunté a mi amiga si había que pedirle permiso a alguien fue épica. Nací y me crié en la llanura pampeana, pero en una ciudad y ¡en las ciudades se pide permiso para todo! Yo quería saber si tenía que llevar una nota o si bastaba con saltar la tranquera, ja! Ríanse de mi ingenuidad, ok.
Al bajar de la autopista a Córdoba para tomar la ruta 9, allí estaban: muchos trigales uno al lado del otro.  Decir que los campos de trigo sobre la ruta son bellos, es poco. Bajamos en un lugar en donde la tranquera estaba abierta y nos tiramos sobre el trigo. ERROR! Pincha y es pegajoso, pero ya a esa altura no me importaba nada! Otra cosa que es cierta: ese día había viento y el trigo cantaba, bailaba, se movía como una masa sólida de acá para allá. Me pareció una cosa increíble, infinitamente hermosa.
Cumplir los sueños nos hace felices, ¿no? Ahora solo me faltan NYC, la aurora boreal y los campos de lavanda en la Provenza francesa (les dije que eran caros!), aunque con fotografiar un campo de girasoles casi que me conformo ;-)



Su cabello de trigo no es metafórico, guarda!


Mi niña 



Una tranquera


Suerte que a D le encanta parar en la ruta y pedirme que le saque este tipo de fotos :P


Esta vez también fui inmortalizada, ya que estaba cumpliendo un sueño! ¿Y el diploma?


Bellísimo trigal



Con estas fotos tan veraniegas, sinónimo del sol que comienza a morir para renacer en primavera, le doy la bienvenida al otoño. Te estábamos esperando, viejo amigo, como cada año.



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{28 días con Emilio} 2015

19 marzo 2015
Desde hace 3 años, realizo este proyecto fotográfico con Emilio. Se trata de 1 foto al día en blanco y negro durante todo febrero, proyecto inspirado en el que realiza Kristen Cook cada enero con sus hijos. Empecé en 2013 y, sinceramente, estuve a punto de abandonarlo este año. Tuve una cantidad enorme de sesiones durante febrero y se me hacía prácticamente imposible llevar adelante un proyecto personal. Pero a último momento decidí que no podía abandonarlo y opté por la forma más práctica: el teléfono. En diciembre cambié de celular por uno más básico, la calidad de las fotos es espantosa, pero amo este proyecto y creo que capta muy bien la personalidad de mi hijo menor. 
Para que fuera más fácil la descarga -y así poder armar el collage-, utilicé la etiqueta #febreroconEmilio (primero chequeé que nadie más la estuviera usando). Una vez terminado febrero, descargué todas las fotos agrupadas en el hastag a través de Instaport. El collage lo armé en Indesign porque me resulta más práctico, pero si saben utilizar las máscaras de recorte, pueden hacerlo en PS.
Si quieren seguirme en Instagram, mi cuenta es @luisinaese
Para ver el febrero con Emilio de 2013, click acá. 
Para ver el febrero del año pasado, acá. 

Y estos son los 28 días de febrero que vivió Emilio en 2015, con sus 3 años, toda una vida <3 


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Un poquito de playa y el Palacio San José

16 marzo 2015
Como les contaba ayer, las playas de la costa del río Uruguay estaban anegadas debido a la creciente. Nuestro alojamiento era un bungalow pequeño, en el medio de la ciudad y sin pileta, por lo que necesitábamos encontrar un lugar donde disfrutar un rato del agua. Los lugareños nos recomendaron un camping que estaba cerca de Concepción del Uruguay, en las ruinas de un antiguo molino de trigo. Se trata de un camping gigante, con bungalows e infinito espacio para carpas, en la orilla del arroyo Urquiza. Si bien es un emprendimiento privado, vale la pena conocerlo -si te gusta la carpa, dale para adelante porque las instalaciones son perfectas para acampar, en otoño debe ser muy bello- y pasar el día allí.
Mis hijos se tomaron literal lo de "pasar el día". Entraron a las 10hs al arroyo y logramos sacarlos a las 17hs. (gracias San Dermaglós! algunos dirán que es tóxico...pero las quemaduras que yo me agarraba en mi niñez mis hijos no las tuvieron jamás!). El agua fresca, la arena blanca, piedras, pececitos, la combinación perfecta para que los chicos disfruten. El arroyo en realidad está canalizado y tiene poca profundidad, lo cual lo hace muy seguro. Había un par de lugares en donde Guille no hacía pie, pero en general los podías dejar jugar bastante libres. 






Al costado del predio del camping, están las ruinas del molino Barreiro, un viejo molino de trigo abandonado. Es un lugar muy lindo para caminar y descubrir sus puertas, ventanas, pasadizos, etc.





Hola! Tengo una foto con mis hijos! Felicidad total (aunque el pelo me genera dudas con respecto a la "felicidad", ja!)




Después de todo el día en el camping, nos quedaba pendiente la visita al Palacio San José, muy cerquita de Concepción del Uruguay. También fue una sorpresa recorrerlo. El Palacio San José fue la última casa en la que vivió Justo José de Urquiza, una de las figuras políticas más importantes del SXIX. Había visitado el palacio en aquél viaje de 7mo. grado, pero la dimensión histórica del lugar y lo que implica visitarlo recién las descubrí esta vez. 
En definitiva, mis conclusiones me alejaron políticamente de Urquiza (el tipo se compró un barco a vapor para pasear por un estanque...¡por un estanque!) y me quedé pensando en lo duro que debe haber sido llegar hasta el palacio para la familia del caudillo. Me refiero a esto porque aún hoy la construcción está en el medio de la nada, no me quiero imaginar lo complicado que debe haber sido llegar hace casi 200 años atrás. De este hecho se desprende otra conclusión. Como bien sabemos, a Urquiza lo asesinan en el palacio. Todas las puertas de la residencia estaban abiertas y claramente se debe haber oído que venían jinetes al galope desde una distancia considerable, es decir, los guardias tuvieron el tiempo suficiente para cerrar las puertas, pero no lo hicieron, ergo, estaba todo arreglado. Por supuesto, no es novedad que el SXIX en Argentina fue violento. Bueno, de hecho la violencia política en Argentina es algo que nos define como sociedad.
Del palacio en sí, lo que más me impactó es la modernidad de la construcción, los detalles de decoración, el trabajo de herrería en las rejas, las puertas talladas, el piso de ladrillos que te lleva hasta el estanque. Algunas de las ventanas parecen salidas de Casa chaucha! Imaginate el título "Justo José, caudillo" y todas las fotos de la casita que se hizo construir.












Me matan los azulejos, la verdad, le envidio profundamente la cocina a Urquiza, lo que en un punto es delirante ;-)




Jardín delantero


Camino al estanque, en donde paseaba en su barquito, el "San Cipriano".


Se puede visitar hasta las 18hs. Más info, acá.
¿Conocen el Palacio?¿Les gustó? A mi la construcción me pareció increíble. Mis hijos se aburrieron muchísimo, pero bueno, estaban muertos del día en el arroyo, así que es comprensible. Si bien es una visita para adultos, con niños descansados puede disfrutarse perfectamente :)

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Parque Nacional El Palmar (y una avalancha de fotos)

15 marzo 2015
Tanto, tantísimo tiempo y un espacio más desde la última vez que abrí blogger. La vida me pasó por encima, como tantas otras veces. Por suerte, me trajo mucho trabajo y disfrute. No me puedo quejar (aún, JA!) del 2015. 
En enero hicimos una escapada a Entre Ríos, ya que a David le dieron las vacaciones recién para Semana Santa (ya llega!). Nos fuimos un sábado a la tarde y volvimos el martes a la mañana, aprovechando sus francos. El plan era hacer playa en el río Uruguay, en Concepción, pero la crecida de este año fue grande y Banco Pelay era innacesible. Por eso, buscamos alternativas y aprovechamos muchísimo esos 2 días. Entre Ríos es una provincia amable, con distancias cortas y pueblos tranquilos unidos por rutas seguras desde el punto de vista vial. Desde Rosario a Concepción del Uruguay son aproximadamente 3 horas y media en auto, lo que lo hace ideal para niños que no están acostumbrados a viajar por largas distancias y para alguien que sólo maneja desde hace 1 año (yo) y cuyo acompañante no sabe manejar ni tiene registro (tema para LARGAS discusiones, créanme!).
La cuestión es que, estando las playas anegadas decidimos ir a visitar el Parque Nacional El Palmar (uno de los primeros parques nacionales del país). Lo recordaba de mi viaje de estudios de 7mo. grado, pero les puedo asegurar que lo que vi, no coincidía en nada con mis recuerdos. Supongo que nos habrán llevado en colectivo por el interior del parque y no nos deben haber dejado bajar ni una vez. Justamente por eso, mis expectativas eran mas bien bajas, sólo íbamos porque nos quedaba relativamente cerca y porque era la forma de hacer algo con los chicos.
Llegamos a las 15hs. y salimos del Parque a las 22hs. Y cada instante valió la pena desde todos los puntos de vista imaginables. Y desde ese día no hago más que recomendar enfáticamente la visita al Palmar. Además, era la primera vez de nuestros hijos en un Parque Nacional (con D hemos visitado muchos, porque siempre que planificamos un viaje intentamos que quede cerca de alguna reserva natural o de un parque nacional) y fue muy emocionante verlos interactuar con la naturaleza, explicarles que como ciudadanos debemos cuidar y proteger nuestros recursos naturales.
El parque nacional el Palmar, ubicado en la localidad entrerriana de Ubajay, es uno de los más extensos del país y tiene la ventaja de poder ser recorrido en su totalidad en auto, por supuesto, descendiendo en los puntos en donde empiezan los caminos interpretativos, que son tres y que te llevan por pequeños arroyos internos, tramos de selva en galería y puntos panorámicos desde donde apreciar el mar de palmeras. Y la verdad es que son muchas, muchísimas las palmeras yatay que le dan el nombre al parque. 








¡Y los animales! Muchísimos carpinchos, vizcachas, aves de todo tipo (digresión: también tendrían que habitar la llanura pampeana, en donde vivo, pero el glifosato que le echan a la soja no lo hace viable -emoticón de enojo y resoplidos- y entonces, nos maravillan las aves que sí conservan otras provincias), zorritos grises (qué bicho hermoso por favor!!!), entre otros. Guillermina, mi pequeña naturalista, estaba impactada, feliz. Los caminos muy cuidados, limpios y seguros para transitar, lo hacen una excursión perfecta para los chicos. El día que fuimos hacía unos 38°, pero en la selva en galería realmente las temperaturas altas no se sienten tan abrumadoras.




Por supuesto, no queríamos perdernos el atardecer en el palmar. Como saben, la mayor actividad entre los animales se registra durante el amanecer y el atardecer, ya que los bichos nocturnos aprovechan la hora dorada para aparecer. El olor a hierbas, los ruidos del monte, el sol escondiéndose entre las palmeras, los chicos corriendo libres, la soledad del pastizal, hicieron de ese día uno de mis favoritos del verano <3.





Más info: Administración de Parque Nacionales / Intendencia del Parque Nacional El Palmar

Mañana vuelvo para contarles sobre el camping de las ruinas del Molino y el Palacio San José (otro flash para mi!).
Y desde ahora, bloggeo por este canal :)
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Luisina Serenelli

Docente // Fotógrafa // Blogger //Feminista // Doula// Escritora // Lectora incansable // Mamá de Guille y Emi // Enamorada de David // En permanente deconstrucción y construcción

Bienvenidos

Hola! Soy Luisina Serenelli. Sanlorencina viviendo hace 19 años en Rosario, Argentina.
Fotógrafa de familia, doula y profesora ❤

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